Revista Mía

Bocados de energía y positividad

De la misma forma que las emociones pueden dictarnos qué queremos comer en un momento determinado, a través de los alimentos, podemos mejorar nuestro bienestar y también el rendimiento. Tan solo nos hacen falta unos pequeños cambios para notar la diferencia.

Autor: Inma Coca
En nuestra alimentación diaria influyen numerosos factores. Desde los gustos de quien se encarga de hacer la compra o la comida a las ofertas que vemos en súper o la época del año (que marca los productos de temporada, pero también las épocas en las que más dietas planteamos o excesos cometemos).
Pero hay un factor más que es tan o más importante que los mencionados: nuestros sentimientos. Estos no solo dictan qué alimentos consumir en cada momento, también el cuándo y el cómo. “Comer de forma equilibrada tiene que ver con aprender a manejar las emociones. Sí, sí, cada emoción es un mensajero que trae una señal, y camuflarla con comida suele ser un recurso habitual, aunque nada bueno”, escribe María Kindelán en su libro Come para comerte el mundo.
Se trata de una recopilación de consejos saludables y nutricionales para mejorar el bienestar y, lo que es más importante en muchas ocasiones, nuestro rendimiento. Y es que tenemos demasiado interiorizado que, para tener energía, tan solo debemos comer y descansar. Pero esto no es del todo cierto. Tal y como nos recuerda María, “Cada emoción genera una energía diferente y, al igual que los alimentos, puede proporcionarnos o, lo que es peor, restarnos energía”.

Alimento para nuestros sentimientos

Así pues, a la hora de elegir qué comer, primero debes preguntarte cómo estás y, dependiendo de esta respuesta, deberás decantarte tanto por unos ingredientes concretos como por una forma de cocinarlos. Por eso, el primer paso es conocerte, saber escuchar a tu cuerpo e interpretar las señales.
“Cada alimento tiene un efecto en nuestro organismo”, insiste la autora, y nos alerta del daño que nos pueden hacer algunos hábitos que nos llegan por modas. Por ejemplo, desayunar aguacate todos días en invierno nos enfría y hace que se estanque el metabolismo. Así que mejor le decimos adiós a la foto de influencers y volvemos a los desayunos más tradicionales con una bebida caliente y un poco de pan integral tostado.
Este es uno de los problemas más comunes a los que nos enfrentamos en estas fechas. La falta de horas de luz, el mal tiempo y la situación actual en la que vivimos no ayudan mucho a que nuestro ánimo no caiga en una espiral de negatividad y que la apatía no nos gane. Pero con una alimentación adecuada sí se puede vencer a este enemigo y lograr sentirte tanto más enérgica y productiva como más animada y motivada.
María nos aconseja jugar con los alimentos de temporada, así como la cocción: “No es lo mismo un licuado de zanahoria, que tiene muchas vitaminas, pero me va a enfriar, que ese mismo alimento en crema. Si lo asamos, por ejemplo, nos va a dar calor e, incluso, nos ayuda a relajarnos”.
Foto: Istock

Ingredientes sanos para la falta de energíaFoto: Istock

María Kindelán quiso recopilar en este libro “todos esos consejos y aprendizajes que me hubiese gustado que alguien me contase hace diez años, de una forma sencilla, para que los hubiese entendido e interiorizado más rápido”. Fruto de su experiencia, Come para comerte el mundo es un manual para recuperar la energía perdida y aprender a controlar nuestro cuerpo para sentirnos mejor. Uno de los problemas más comunes en la actualidad es el cansancio crónico, esa sensación de que siempre estamos al límite, y que tan relacionado está con el estrés y la ansiedad.
Pero en su libro también trata otros igual de habituales como los dolores de cabeza frecuentes, la candidiasis o los eccemas y picores en la piel, entre otros.
De dónde viene
“El origen de uno de los desajustes más habituales en la actualidad está provocado por un estilo de vida desconectado de las necesidades más básicas del organismo y, además, sostenido en el tiempo”, comenta María, quien también señala a algunos de los causantes de estos desajustes. El consumo excesivo de alimentos procesados y envasados o lo que la autora denomina ‘alimentos sin vida’ termina por dañar nuestra flora intestinal, al producir una mala absorción de los nutrientes y, por ello, deficiencias de algunos básicos.
Alimentos que evitar
Así pues, en la lista de alimentos para evitar, están todos aquellos productos que producen picos energéticos extremos, para que no provoquen los famosos bajones y subidones. De tu despensa deben salir las grasas saturadas, azúcares, chocolate, bebidas frías, alcohol y frutas tropicales, así como limitar los embutidos y quesos curados. También es recomendable reducir el consumo de algunas hortalizas, como el tomate, los pimientos, las berenjenas y las patatas, por su efecto desmineralizante a largo plazo.
Por otro lado, debes reforzar tu dieta con verduras de temporada cocinadas ligeramente, alimentos fermentados, pescados de todo tipo, legumbres, huevos y cereales completos. Y siempre apostar por guisos y estofados para aportarte calor y bienestar.
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