Revista Mía

Las cuatro claves para evitar el sobrepeso y prevenir la obesidad

Cada 4 de marzo se celebra el Día Mundial de la Obesidad, una enfermedad que, según la OMS, afecta a 800 millones de personas en todo el mundo Te ofrecemos las claves esenciales a tener en cuenta para cuidar tu peso y mantener una vida saludable, alejado de la obesidad.

Autor: Marie Claire
Cada 4 de marzo se celebra el Día Mundial de la Obesidad, una enfermedad que, según la OMS, afecta a 800 millones de personas en todo el mundo. El exceso de sobrepeso no es un problema de estética, sino de salud, y es importante comprender que se trata de una enfermedad, y conocer sus causas y sus riesgos, para prevenirla y poder tratarla adecuadamente.
El sobrepeso y la obesidad suponen un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoartritis, etc., y el doble de probabilidades de hospitalización en los casos COVID-19. Son consecuencia de un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas que se produce por un aumento en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico y un descenso en la actividad física.
En sí misma, la obesidad es una enfermedad que casi ha triplicado su incidencia desde 1975, llegando a ser la causa de 4 millones de muertes en el mundo, según un informe del Banco Mundial. La mejor forma de prevenirla es llevar una vida saludable que, según el experto en nutrición Niklas Gustafson, fundador y chairman de Natruly, debería estar basada en cuatro pilares fundamentales:

Eliminar de la dieta los ultraprocesados

La mayor parte de los productos que encontramos en los lineales de los supermercados incorporan sustancias artificiales que perjudican la salud y  contribuyen al sobre peso y la obesidad. El primer paso para construir una alimentación saludable lo damos en el supermercado: Es fundamental mirar bien el etiquetado y procurar consumir productos naturales, sin aditivos.
Mientras que los perjuicios del azúcar son conocidos para la mayoría, los hidratos de carbono han tenido, tradicionalmente, buena fama como ‘generadores de energía’. Lo cierto es que la glucosa en la que se transforman provoca picos de energía y su caída provoca ansiedad y más ganas de comer hidratos de carbono, con lo que se acaba generando un ciclo adictivo interminable que es difícil de romper y no nos aporta ningún beneficio.
Con la grasa sucede lo contrario, ha sido criticada injustamente. Este nutriente supone un aporte de energía más sana y más duradera. Podemos obtener hasta el doble de una energía de absorción más lenta y con el valor añadido de que aporta ácidos grasos esenciales que nuestro cuerpo no fabrica, pero que son indispensables para nuestras células. El salmón, los frutos secos, la carne (procedente de animales criados de manera natural) son fuentes de grasa y deben ser elementos fundamentales en nuestra dieta.
Para completar una buena la alimentación, es fundamental mantener algún tipo de actividad física, si es posible al aire libre y en contacto con la naturaleza. El ejercicio no solo es bueno para nuestro cuerpo, sino también para la mente. Tampoco hay que olvidar la importancia del descanso: en cantidad de horas y en calidad de sueño. Conviene vigilar aspectos como la luz artificial, dormir pendiente del móvil, el ambiente de relajación en nuestra habitación, etc.
Más allá de claves y conceptos básicos, este experto considera que lo fundamental es evaluar qué nos sienta bien y qué no, por lo que nos recomienda vigilar los efectos de lo que consumimos. Puede haber determinados grupos de alimentos que nos cueste más metabolizar y otros que nos resulten más afines. Lo importante es que nuestra alimentación sea natural y equilibrada, y escuchar a nuestro cuerpo: es el mejor consejero.
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