Revista Mía

Alimentos que parecen veganos pero no lo son

Compartimos algunos ejemplos de productos muy populares con los que conviene asegurarse al detalle de su composición.

De igual modo que una persona que siga una dieta apta celíacos tiene que prestar mucha atención a lo que come, sobre todo si son productos industriales que llevan diferentes ingredientes, o si va a comer fuera de casa, una persona vegana debe hacer algo parecido, mantenerse alerta.
Aunque las consecuencias sean distintas, si no presta atención, puede acabar consumiendo productos que parecían aptos para su dieta y que, sin embargo, no lo son.
Para evitar errores y confusiones, es fundamental leer las etiquetas complementarias, aquellas en las que aparecen tanto la lista de ingredientes como determinados detalles y alertas sobre la composición del producto. Además, en más ocasiones de las que parece, determinados productos que parecen vegetales contienen alguna sustancia de origen animal. Especialmente ocurre con algunos aditivos que muchos consumidores  no saben que son de origen animal.
A continuación, compartimos contigo una lista de los falsos alimentos veganos más populares.

Cerveza, vino y sidra

Estos tipos de bebidas alcohólicas no son siempre productos veganos, tal y como advierte la experta en este tipo de alimentación, Beatriz Moliz, en redes sociales. El motivo es que algunos vinos se clarifican con clara de huevo, si bien es cierto que cada vez más utilizan bodegas utilizan filtros sintéticos, de manera que sí son aptos para veganos. Por otro lado, en algunas cervezas y licores de alta graduación se puede encontrar gelatina de pescado —las cervezas, también ácido láctico animal—, de manera que tampoco serían productos veganos. Por ello, es importante leer con atención los componentes de la bebida alcohólica en cuestión.  No hay que dar por hecho que son veganas.
No son un alimento, pero sí son un producto pensado para comer, por lo que las incluimos en esta lista. Hay que tener cuidado con que las gelatinas vegetales que usa la industria no contengan ingredientes de origen animal y, sobre todo, que no contengan las E-441, aditivos de origen animal que se encuentran en muchas gominolas. Por ello, tiene sentido esa etiqueta de gominolas veganas que tantas personas no entienden.
Un ejemplo de alimento que parece vegano y no siempre lo es dentro de la categoría de snacks, donde hay varios ejemplos así, son las patatas fritas de bolsa. Ocurre con las patatas de sabores, que tan de moda están. Algunas versiones pueden llevar lactosa, por ejemplo, ya que ayuda a que dichos saborizantes se adhieran bien al producto principal, las patatas.
Parece mentira que un producto como este no sea siempre vegano, pero resulta que existe azúcar industrial blanqueado con hueso. No siempre es fácil saber qué azúcar no lo está y cuál sí, pero ya existen varias plataformas en internet que lo aclaran con una consulta rápida.
No es lo habitual, pero puede ocurrir que algunas piezas de fruta se recubran con el aditivo E-901, que es cera de abeja natural. Puede pasar, por ejemplo, con los cítricos. Y este mismo producto se usa en granos de café, por ejemplo, y también en el sector de la cosmética.
Este es el mejor ejemplo de los grupos de alimentos que pueden contener caseína. Esta es una de los componentes de la leche junto al suero. Los derivados de la soja y el chocolate, entre otros productos, también pueden contenerla en algunos casos.
A priori ambos productos son perfectos para una dieta vegana pero conviene asegurarnos antes de tomarlos si están enriquecidos con vitamina D y la procedencia de esta, ya que puede ser de origen animal. En concreto, se puede obtener de las ovejas.
Mucho cuidado con el pan que compramos a diario porque no todos están hechos con agua, harina, sal y levadura. Los hay que llevan suero de leche, grasa animal, incluso azúcar, que como ya hemos visto no siempre es un producto vegano.

Además de estos ingredientes, existe debate en la comunidad vegana con productos vegetales cuya obtención implica el adiestramiento previo de animales. El mejor ejemplo es la trufa, ya que para la blanca se requiere a menudo del uso de cerdos y para la negra ocurre lo mismo con los perros. Hay quienes las consideran no aptas para dietas veganas por lo que consideran maltrato o abuso animal para conseguirlas.
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