Revista Mía

Errores que quizá cometes a la hora de elegir los yogures

¿Crees que eliges los más saludables? Te contamos cuáles son los detalles en los que quizá no te estás fijando cuando vas a comprar yogures al supermercado.

El yogur es uno de esos alimentos que nunca faltan en la nevera, cosa que no es de extrañar pues es nutritivo, delicioso y se puede consumir a cualquier hora del día. Además, se trata de un producto muy versátil, ya que combina a la perfección con una gran variedad de ingredientes (hemos encontrado 8 formas deliciosas de tomarlo). Es, por tanto, un ingrediente muy interesante para añadir a nuestra dieta, siempre y cuando elijamos bien el yogur.
En el supermercado, hay un montón de yogures distintos entre los que elegir. Diferentes variedades, sabores, colores y tamaños que, en ocasiones, pueden confundirnos un poco, haciendo que al final, nos llevemos a casa un yogur que no es tan saludable como creemos. Te contamos cuáles son los errores más típicos cuando compramos este lácteo para que nunca más vuelvas a cometerlos.
No fijarte en el etiquetado. Prestar atención a la etiqueta es lo más importante para elegir los yogures más saludables. El dato que determina si es un buen yogur o no es la cantidad de azúcar. No nos referimos al azúcar intrínseco (la lactosa) del propio yogur, que representa entre 4 y 5 gramos por cada 100, sino al azúcar añadido. En la lista de ingredientes, lo veremos en la segunda o tercera posición (los ingredientes aparecen en función de la cantidad que contengan, siendo el primero el ingrediente que contiene en mayor cantidad). Para que un yogur sea saludable no debe contener más de cuatro ingredientes. De lo contrario, estamos ante un producto ultraprocesado.
No tener en cuenta la regla del 3-4-3. Para que un yogur sea considerado saludable debe cumplir esta proporción, que no es más que un 3% de grasa, un 4% de azúcar y 3% de proteínas (puede variar 1 o 2%). Esto es así porque son los nutrientes naturalmente presentes en la leche, por lo que no se ha agregado ningún otro que altere estas proporciones.
Creer que los yogures vegetales son siempre más saludables. Los yogures vegetales pueden ser una buena opción para introducir en la dieta vegetariana y vegana, ya que suelen ser ricos en proteínas. Ahora bien, no siempre son tan saludables como se cree. El hecho de estar elaborados con leche de soja, coco o almendras no los convierte automáticamente en yogures saludables. La pista nos la dará la etiqueta, en la que deberemos fijarnos en el contenido de azúcar del yogur.
Comprar yogures edulcorados creyendo que son una alternativa tan buena como los naturales. Aunque no tengan azúcar y su contenido calórico no sea demasiado elevado, siempre es mejor priorizar los yogures naturales sin edulcorar, para ir acostumbrando al paladar al sabor natural de los alimentos.
Creer que los yogures endulzados con panela sí son saludables. Y, cuando decimos panela, también nos referimos al sirope de arce o miel, que se presentan como alternativas saludables al azúcar pero que, en realidad, son igual de perjudiciales (no dejan de ser azúcar). ¿La mejor forma de proporcionarle un sabor dulce de manera natural? Añadir fruta, la que más te guste.
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