Revista Mía

¿Cuánto tiempo puedo tener las sobras fuera de la nevera en verano? Responden los expertos

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición es muy clara. Te explicamos lo que dice al respecto.

En verano hay que ser muy cuidadosos con la forma en la que conservamos los alimentos. El calor favorece el desarrollo de microorganismos que estropean la comida antes de lo que incluso puede parecer a la vista.
Esto último es muy importante: la comida puede estar mala sin parecerlo. Así lo advierte la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN): "La apariencia, no basta. La contaminación microbiana, incluso si es alta, no tiene por qué manifestarse en el deterioro perceptible del alimento", señala. El olfato y el gusto son tus mejores aliados para detectar si una comida está mala pero no lo parece a simple vista. De todos modos, esto no tiene por qué pasar si la conservas de la manera adecuada.
Debemos evitar que la comida pase mucho tiempo expuesta a temperaturas entre 4 y 65 grados. Esta horquilla tan amplia explica por qué en invierno también es necesario guardar en la nevera la comida ya preparada o fresca que necesitemos preparar salvo que sean verduras o frutas. Pero en verano, al ser mayor la temperatura, debemos ser más cautelosos si cabe y evitar que se alargue más de la cuenta el tiempo que están a temperatura ambiente.

No dejar alimentos cocinados a temperatura ambiente

Una vez cocinemos algo, debemos meterlo en la nevera en cuanto se temple mínimamente. Tampoco hace falta correr y meter ardiendo el tuper. Primero, porque es muy probable que te quemes y no es necesario asumir ese riesgo, y segundo, porque si está la comida excesivamente caliente puede estropear otros alimentos situados a su lado en la nevera o incluso puede afectar negativamente al mecanismo del electrodoméstico.
Lo mismo hay que hacer con las sobras. No deben pasar más de una hora fuera del frío. Tenemos que conservarlas cuanto antes en la nevera. También esos platos que gustan templados o fríos como las croquetas o la tortilla de patata. Mucho cuidado, de hecho, con este tipo de platos que llevan huevo. No solo hay que meterlos en el frigorífico para que no se estropee o contamine —de Salmonella, sobre todo— , sino que debemos consumirlo en pocas horas. AESAN incide en ello en su guía para evitar intoxicaciones alimentarias en verano: “No dejar nunca los alimentos cocinados a temperatura ambiente”, apunta.

Cómo conservar las sobras de comida

El huevo y todos aquellos que estén crudos y abiertos son los que se estropean con facilidad porque los microorganismos los invaden. Piensa que la fruta aguanta más tiempo fuera porque su piel es una especie de escudo protector. Una vez abierta, se deteriora en tiempo récord. Igual ocurre con verduras como la berenjena, por ejemplo. “Consumir los alimentos inmediatamente después de ser cocinados es la mejor manera de evitar la proliferación de los gérmenes”, indican desde AESAN.
Por otro lado, cuando guardemos las sobras en la nevera es esencial aislarlas lo mejor posible, y eso pasa por utilizar recipientes herméticos y colocarlos en la zona alta del frigo para evitar que les caigan líquidos de otros alimentos. Por ejemplo, no guardes el pavo que te sobre de un paquete abierto en papel aluminio; mucho mejor en un tuper cerrado. Lo mismo con tus guisos: evita dejarlos en la cacerola por muy bien que la tapes; pásalos a un tuper grande. Y, en el caso de que guardes mucho en tu nevera, es buena idea marcar la fecha con rotulador efímero para que no dudemos si lleva dos, tres o cuatro días en la nevera ese tuper lleno.
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