Revista Mía

5 ideas para incluir el jamón en recetas frías más allá del melón

No es el ingrediente más versátil que existe y ya sabemos que pide ser protagonista, pero también puede ser un secundario de lujo.

Entre gazpachos, salmorejos y ajoblancos, ensaladas de todo tipo y condición y clásicos como los huevos rellenos, siempre hay un hueco para el melón con jamón. Receta “old school” para muchos, “viejuna” para sus haters, es una de esas combinaciones que te alegra cualquier comida o cena de verano. Y nadie nos convencerá de lo contrario.
Sin embargo, no por rica y sencilla que nos parezca este combo dulce-salado, nos vamos a negar a probar otras vías para incluir el jamón (serrano o ibérico) en recetas frías que enriquezcan nuestro recetario casero.
Es cierto que, si uno se documenta al respecto, no es el jamón un producto que destaque por su versatilidad, sobre todo en crudo, que es como se come acompañando al melón. Pero siempre hay alternativas interesantes que merece la pena explorar, incluyendo alguna que mantiene el melón pero yendo varios pasos más allá.
De cuántas hemos probado últimamente, estas son cinco de nuestras favoritas:

Ensalada de melón con jamón

Empezamos por el punto de partida de esta búsqueda de opciones para el jamón en recetas veraniegas. No cumple con los requisitos marcados para esta pieza, pero merece la pena que sepas que puedes añadir rúcula y tomates cherry y darle un aire distinto a la combinación melón con jamón. Esta es la propuesta de Paola Freire Gómez-Chao. Nuestro toque es que le añadas también unos pistachos machacados a la ensalada aliñada con aove y vinagre de Módena. 
El equipo de Julián Martín, empresa familiar de jamones y embutidos de Guijuelo —algo saben de jamones en esta zona de Salamanca—, nos dio esta idea para utilizar un buen jamón ibérico y no puede estar más rica. Sobre una tostada de un pan de calidad, añade un hilo de aove, y dispone unas lonchas de jamón, unas lascas de queso gouda, unos higos cortados en cuartos y unos pistachos tostados machacados —ya te decíamos que los pistachos y el jamón se llevan de maravilla—.
Esta es la propuesta minimalista de la lista, pero no por ello menos interesante. Y a rápida no le gana ninguna. Tendemos a combinar el jamón con los trigueros en platos calientes y crujientes y se nos olvida que un buen jamón es un complemento ideal para unos buenos espárragos en conserva. Te acabamos de apañar la cena de esta noche, ¿a que sí?
Aunque no era nuestra intención encontrar fórmulas frías para incluir el jamón en las que este estuviera cocinado, hay que reconocer que acompañando una crema de guisantes es el contrapunto graso ideal. En realidad, lo podéis añadir en crudo pero está más rico si lo pasáis por la plancha y os queda crujiente. Versiones de cremas de guisantes hay muchas, pero una sugerencia es que a vuestra receta le añadáis unas hojas de menta fresca.
Si a una ensalada infalible si los ingredientes son de calidad como la que combina burrata (o mozzarella de búfalo) con albahaca o rúcula y un buen tomate le añadís unas lonchas de jamón ibérico tendréis una versión mejorada —en nuestra humilde opinión— del plato.
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