Revista Mía

Estrategias para mantener una relación sana con la comida

No utilizar la comida como medio de distracción, llevar un control sobre los alimentos que tenemos en casa... Estas 6 estrategias te ayudarán a mantener una relación más sana con la comida.

Comer es mucho más que sentarse delante de un plato todos los días a las 3 de la tarde. La comida se convierte en un medio para celebrar (y para prueba la Navidad, los cumpleaños…), socializar e incluso hacer negocios. Aunque a veces se nos olvida una de las partes esenciales: disfrutar de ella y sentirnos bien. Mantener una relación sana con la comida es primordial tanto para nuestra salud física como mental.
La manera de relacionarnos con la comida ha cambiado mucho en las últimas décadas y ya no la percibimos únicamente como un medio para satisfacer nuestras necesidades más básicas. El acelerado ritmo de nuestra vida diaria, así como trastornos como la ansiedad pueden hacernos caer en hábitos nada saludables y pueden conseguir que nuestra relación con ella se base en gran parte en la emocionalidad, cosa que es necesaria controlar.
Si deseas resetear tu percepción acerca de los alimentos, te dejamos a continuación unas estrategias clave, sencillas pero eficaces que pueden ser de ayuda.
5f0c22d35cafe8739eb789e0

habitos saludables

La comida no es una distracción
Volvamos a los orígenes. Nutrir nuestro cuerpo es un pilar fundamental y una de nuestras necesidades más básicas como seres vivos. No es recomendable utilizar la comida como calmante, remedio para el aburrimiento o como una simple distracción. Es muy diferente hacer un bizcocho porque nos gusta cocinar que comernos una caja de galletas de una sola vez.
No catalogar todos los alimentos en ‘buenos’ o ‘malos’
Es necesario saber distinguir entre los alimentos que son beneficiosos para nuestra salud (como las frutas o las verduras, por ejemplo) y los que no lo son en absoluto, como los ultraprocesados. Pero demonizar a un alimento como la pizza, por ejemplo, puede tener consecuencias negativas en nosotras. No debemos caer en dar atribuciones morales a los alimentos y en su justa medida, podemos disfrutar de todos.
Mantener un control de los alimentos que tenemos en casa
Y saber qué nos producen a nivel emocional cada uno de ellos. Por ejemplo, puede haber alimentos a los que recurramos especialmente cuando estamos tristes o desanimadas. Es importante estar atentas a cuáles son nuestro ‘talón de Aquiles’ y evitarlos cuando estemos atravesando un estado de ánimo que pueda provocar que nos excedamos con ellos.
No obsesionarse con la pérdida de peso
A veces es necesario establecer dietas concretas (¡pero evita siempre las dietas milagro!) teniendo en cuenta las necesidades de nuestro organismo, pero incluso cuando seguimos una dieta con el objetivo de adelgazar no es recomendable obsesionarse con la pérdida de peso. La comida debe ser un medio para alcanzar un estado saludable, pero sin llevarlo hasta el extremo.
Dedica tiempo a cocinar
Cocinar en casa tiene numerosos beneficios para nuestra salud emocional, física y también para nuestro bolsillo. Preparando nuestros propios platos somos más conscientes de lo que consumimos y podemos aprender sobre las propiedades de cada uno. Comer fuera o recurrir a la comida para llevar puede hacernos caer en excesos y además, solemos ingerir más cantidades de alimentos cuando recurrimos a ellos.
Que la comida no sea tu única fuente de gratificación 
Darse un capricho que nos alegre el día está bien de cuando en cuando, pero la comida no puede ser lo único que nos haga sentir bien. Es vital tener otros hobbies que tengan un impacto positivo en nuestras emociones, además de comer algo que nos guste.
tracking