Revista Mía

¿Debemos beber dos litros de agua al día?

Sin duda, la recomendación alimentaria más frecuente que recibimos en verano es la que tiene que ver con la hidratación. Concretamente se suele decir que debemos beber dos litros de agua al día, pero ¿es realmente cierto? ¿Por qué se indica esa cantidad y no otra?

¿Debemos beber dos litros de agua al día? (Miguel Ángel Lurueña)
“Bebe dos litros de agua cada día”. Es una de las recomendaciones que escuchamos con más frecuencia a lo largo de todo el año, pero se hace especialmente frecuente en verano. Durante esta época se pone énfasis en la necesidad de hidratarse para evitar los efectos adversos que puede provocar el calor sobre nuestra salud: deshidratación, golpes de calor, etc. Pero, ¿por qué se recomienda esa cantidad concreta? ¿Tiene esto algún fundamento?
Beber agua

¿Es realmente adecuado beber 2 litros de agua al día?Istock

El origen de la recomendación

Lo cierto es que no hay fundamento que sustente esa recomendación de beber ocho vasos de agua al día (o dos litros de agua). Al parecer, esa indicación podría proceder de una mala interpretación de un texto publicado en Estados Unidos en el año 1945 por un organismo relacionado con la alimentación (Food and Nutrition Board of the National Research Council), en el que se indicaba que el consumo diario para un adulto podía establecerse en unos 2,5 litros de agua.
Pero hay dos detalles importantes que no se suelen considerar cuando se habla de esto. Uno de ellos se señalaba precisamente en esa guía, y es que gran parte de esa agua ya la ingerimos a través de los alimentos, que están compuestos por ella en gran medida. 
La segunda consideración a tener en cuenta es que ese consumo diario de 2,5 litros para un adulto es una estimación media, que varía enormemente en función de las circunstancias y de las características de cada persona. Como podemos imaginar, no necesitamos la misma cantidad de agua cuando trabajamos sentados en una oficina a 22ºC, que cuando lo hacemos picando piedra a 38ºC.

El problema de “la hidratación” y de “beber dos litros de agua al día”

Como, en principio, beber agua “es bueno”, podríamos pensar que esas recomendaciones de “hidratarse” y “beber dos litros de agua diarios” no tienen nada de malo. Pero lo cierto es que pueden conllevar algunos inconvenientes importantes.
Uno de ellos es que se trata de un mensaje que utilizan muchas marcas de bebidas para tratar de vendernos sus productos; por ejemplo, es muy utilizado por algunas marcas de refrescos. Esto transmite la idea de que podemos hidratarnos indistintamente con agua o con esos productos, cuando en realidad no tienen nada que ver: el agua es saludable y esas otras bebidas no lo son.
Por otra parte, si no llegamos a esa cantidad recomendada de dos litros de agua diarios, es probable es que tengamos sentimientos negativos, como frustración y culpabilidad, algo que siempre es indeseable cuando se trata de alimentación, ya que pueden acabar desencadenando trastornos de la conducta alimentaria.
Se puede presentar un tercer inconveniente si cumplimos esa recomendación sin necesidad o si la excedemos, es decir, si bebemos mucha más agua de la que nuestro cuerpo necesita. En ese caso se puede producir una situación peligrosa para la salud, llamada hiponatremia, que se presenta cuando los niveles de sodio en la sangre son demasiado bajos.
Bebiendo agua

Aunque no lo creas, no hay nada que sustente el hecho de beber 2 litros de agua al día.Istock

¿Qué hacemos entonces?

Una cuestión importante que debemos tener presente es que lo más adecuado para hidratarnos en situaciones normales es el agua (salvo en caso de realizar ejercicio físico intenso o de forma prolongada, cuando deberíamos recurrir a bebidas deportivas, que aportan además nutrientes como azúcares y sales minerales). Es decir, los refrescos o las bebidas alcohólicas no son buenas alternativas para hidratarse.
Lo segundo que conviene tener en mente es que esa recomendación de “beber dos litros de agua al día” no tiene fundamento. Lo que deberíamos hacer, si somos personas sanas y nos encontramos en circunstancias normales, es beber en función de nuestra sed, que es el mecanismo que nos indica si nuestro organismo necesita agua.
Esta es la verdadera recomendación que deberíamos considerar, salvo para casos especiales; por ejemplo, personas ancianas o enfermas, para quienes ese mecanismo de la sed puede estar deteriorado; bebés lactantes (menores de seis meses), que solo deben tomar leche materna o leche de fórmula, en su defecto; deportistas, que deben beber incluso aunque no tengan sed, para evitar la deshidratación, etc.
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