Revista Mía

Huevo: ¿Cuáles son las principales creencias erróneas?

¿Quién no tiene huevos en la nevera? Es uno de los alimentos favoritos de las familias españolas. A pesar de ser muy consumido, aún existen muchas creencias erróneas en torno a él. Descubrimos las que siguen siendo las más comunes.

Huevo: desmontando mitos

El huevo es uno de los alimentos más consumidos, y no me extraña. Es un alimento tan versátil que puede incluirse en platos tanto salados como dulces. Sin embargo, siempre hemos tratado de reducir su consumo porque ha tenido mucha mala fama durante décadas y por eso existen muchas creencias y mitos acerca de su composición nutricional, consumo y conservación.
Aún siguen existiendo muchas creencias erróneas sobre el huevo.

Aún siguen existiendo muchas creencias erróneas sobre el huevo.Istock

Aquí desmontamos una a una 6 creencias erróneas del huevo:

Mito 1: El huevo hay que limpiarlo con agua si está sucio

Jamás tenemos que lavar un huevo antes de almacenarlo, ya que la cáscara es permeable y porosa y pueden entrar microorganismos al interior.
Una opción para limpiar la cáscara si hay tierra, plumas o excrementos, es limpiarlo con una esponja seca o un paño un poco húmedo o un cepillito. Y si está agrietada o tiene una pequeña fisura, es recomendable no consumirlo, ya que el interior puede estar contaminado.

Mito 2: El color de la cáscara es importante

El color de la cáscara del huevo (blanco, marrón y azul) no es importante, ya que esto depende de la raza de la gallina y no tiene nada que ver con la calidad del huevo ni con su sabor. Por tanto, podrían ser nutricionalmente idénticos sea del color que sean. Lo que les suele diferenciar es la alimentación de la gallina.

Mito 3: El huevo crudo es para los deportistas

Por seguridad, no debiéramos consumir un huevo crudo. Puede provocarnos una intoxicación alimentaria por salmonelosis, que es una infección bacteriana que generalmente afecta al tracto intestinal con síntomas comunes como: diarrea, cólicos estomacales, fiebre, náuseas…
Además, consumirlo crudo no permite la correcta absorción y digestión de este e interfiere en la absorción de ciertas vitaminas. Al cocinar el huevo, la digestión de las proteínas se facilita y son más accesibles para el organismo.

Mito 4: No pasa nada por comer una tortilla que lleva todo el día a temperatura ambiente

Puede pasar que, si dejamos la tortilla más de 2 horas a temperatura ambiente, puede multiplicarse el riesgo de crecimiento de microorganismos.
Para disfrutar de una tortilla, o cualquier otro producto que contenga huevo de manera segura, es importante tener en cuenta que hay que prepararlo con la mínima antelación posible. Sobre todo, aquellos alimentos que estén elaborados con huevo crudo o cocinado a bajas temperaturas, como la mayonesa y el flan.

Mito 5: El huevo aumenta el colesterol

Este es uno de los mitos más extendidos. Antes se creía que el consumo de huevos (con yema) elevaba el colesterol malo (LDL), por lo que la recomendación era la de limitar su consumo a 3 unidades o menos por semana.
Numerosos estudios han contrastado que el impacto que tiene el consumo de huevo en los niveles de colesterol sanguíneo es mínimo en comparación al impacto que tiene una dieta rica en grasas saturadas y trans.
No existe una cifra recomendable que sea igual para todas las personas. La recomendación deberá adaptarse a las circunstancias individuales de cada persona teniendo en cuenta otros factores externos a la dieta.
Dudas sobre los huevos

¿Es cierto que el huevo engorda? ¿Aumenta el colesterol?Istock

Mito 6: El huevo engorda

El contenido energético dependerá del tamaño del huevo (S, M, L, XL). Sin embargo, 1 huevo de 65 gramos aporta unas 95 kcal, proteínas de alto valor biológico, grasa de buena calidad y nutrientes indispensables.
Si bien es cierto que la yema es donde se concentran las grasas, estas son grasas monoinsaturadas, poliinsaturadas y una pequeña porción de saturadas. Además, es una bomba de nutrientes, ya que posee otros compuestos importantes como: vitamina A, D, E, hierro y fósforo.
Es un alimento que varía mucho sus propiedades si lo preparamos de una u otra forma. La manera de cocinar el huevo determinará en muchos casos el aporte nutricional que nos va a aportar, así como lo recomendable que va a ser para nuestra alimentación.
La manera más sana de consumir huevos es en revuelto, cocidos, en plancha, en tortilla francesa
En resumen, el huevo es un alimento perfecto para incluirlo en nuestra dieta, ya que tiene un perfil nutricional muy interesante. Lo ideal es consumirlo dentro de una dieta saludable donde incluyamos verduras, hortalizas, cereales integrales y legumbres.
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