Revista Mía

Activa los 5 sentidos para comer

En el acto de comer, los sentidos juegan un papel fundamental en la percepción de las sensaciones por los alimentos, aunque la mayoría de veces no seamos conscientes.

Comer con los 5 sentidos

Nuestros cinco sentidos trabajan conjuntamente, son evocadores de sabores, recuerdos... ¿No te ha pasado que has entrado por casa y te ha entrado el hambre de lo bien que olía? ¿Nunca has pasado por una pastelería y te han dado ganas de comprar algo?
Comer con los cinco sentidos

Comer con los cinco sentidos es fundamental para disfrutar aún másIstock

Seguramente sí, por eso queremos explicaros cuáles son los 5 sentidos y cómo influyen a la hora de tomar las elecciones alimentarias:

1. La vista

Seguramente alguna vez habrás escuchado la frase “comemos por los ojos”, y es verdad. La vista es el primer sentido que entra en juego cuando vemos un plato, por ello, es el sentido que más puede impresionar a nuestra mente.
A través de la vista podemos acceder a información primaria como: cantidad de alimento, qué estamos comiendo, presentación, la forma, los colores... todas estas percepciones en conjunto nos dan información acerca de la comida que vamos a comer.
¿No te pasa que entras a Instagram y te entra hambre? Todas esas fotos que vemos en perfiles de personas que se dedican a hacer recetas, que visualmente son muy apetecibles y nos entra las ganas de hacerlo.
Por eso es muy importante crear platos atractivos a la vista, ya que estos condicionarán nuestra percepción. Por ejemplo, hacer platos divertidos a los peques es fundamental porque visualmente les estimula y les crea más ganas de comerlo.

2. El olfato

Este sentido es el transportador de recuerdos por excelencia y el que más emoción genera, aunque cada vez tenemos menos capacidad de olfato.
Normalmente entra en juego después de la vista y permite percibir aromas de los distintos alimentos, lo que también nos da información sobre la comida que vamos a comer y si nos parece agradable su olor.
El olfato, entre otras funciones, prepara los jugos gástricos que facilitan la digestión de los alimentos y funciona como un detector de alimentos que puedan estar en mal estado.
El papel que juega el olfato, sobre todo, podemos observarlo en alimentos que desprenden aromas. ¿Te ha pasado que has olido a palomitas y directamente te recuerda al cine o a ver una película en casa? ¿O has olido a pipas garrapiñadas y te recuerda a la feria de tu pueblo? Esa es la capacidad que tiene este sentido.
Como dato curioso, cuando estamos resfriados o tenemos congestión nasal y no somos capaces de oler, la comida no nos sabe igual, ya que se estima que el 80% de lo que se detecta como sabor es procedente de la sensación de olor.
Comiendo

En realidad es muy importante comer tranquilamente, para así disfrutar más.Istock

3. El tacto

Con el tacto podemos notar las diferentes texturas y las variaciones de las temperaturas de los alimentos que comemos.
No explotamos del todo este sentido porque nosotros no tenemos como costumbre comer con las manos. Pero en otros países sí, y eso aumenta la experiencia del acto de comer.
De todas maneras, la textura y temperatura del alimento también lo podemos percibir en la boca. Muchas veces tenemos preferencia por platos que son más fríos, y otras veces, alimentos más calientes. También las diferentes texturas como suave o duro, blando o crujiente, liso o grumoso, influye en nuestras elecciones alimentarias.

4. El oído

Es el sentido que menos participa en el acto de comer, porque entra solo en el caso de texturas muy crujientes como las patatas fritas de una bolsa.
Normalmente, cuando abrimos una bolsa de patatas y escuchamos el sonido crujiente, nos genera una necesidad de seguir comiéndolas. En cambio, si la bolsa lleva tiempo abierta, ha entrado humedad y las patatas se han revenido, nuestra mente tiende a rechazarlo y no nos parece tan apetecible.

5. El gusto

El órgano principal de este sentido es la lengua, donde existen miles y miles de papilas que tienen la capacidad de detectar los gustos primarios como el dulce, salado, amargo, ácido y umami.
El gusto y el olfato son los más interconectados entre sí y en cada persona es totalmente diferente, es decir, no existen dos personas que tengan sensaciones iguales cuando hablamos de la percepción gustativa.
Es muy importante tratar de activas los 5 sentidos, porque si reconectásemos con todos ellos, la experiencia del comer sería totalmente diferente.
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