Revista Mía

Fabada asturiana: cuánto engorda y por qué no deberías abusar de este plato

Te contamos cuáles son las propiedades nutricionales de este tradicional guiso tan delicioso como energético.

Ahora que llega el frío, ya nos va apeteciendo añadir platos más contundentes a nuestra dieta. ¿Uno de nuestros favoritos? La fabada, es uno de los guisos más típicos de la gastronomía asturiana. No hay nada más apetecible en los meses de otoño e invierno que este plato de cuchara elaborado con fabes de buena calidad y su compango (morcilla, tocino y chorizo), y así es cómo deberíamos prepararlo en casa. Un guiso repleto de sabor y energía a partes iguales que deberíamos consumir con moderación, pues su contenido calórico es elevado.
En realidad, lo que hace que la fabada engorde tanto no son las fabes, pues al fin y al cabo son legumbres, sino los ingredientes calóricos que se suelen añadir a este tipo de guisos. Jamón, panceta, chorizo y demás son realmente el problema, por lo que es importante no abusar del compango. 
Al tener como ingrediente principal las alubias blancas, la fabada aporta un interesante contenido de fibra, vitaminas B y minerales como hierro, potasio, calcio y zinc. Sin embargo, la elevada cantidad de carnes y embutidos en este plato restan muchos de los beneficios de estas legumbres.
Según la FEN (Federación Española de Nutrición), una ración de fabada aporta alrededor de 840 calorías. Para llegar a esta conclusión, toman como referencia un plato con 280 gramos de habas, dos chorizos, dos morcillas, 200 gramos de lacón, una cebolla grande, una cabeza de ajo, agua, azafrán, laurel y sal.
En este plato encontrarás 5,47 gramos de proteína, 50,48 gramos de grasas totales  y 103,37 miligramos de colesterol. Todo esto hace que la fabada no sea un plato del que podamos abusar si no queremos que nuestra salud y figura se vean comprometidas.
Debido a lo anteriormente comentado, la conclusión parece clara: sí, la fabada engorda, pero no hay por qué renunciar a ella si no es lo que queremos. Una de las reglas que debemos respetar a la hora de degustar este plato asturiano es no excedernos con las raciones, no comerlo con demasiada frecuencia y añadir vegetales y pocos embutidos  para aligerarlo un poco.
Si vamos a preparar fabada en casa, debemos asegurarnos de que no sea muy grasa, algo que se consigue eligiendo embutidos de calidad y unas alubias de calidad. Un truco para aligerar este guiso y otros platos de cuchara es desgrasar las carnes antes. Cuando añadimos chorizo, morcilla, tocino y este tipo de carnes grasas, añadimos sabor a nuestros guisos, pero también una buena cantidad de grasas. Para evitarlo, podemos cocer la carne por separado y una vez cocida, la añadimos a la olla con el resto de ingredientes. 
Otro truco ideal para aligerar un poco la fabada es pasar el chorizo, la morcilla y el resto de derivados del cerdo que queramos añadir al guiso por la sartén sin aceite y una vez hecho esto los echamos en la olla.
¿Te da pereza prepararla en casa? Si vives en Madrid, siempre puedes acudir a los restaurantes donde mejor la preparan y darte un buen homenaje.

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