Revista Mía

¿Qué bebida vegetal es mejor?

Abrimos un “melón” que da mucho que hablar para ayudarte a identificar una bebida vegetal que no sea malsana

Las bebidas vegetales son uno de esos temas alimentarios recurrentes en debates sobre nutrición y hábitos saludables. Da igual que estos sean entre expertos que en el ámbito familiar; dan mucho juego porque siempre hay posiciones encontradas al respecto. Pero la cuestión es, ¿son de verdad saludables? Y en caso afirmativo, ¿cuáles lo son más?
La cuestión es un poco más compleja que dar respuesta a saludables o no saludables. Los motivos de esta complejidad son, fundamentalmente, dos: cómo se consuman y cuál sea su composición. Pero la verdadera diferencia la marca este segundo factor, que es el que debemos detenernos más.
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Bebida de avena

Si uno pasa por el pasillo del supermercado donde venden las bebidas vegetales puede acabar exhausto intentando asimilar todas las que hay. Por resumir, a grandes rasgos, se pueden clasificar en base a tres grandes grupos: de legumbres, de cereales y de frutos secos.
Entre las primeras, destaca por encima de todas la bebida de soja, un producto que es la bebida vegetal más parecida a nivel nutricional a la leche de vaca. También es reseñable la de guisantes, una de las menos conocidas, que es muy rica en proteínas. La de arroz y la de avena son las bebidas vegetales de cereales más populares, aunque hay más —incluso de quinoa, un pseudo cereal— mientras que la de almendras es la más conocida de las bebidas vegetales elaboradas a base de frutos secos.
Ninguna de ellas es necesaria para mejorar tu dieta en términos de salud porque lo que te aportan puedes conseguirlo a través de otras elaboraciones. Osea que debes verlas más como un refresco (más saludable si escoges bien) o un producto óptimo para desayunos y meriendas, por ejemplo, o para acompañar al café, si no incluyes leche de origen animal en tu dieta.

La importancia de leer bien las etiquetas

Pero dicho esto, hay bebidas saludables que un dietista nutricionista aconsejaría, o a la que al menos no pondría un pero, y otras que directamente son productos malsanos. Es el caso de todas aquellas bebidas vegetales, con independencia de cuál sea su producto principal, que lleven en su composición azúcares añadidos o productos azucarados como el chocolate o la vainilla. Algunas, como ocurre con la bebida de avena o de arroz, pueden saber dulces sin necesidad de llevar azúcares añadidos: esto ocurre porque en el proceso de elaboración el cereal pierde parte del almidón, que se rompe y se transforma en azúcares. No es lo ideal, pero siempre serán mejor aquellas bebidas de cereales sin nada más que el agua y dicho ingrediente. Es fundamental que leas la letra pequeña del etiquetado y compruebes que solo tienen dos ingredientes: en mayor medida agua, alrededor de un 85%, y después el cereal en cuestión.
¿Sabías que es perfectamente posible aprender a elaborar en casa nuestra bebida vegetal de almendras, fácilmente y en pocos minutos? No te pierdas los pasos a seguir con esta sencilla pero deliciosa receta.

Bebida de almendrasiStock

De las bebidas vegetales de frutos secos poco se puede decir porque a menudo contienen edulcorantes y, sobre todo, porque el aporte proteico de almendras, avellanas y nueces cuando se consumen enteras no está presente en las bebidas elaboradas con estos frutos secos. Sí son, en cambio, una fuente de vitamina D y E, y de minerales como el calcio y el potasio, pero no en mayor cantidad que otros ingredientes habituales de nuestra dieta. Por eso decíamos antes que realmente no deberías mirar a estas bebidas vegetales bajo la lupa de lo saludable o no saludable por encima de todo.
Lo suyo es saber lo que estás tomando, ya sea como sustituto de la leche de vaca, de un zumo o de un refresco, y a partir de ahora ya sabes cómo identificar cada bebida vegetal. Primero, a partir del alimento base de su composición. Segundo, leyendo el etiquetado y comprobando que tiene el menor número de ingredientes posibles —es la mejor muestra de si es saludable o no lo es—. Y tercero, fijándote en que no contengan azúcares añadidos y que el porcentaje del cereal, fruto seco o legumbre base sea significante.
Y recuerda no tomarla como sustituto del agua. No hay bebida más saludable que el agua; las bebidas vegetales no son un producto que se pueda equiparar con esta.

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