Revista Mía

Perder peso

¿Por qué no me sacio siempre de la misma manera?

Cada persona tiene un comportamiento alimentario totalmente diferente según en qué situaciones. ¿Por qué hay veces que comemos más y otras menos? ¿Por qué unos alimentos nos apetecen más que otros? ¿Por qué en actos sociales se suele ingerir más comida?

¿Por qué no me sacio siempre de la misma manera?

Respondiendo a la pregunta que nos hacemos en la entradilla, en realidad, no hay una respuesta única. Esto es más complejo de lo que parece, pero os queremos explicar cuales son algunos de los factores más importantes que influyen en nuestras elecciones alimentarias y en la cantidad de alimentos que comemos:
Apetito y saciedad

¿Sabes realmente por qué no nos saciamos siempre igual?Istock

1. Ritmos biológicos

Los ritmos biológicos hacen referencia a los cambios que sufre nuestro organismo de manera endógena y que generalmente están sincronizados entre sí.
La misma cantidad de comida no produce la misma saciedad en momentos diferentes. Hay cambios a lo largo del día, semanas, estaciones... y esto es debido a las alteraciones que tiene nuestro organismo en la concentración de ciertas hormonas, como las de hambre y saciedad.
Si, por ejemplo, en un momento concreto del día tenemos las hormonas del hambre en una concentración mayor, necesitaremos consumir más cantidad para sentirnos saciados.
Seguro que alguna vez has escuchado la frase de “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. Sin embargo, esto va en contra de nuestra fisiología, porque por la mañana tendemos a saciarnos con un volumen menor y la sensación de saciedad dura más tiempo en comparación con la tarde-noche.

2. Palatabilidad

La palatabilidad es un constructo mental subjetivo que asigna a un alimento el grado de recompensa que nos va a proporcionar y lo agradable que es para nuestro paladar.
Los alimentos sabrosos tienden a saciar menos y durante menos tiempo, porque tienen la capacidad de neutralizar los mecanismos de saciedad. Esto quiere decir que si consumimos un alimento que nos genera placer, vamos a ser más capaces de consumir más cantidad de ese alimento en concreto porque nuestro cerebro quiere repetir esa sensación placentera.
Estos alimentos sabrosos, suelen ser productos conocidos como ultraprocesados, que tienen una alta cantidad de energía, azúcar, grasas y sal.

3. Entorno social

El ambiente en el que nos encontremos, también va a influir en nuestro comportamiento con la comida. Generalmente, se come más cuando hay más personas que cuando estamos solos. Esto sobre todo cuando no hay una relación disfuncional con la comida.
Además, si estas personas son amigos o familiares, la cantidad ingerida es mayor que si son desconocidos, porque estamos en un entorno relajado y en confianza.
Existe un conjunto de factores externos que nos rodean y que pueden conducir a tener unos hábitos menos saludables al ser un entorno que estimula movernos menos por la tecnología, comer alimentos más precocinados y “fast food”...

4. Autocontrol

Uno de los factores que influye en la cantidad que consumimos o los alimentos que escogemos, es el autocontrol que tenemos y dependerá de qué reglas alimentarias tenemos impuestas, ya sea de manera interna o externa.
Uno de los ejemplos de autocontrol más practicados, son las dietas estrictas. Si realizamos una dieta que se basa en restringir alimentos y comemos menos sin sentirnos saciados ni satisfechos, a largo plazo, podemos alterar las señales de hambre y saciedad y, por ende, acabar consumiendo cantidades mayores una vez dejemos de lado esa dieta restrictiva.
Hambre y apetito

Las dietas restrictivas pueden hacer que luego comamos más.Istock

5. Entorno físico

El ambiente en el que comemos es muy importante. Se ingiere un volumen mayor en un entorno nuevo o en un entorno agradable porque la sensación de saciedad es menor.
Por ejemplo, en los restaurantes, se escoge minuciosamente la decoración para que te sientas cómodo y eso te invite a quedarte más tiempo y a comer más.

6. Actividad física

Cuando ponemos en movimiento nuestro cuerpo, no nos pide la misma energía que si nos hemos pasado el día sentados y/o tumbados.
Por ello, la cantidad que ingerimos también dependerá de la actividad que hayamos realizado ese día, y variará según el tipo de actividad, duración e intensidad.
Estos son solo algunos de los factores de los muchos que influyen en nuestro comportamiento alimentario. Por esta razón es muy difícil que tengamos las mismas ganas de comer los mismos alimentos todos los días o las mismas cantidades. Lo más importante es aprender a escuchar tus necesidades y saber adaptarte a ellas.
tracking