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Café

¿Cuánto café es demasiado?

El café es una de las bebidas más consumidas del mundo, debido en gran medida a su contenido en cafeína, que hace que sea estimulante. Pero un consumo abusivo puede tener efectos adversos sobre la salud. ¿Cuántos cafés podemos tomar a lo largo de un día sin que resulte perjudicial?

¿Cuánto café es demasiado?

Suena el despertador, abrimos los ojos y nos levantamos para ir a la cocina a prepararnos un café. A grandes rasgos, esta es la rutina que se sigue en muchísimos hogares del mundo. No obstante, el café es una de las bebidas más consumidas del planeta.
Esto obedece en gran medida a su contenido en cafeína, que es una sustancia que estimula el sistema nervioso central, así que, consumida de forma moderada, aumenta nuestro estado de alerta y nos ayuda a despertarnos. ¿Cuántas veces habremos dicho u oído eso de “yo hasta que no tomo café no soy persona”? Por eso muchas veces no solo tomamos una taza con el desayuno, sino que repetimos la operación varias veces a lo largo del día: un café en el descanso del trabajo, otro café después de comer, otro café a media tarde… Y así hasta que llega la hora de acostarse.
Obviamente no todo el mundo hace lo mismo. Algunas personas solo toman un café con el desayuno o dos cafés a lo largo de todo el día, mientras que otras toman hasta siete u ocho tazas diarias (incluso hay quien no consume esta bebida, aunque somos pocos). Y tampoco a todo el mundo le sienta igual: algunas personas no pueden tomar café a partir de la hora de comer porque si no, duermen mal, mientras que otras lo toman incluso para cenar y duermen perfectamente.

¿Cuánta cafeína tiene un café?

Tomar demasiado café no es recomendable porque puede producir efectos adversos sobre la salud debido a su contenido en cafeína. Pero para determinar cuánto café es demasiado, primero deberíamos saber cuánta cantidad de cafeína hay en una taza de café.
La respuesta no es sencilla, ni mucho menos, porque el contenido en cafeína depende de muchos factores. Por ejemplo, uno de los aspectos que más influye es la especie del grano de café, que puede ser arábica o robusta, y en cada una de ellas existen diferentes variedades. El café arábica es más valorado porque tiene más matices de aromas y es más suave que el robusta. Este último tiene mayor proporción de cafeína, lo que contribuye a que su sabor sea más fuerte y amargo.
También influyen otros aspectos, como el grado de tostado (si es ligero, generalmente el grano tiene más cafeína), el grado de molido (cuanto más molido esté, se extrae una mayor cantidad de cafeína al elaborar el café), la forma de preparación (cuanto más largo sea el proceso, más cafeína tendrá el café), y, por supuesto, la cantidad de café que pongamos en la taza.
Generalizando, podemos considerar que una taza de café contiene entre 100 y 130 mg de cafeína.

¿Cuánto café podemos tomar a lo largo del día?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera, en base a los estudios disponibles, que una persona adulta puede consumir hasta 400 mg de cafeína al día sin sufrir efectos adversos, es decir, unas cuatro tazas diarias (si suponemos que cada una contiene 100 mg de cafeína). Además, la EFSA indica que dosis únicas de 200 mg (en torno a dos tazas) no presentan problemas de seguridad, aunque si se toman dosis únicas de 100 mg (una taza) cerca de la hora de dormir, puede afectar negativamente a la duración y los patrones del sueño.
En el caso de mujeres embarazadas y lactantes, se recomienda no superar 200 mg de cafeína al día (en torno a dos tazas).
Tazas de café

El café puede generar dependencia y tolerancia.Istock

¿Qué ocurre si superamos las dosis recomendadas?

La cafeína es una sustancia que crea dependencia y que genera tolerancia, es decir, en cierto modo, cada vez necesitamos consumir más cantidad para notar sus efectos estimulantes. Este es uno de los motivos por los que su consumo no afecta por igual a todas las personas: quienes están habituadas a consumir siete cafés diarios, notarán poca diferencia si consumen uno más, mientras que una sola taza, producirá notables efectos sobre una persona que no está habituada a consumir esa sustancia.
En cualquier caso, si se superan las dosis que mencionamos anteriormente se pueden presentar efectos adversos para la salud. Los más habituales son conocidos por todo el mundo: excitación, nerviosismo, ansiedad, insomnio, mala calidad del sueño, etc. Pero si las dosis son mayores, se podrían presentar otros síntomas: dolor de cabeza, náuseas, malestar gástrico, taquicardia o disforia (irritabilidad, tristeza, etc.). Así pues, conviene no abusar de su consumo.
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