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Trucos

¿Cómo conseguir que los niños coman fruta?

Sabemos que la fruta es saludable, así que nos empeñamos en que nuestros hijos la coman porque entendemos que es un pilar fundamental de la dieta. Sin embargo, muchas veces nos encontramos ante una misión imposible, porque la rechazan por activa y por pasiva. A muchos de ellos no les gusta y no hay manera de que la coman. ¿Qué podemos hacer en estos casos?

¿Cómo conseguir que los niños coman fruta? (Miguel Angel Lurueña)
Una de las cosas que más suele preocupar a padres y madres es la alimentación de sus hijos. Sabemos que la dieta es fundamental para mantener un buen estado de salud y que es especialmente importante durante la etapa de crecimiento. Por eso, cuando los niños no comen lo que creemos que tienen que comer, llegan los agobios.
Cómo conseguir que los niños coman fruta

En realidad existen unas pautas muy sencillas que pueden ser de mucha ayuda.Istock

Una de las principales protagonistas de esas angustias es la fruta. Cuántas veces habremos oído o dicho eso de que “mi hijo no quiere la fruta ni en pintura”, “no hay forma humana de que se la coma” y muchas otras frases por el estilo.
Para tratar de solucionar estas situaciones, primero deberíamos desaprender algunas cosas que a menudo asumimos o hacemos con total normalidad.

Aprendiendo a desaprender

Fuera agobios
A veces nos empeñamos en alimentar a los niños como si fueran a desfallecer por no comerse el plátano de la merienda o como si fueran a enfermar por no comerse la naranja del desayuno y nos empeñamos en que se coman una pera “porque es muy sano”. Pero no hay necesidad de agobiarse con estas cosas.
Generalmente, en niños sanos es su mecanismo del apetito el que dicta cuándo y cuánto tienen que comer, así que sería recomendable respetarlo. (En situaciones realmente anómalas sí conviene acudir a un profesional sanitario; por ejemplo, la falta de apetito puede ser un síntoma de anemia, pero afortunadamente no es lo habitual).
Además, no es imprescindible que coman peras, si las detestan o que coman plátanos, si no les gustan. Pueden optar por otras frutas que les gusten más. De hecho, ni siquiera es imprescindible que coman fruta, siempre que el resto de su dieta sea saludable y les aporte los nutrientes que necesitan.

Pueden optar por otras frutas que les gusten más.

No obligar a comer
Los niños, al igual que los adultos, deben comer en función de su apetito y de sus gustos, siempre dentro de una oferta de alimentos saludable y variada, claro está. No debemos forzarles a comer si no tienen hambre o si algún alimento no les gusta, por muy saludable que sea. Así que olvidemos las coacciones, los chantajes emocionales y ese tipo de cosas, y cambiémoslos por respeto.
No instrumentalizar la fruta
Si para conseguir que nuestros hijos coman fruta optamos por darles recompensas (por ejemplo, “si te comes la manzana, te dejo ver los dibujos”), interpretarán ese alimento como un trámite incómodo que tienen que superar para lograr el premio que les gusta. Es decir, lo verán de forma negativa. Y no digamos ya si hacemos esto mismo con alimentos insanos (“si te comes el plátano te doy una galleta”).
No sobreactuar ni forzar las situaciones
Si sobreactuamos cuando comemos una naranja; por ejemplo, destacando lo rica que está y lo saludable que es, con el fin de convencer a nuestros hijos, lo más probable es que logremos el efecto contrario porque percibirán algo raro en nuestra falta de naturalidad.
Huir del nutricionismo
A veces caemos en el error de centrarnos en los nutrientes de los alimentos de forma aislada. Ocurre por ejemplo cuando decimos eso de “come naranjas, que tienen vitamina C y son buenas para el catarro”. Esta forma de ver la alimentación es demasiado reduccionista y además nos complica la vida a la hora de comer. Deberíamos evaluar los alimentos en su conjunto, es decir, en lugar de ver las naranjas como “esferas repletas de vitamina C”, sería mejor concebirlas simplemente como “un alimento saludable”.

Lo que sí deberíamos hacer

Como ya hemos mencionado, comer fruta no es imprescindible, pero sí es recomendable porque se trata de un alimento saludable, que además tiene muchas otras virtudes: es sabrosa, asequible, fácil de comer, etc. ¿Qué podemos hacer entonces, además de lo que acabamos de comentar? Es recomendable tener en cuenta algunas cosas, muy básicas, pero muy importantes.
Crear ambientes saludables
Se trata de que los niños se muevan en ambientes donde haya alimentos saludables a su alcance. Por ejemplo, podemos poner la fruta en un frutero y colocarlo en la cocina para que puedan servirse ellos mismos cuando tengan hambre. Del mismo modo, conviene no tener en casa alimentos insanos (galletas, bollería, etc.) y para ello podemos hacer algo tan simple como no comprarlos. (Si los niños ya están habituados a ellos, conviene que el cambio sea gradual).
Niños coman más fruta

Dar ejemplo es esencial para que nuestros hijos/as se animen a comer más fruta.Istock

Predicar con el ejemplo
No podemos pretender que los niños coman fruta si nosotros no lo hacemos, del mismo modo que no podemos pretender que no coman alimentos insanos si nosotros los comemos a todas horas. Así pues, lo recomendable es predicar con el ejemplo.
Alimentarse con naturalidad
En resumen, para que un niño coma un melocotón no es necesario hablar de las vitaminas que tiene, ni de lo saludable que es, ni obligarle, coaccionarle o chantajearle, ni hacer comparaciones, ofrecer recompensas, etc. Simplemente basta con ofrecérselo: “¿quieres un melocotón?”. Con naturalidad, sin más. Y si no lo quiere, puede optar por otro alimento saludable que le guste más, sea una fruta o no. A medida que pase el tiempo, sus gustos irán cambiando y es probable que le acaben gustando los melocotones. Y si no es así, no pasa nada.
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