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Alimentación

Por qué hay algunos alimentos que enganchan tanto

¿Sabes por qué la mayoría de los productos ultraprocesados que venden en el supermercado están tan ricos y siempre queremos comer más? Seguramente este término te suene a chino, pero se debe al “bliss point” o punto de felicidad y en este artículo te queremos explicar lo que es.

Por qué hay algunos alimentos que enganchan tanto (Laura Villanueva)

¿Qué es esto del punto de la felicidad o el “bliss point”?

Este término hace referencia a la combinación ideal de ingredientes que optimiza el sabor y crea la necesidad de seguir comiendo dicho producto. ¿Y cuáles son esos ingredientes? Pues, como nos estamos refiriendo a productos ultraprocesados, te lo puedes imaginar: el azúcar, la grasa y la sal.
La cantidad justa de cada uno de estos tres ingredientes hace que la sensación de placer se magnifique y que acabemos queriendo más y más de estos productos. Así, en torno a esta fórmula, la industria alimentaria innova con los productos para mejorarlos y asegurar que el consumidor vaya a querer volver a comprarlos.
Por qué hay algunos alimentos que enganchan tanto

Estas son las claves por las que tenemos preferencias por determinados alimentos. Especialmente cuando no podemos parar de comerlos.Istock

¿Es real que se llega al punto de felicidad?

En realidad, es una felicidad engañosa, porque te hace pensar que solo vas a poder alcanzar la sensación de placer comiendo estos alimentos palatables ricos en azúcar, sal y grasa, que no son muy beneficiosos para la salud.
Estos tres ingredientes no están escogidos al azar, sino que han sido seleccionados por el papel que tienen en los alimentos y os los vamos a explicar uno a uno para que entendáis su función:
Azúcar
Cuando ingerimos alimentos azucarados, la glucosa pasa a la sangre y se distribuye a todas las células del cuerpo. Hasta aquí bien, porque la glucosa es la fuente principal de combustible para el cerebro y lo necesita constantemente porque no tiene la capacidad de almacenarla.
Pero el problema está en que, hoy en día, tenemos el azúcar demasiado accesible y solemos recurrir a ella más de lo recomendado y solemos excedernos en las ingestas.
Se ha visto que el azúcar puede elevar el estado de ánimo y que es capaz de activar el mecanismo de recompensa en nuestro cerebro, haciendo que libere hormonas como la serotonina (hormona de la felicidad) y produciendo sensación de bienestar.
Por esto, es fácil que el cerebro asocie los alimentos azucarados con una sensación placentera y que, por eso, queramos volver a comerlos.
Sal
¿Quién no ha probado un plato y ha dicho: “qué soso está esto, le falta sal”? Seguro que muchos. Y es que, automáticamente, cuando le echamos sal al plato, se vuelve mucho más sabroso y lo comemos con mucho más gusto.
Además, estamos tan acostumbrados al sabor potente que proporciona a los platos, que la comida convencional acaba sabiéndonos a poco.
La razón está en que, la sal, induce un cambio en las células nerviosas que se encuentran en el hipotálamo y aumentan la segregación de dopamina y orexina, que son unas sustancias relacionadas con la sensación de placer y recompensa.
Grasas
Las grasas poco distan de los efectos que tienen la sal y el azúcar en el organismo, y es que se ha visto que su consumo también actúa en el organismo a nivel cerebral interviniendo en la síntesis de neurotransmisores que están involucrados en la sensación de placer y bienestar.
Comer alimentos ultraprocesados

Es muy habitual que no podamos parar de comer determinados productos dulces o salados.Istock

Las grasas tienen truco, y es que, al ser de textura untuosa y suave, hace que sea el ingrediente perfecto para que los alimentos sean más fáciles de masticar e ingerir, y por eso nos “enganchemos” y no podamos parar de comer.
Ya conoces la razón por la cual todos los ultraprocesados tienen los ingredientes estrella en común, y es que la combinación de este trío es una bomba de felicidad.
Hoy en día tenemos mucha accesibilidad a estos alimentos ultra procesados, y la cuestión no está en evitarlos a toda costa, sino en reducir su consumo para que las papilas gustativas no se acostumbren a estos ingredientes y podamos disfrutar del sabor real de los alimentos.
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