Revista Mía

No te confundas: estos ingredientes típicos de la Navidad son carne roja

Sorprende que todavía exista tanta confusión respecto a los alimentos que son carne roja y los que no lo son, especialmente en lo que respecta al cerdo.

Pese al esfuerzo de los dietistas nutricionistas por divulgar en redes sociales y libros sobre alimentación, y por más que hayamos asistido en los últimos años al boom de lo ‘healthy’ en materia culinaria, todavía existe mucha confusión entre la población general. Y uno de los mejores ejemplos para entender que queda camino por recorrer en materia de educación alimentaria es que son muchas las personas que siguen creyendo que lo que están comiendo en Nochebuena, Navidad y Nochevieja no lo es.
Esta es una comparativa y un ejemplo que se extienden mucho más allá de los menús de Navidad, pero es en las reuniones familiares de estos días señalados cuando queda en evidencia el desconocimiento general que todavía existe con respecto al origen y características de los alimentos que ingerimos. Especialmente llamativo resulta cuando tú si estás bien informado, sabes que el cerdo, por ejemplo, es carne roja, y escuchas en la mesa comentarios que apuntan, convencidos al 100%, en otra dirección.
La forma más sencilla y efectiva de explicar qué es carne roja y qué no lo es es la siguiente: todo aquello que puedas comprar en la carnicería lo es. Todo es carne roja. El embutido no entra en esta categoría porque en una clasificación de alimentos por calidad nutricional todavía está más abajo al ser ingredientes manipulados durante el proceso industrial. Por descontado, el embutido que comes en Navidad no es saludable. Otra cosa es que esté exquisito, pero si lo que quieres como anfitrión de la cena de Nochevieja, por ejemplo, es un menú equilibrado y sano, opta por las cremas, los pescados y los aperitivos que se alejen de los embutidos.
Dicho esto, como principal, tampoco deberías escoger ni cordero, ni cabrito ni cerdo. Tampoco solomillo de ternera o carne de buey, por poner otros ejemplos de carne roja. Es decir, un solomillo ibérico, ingrediente relativamente habitual en las mesas navideñas, sí es carne roja. También el cabrito o el cochinillo asado, dos clásicos navideños en miles de familias españolas. Todas estas carnes se consideran rojas, no solo la que proviene de la ternera.
Pierna de cordero asada

Pierna de cordero asadaGetty Images/iStockphoto

Es si acaso más sorprendente la confusión con respecto al cerdo, cuya carne no es considerada como roja por muchísimas personas. Llama poderosamente la atención teniendo en cuenta lo mucho que se consume la carne de este animal en nuestro país, carne que es exquisita en el caso del cerdo ibérico, por ejemplo, pero que debemos ser conscientes de que es roja. Y como tal, debemos moderar su consumo si queremos hacer caso a las recomendaciones sanitarias en materia de alimentación.

¿Y cuáles son las alternativas de carne blanca?

En Navidad, y el resto del año en realidad, la alternativa a la carne roja que no provenga del mar (pescado y marisco) son las aves. Dejado a un lado el pollo, que no suele ser la carne escogida en días marcados en rojo como Nochebuena o Nochevieja, existen productos de muchísima calidad como el capón, la becada o el faisán, por citar tres ejemplos navideños, que sí son carne blanca.
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Capón asado con frutas

Y más allá de las aves, hay otra carne en el mercado que también es relativamente popular en las fechas navideñas, que está dentro de las carnes blancas. Hablamos del conejo. Basta con que pienses dónde adquieres el conejo, en la pollería generalmente, para recordar para siempre que se trata de una carne blanca, baja en grasa y más saludable que el cordero, el cerdo, la ternera, el buey y demás carnes rojas.
Ya sabes, por lo tanto, que será más saludable disfrutar de unas chuletillas de cordero que de un solomillo de buey o que un cochinillo asado en el horno. Y esta es una comparativa válida para Navidad, pero también para cualquier otro día del año.
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