Revista Mía

Alimentación infantil

¿Los "gusanitos" son saludables?

Los “gusanitos” se encuentran entre los primeros aperitivos que se da a los niños pequeños, debido sobre todo a que son fáciles de comer y a que muchas personas no los perciben como un alimento insano. Pero ¿es recomendable dar este snack a niños de corta edad? ¿Tiene algo de malo?

¿Los "gusanitos" son saludables? (Miguel Angel Lurueña)
Si hablamos de niños pequeños y aperitivos o snacks, los gusanitos son sin duda los que más triunfan: tienen una textura blanda, son ligeros, tienen una textura y un sabor atractivos y en principio no parecen tener nada malo. ¿Pero son recomendables para niños?

¿Qué ingredientes tienen?

Si nos fijamos en la lista de ingredientes de estos productos, veremos apenas tres elementos: sémola de maíz (que es harina gruesa, es decir, poco molida, y que normalmente se encuentra en una proporción del 85-90%), aceite de girasol (aproximadamente un 10-15%) y sal. Es decir, su composición es muy básica y no incluye ninguna de esas sustancias que suelen generar recelos, como azúcares, aditivos (por lo general no tienen aditivos, colorantes, conservantes, etc.) ni nada más.
Los "gusanitos" son saludables

Habitualmente conocidos como "gusanitos", es normal que muchos padres se pregunten si son o no opciones saludables.Istock

Precisamente este es uno de los aspectos que los fabricantes destacan con frecuencia en sus envases, con mensajes como “sin colorantes”, “100% natural”, “con aceite de girasol”, “sin aceite de palma”, etc.
A primera vista, no parece que haya nada raro. Además, el aceite de girasol no se califica como insano (se considera que su efecto sobre la salud es neutro, es decir, hay aceites más saludables, como el de oliva, pero no significa que su consumo sea perjudicial, en el contexto de una dieta saludable).
Podríamos pensar que como estos productos contienen aceite de girasol, se elaboran sometiéndolos a un proceso de fritura, así que muchos fabricantes especifican en los envases que estos productos no están fritos, sino horneados. Por cierto, hay que aclarar que la fritura no es tan mala como a menudo pensamos; deberíamos considerar más bien qué es lo que freímos y cómo lo hacemos, pero ese es otro tema sobre el que hablaremos en otra ocasión. Ahora veamos cómo se elaboran estos productos.

¿Cómo se elaboran los gusanitos?

El proceso de fabricación de estos productos es sencillo: se mezclan los ingredientes con agua para formar una pasta y esta se introduce en una máquina extrusora, donde lo único que se hace es aplicar altas presiones y altas temperaturas. Luego el producto sale a través de unos troqueles que le dan la forma deseada y finalmente se someten a un proceso de horneado para retirar la humedad y lograr que tengan una textura crujiente.
La “magia” del proceso ocurre en el extrusor, donde las altas temperaturas y el cambio de presión hacen que el producto “se cocine” y adquiera esa textura hueca tan característica, que se debe a la incorporación de aire. Así se obtiene un producto muy ligero y, gracias al horneado final, con una textura muy crujiente.
La textura, la ligereza y el punto de sal, además del sabor a maíz, son las características que hacen que los gusanitos gusten tanto.

¿Se trata de un producto saludable?

A juzgar por lo que acabamos de mencionar, podríamos pensar que los gusanitos no tienen nada de malo: sobre el papel, sus ingredientes no parecen “malos” y su proceso de elaboración tampoco. Además, no contienen ingredientes “indeseables”, son blandos, su textura y su sabor son atractivos… En definitiva, parece que reúnen las condiciones ideales para ofrecérselos a niños pequeños. Así que muchas madres, padres, abuelos, tías, etc. se los dan a sus hijos, nietos, sobrinos, etc. con toda la buena intención del mundo. Y los niños los comen encantados.
Ahora bien, a pesar de todo esto, debemos saber que no es un alimento saludable ni recomendable para niños pequeños.
Uno de los problemas que plantean estos productos es que apenas contienen nutrientes de interés y aportan muchas calorías: una bolsa suele contener 35 gramos de producto, lo que supone un aporte de unas 160 kcal, que es aproximadamente una sexta parte de lo que un niño debería consumir en un día y equivalente a la energía que aportan dos piezas de fruta. Además, contienen mucha sal: en torno a un 1%, es decir 1 g de sal por cada 100 g de producto, que ya es una cantidad considerable para un adulto, cuanto más para un niño. Es cierto que en una bolsa no encontramos un gramo de sal, porque contiene menos de 100 g, pero sigue siendo una cantidad alta, que además puede afectar negativamente desde un punto de vista educacional porque los niños acostumbran su paladar a ese sabor intenso, lo que puede llevarles a rechazar otros productos saludables de sabores suaves.
Gusanitos y sal

Aunque contienen maíz y aceite de girasol, también suelen tener mucha cantidad de sal.Istock

Si comen gusanitos a la hora de la merienda, difícilmente comerán una pera

Es cierto que también hay versiones sin sal (especialmente las que elaboran algunas marcas que recomiendan estos productos “para niños a partir de los 6 meses de vida”). Pero de nuevo debemos pensar en el factor educacional: se trata de que los niños se habitúen a comer alimentos frescos o poco procesados y que sean saludables: frutas, verduras, hortalizas, huevo, etc., cuyo consumo puede verse desplazado por los primeros. Es decir, si comen gusanitos a la hora de la merienda, difícilmente comerán una pera.
Así pues, lo más recomendable es evitarlos en la medida de lo posible, y, en caso de que se los queramos ofrecer, destinarlos para ocasiones puntuales.
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