Revista Mía

Navidad

¿Por qué comemos tanto en las comidas y cenas de navidad y qué podemos hacer para evitarlo?

Nochebuena, Navidad, Nochevieja, año nuevo, cenas de empresa, con amigos... esto parece un
no parar. En estas fechas, la comida suele tener un papel protagonista y parece que todo gira en
torno a ella.

¿Por qué comemos tanto en las comidas y cenas de navidad y qué podemos hacer para evitarlo? (Laura Villanueva)
Es normal sentir cierta falta de control respecto a la alimentación habitual, porque en estas fechas hay una alta disponibilidad de alimentos y una mayor cantidad y solemos terminar comiendo más de lo habitual. Esto, entre otras razones, se puede explicar por la saciedad sensorial específica.
Probablemente a muchos este término os sonará a chino, pero la saciedad sensorial específica es la clave para entender por qué a veces comemos más aun no teniendo hambre.
Por qué comemos tanto en las comidas y cenas de navidad y qué podemos hacer para evitarlo

En Navidad, es muy común comer en grandes cantidades, lo que puede conllevar muchos problemasIstock

Este concepto hace referencia a quesomos capaces de saciarnos de un alimento, pero ante el estímulo de otro alimento con propiedades sensoriales diferentes, podemos sentir hambre de nuevo. Además, también pasa que, aunque hayamos ingerido la energía suficiente para satisfacer nuestras necesidades físicas,sigamos comiendo, aun no teniendo hambre, en busca de esa satisfacción mental que nos falta.
Y como en estas fechas navideñas solemos recurrir mucho al picoteo y a platos variados, la saciedad sensorial específica está muy presente.
¿Qué podemos hacer para evitarla? Siento deciros que, evitarla como tal, no podemos, porque es un mecanismo desupervivencia. Sin embargo, lo que sí podemos hacer para es comer de manera consciente, poniendo plena atención a los alimentos que nos llevamos a la boca, reduciendo la velocidad de ingesta para masticar bien los alimentos y conectando con nuestras señales de hambre y saciedad. Poner en práctica esto nos ayudará a no acabar con la barriga muy llena, hinchada y con sensación de malestar.
Asimismo, hay otra conducta que tenemos que evitar: la compensación de las ingestas. Muchas veces optamos por compensar todo lo comido, ya sea ayunando, haciendo dietas detox para desintoxicar nuestro cuerpo, haciendo ejercicio intenso... pero esto estas conductas son las que pueden aumentar el circulo vicioso de la mala relación con la comida.
Cuando suprimimos las señales de hambre, lo que estamos buscando es controlar ese apetito. Pero la realidad es que, con estas conductas, lo único que conseguimos es que nuestra ansiedad por la comida se dispare y que estemos esperando con ansia a que llegue la siguiente ingesta.
Por eso, compensar no es la solución y lo que tenemos que tratar de hacer es seguir nuestro día normal, con nuestra rutina de alimentación habitual. No hay que hacer nada específico ni especial después de las comidas y cenas.
Excesos navideños

Es normal que muchas personas se pregunten qué pueden hacer para comer menos en NavidadIstock

A no ser que hayas ingerido una buena cantidad de comida y cuando llega la hora de la siguiente ingesta, realmente no tengas mucha hambre. En ese caso, aquí os dejamos una serie de comidas y cenas más ligeras, pero nutritivas y saciantes:
  • Revuelto de huevos con setas
  • Pollo asado con pisto
  • Ensalada de verdes con queso fresco
  • Tempeh con pimientos asados
  • Sopa de verduras
  • Sándwich vegetal
  • Tostada de hummus con huevo
  • Porridge de avena con fruta
Normalmente afrontamos con mucho miedo estas fechas porque pensamos que nuestra alimentación va a acabar siendo un absoluto descontrol y caos, pero la realidad es que las comidas y cenas navideñas son un total de 5 o 6 más en comparación con otro mes cualquiera. Y no tienen que suponer un problema si comemos de manera consciente respetando, en la medida de lo posible, esas sensaciones de hambre y saciedad.
Y recuerda lo más importante, estas fechas están para disfrutarlas, para reunirte con amigos, familia, para desconectar... y no tanto para andar pendientes de lo que comemos o dejamos de comer y que nuestra alimentación esos días no es un fiel reflejo de nuestra alimentación habitual.
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