Revista Mía

Trucos para dar sabor a la comida sin usar sal

A menudo superamos la cantidad diaria recomendada por los expertos, lo que deriva en retención de líquidos e hipertensión. Si es tu caso, toma nota de estas ideas para reducir su consumo.

En España consumimos mucha sal. Según la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, ingerimos de media 10 gramos de este compuesto al día, que es casi el doble de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. La Sociedad Española de Cardiología publicaba en 2014 un estudio que revelaba que la sal es tan adictiva como la cocaína. Sí, parece increíble, pero así es.
Los expertos del Instituto Florey de Neurrociencia y Salud Mental, en Australia, han elaborado un estudio al respecto y han llegado a la conclusión de que la necesidad de sal se crea en el mismo lugar que donde lo hace la de las drogas, y ese es el sistema opioide. Dicha parte de nuestro cuerpo se encarga de recoger las adicciones (a cualquier cosa que nos causa placer, no únicamente a las drogas). Puede que creas que no es tu caso porque no sueles añadir más que una pizca de sal a tus comidas, pero si adoras las bolsas de patatas fritas y cuando abres una tienes que terminártela, lo que te gustan no son las patatas fritas, sino la sal y eres adicta a ella.
El consumo excesivo de sal está relacionado con problemas de hipertensión, que a su vez nos puede provocar enfermedades cardiovasculares. Por eso conviene buscar alternativas a este compuesto un poquito más saludables. Si quieres ir dejando poco a poco la sal para evitarte estos problemas de salud en un futuro, los alimentos ultraprocesados han de salir de tu dieta habitual. Asimismo te alegrará saber que hay muchas alternativas a la sal que puedes utilizar en tus platos en lugar de esta. Aprender a potenciar el sabor de los alimentos de manera natural es muy importante si queremos mejorar la salud a largo plazo, y eso es precisamente lo que vamos a enseñarte.
Si piensas que la comida sin sal no sabe a nada, quítatelo de la cabeza. Un buen aceite aromatizado en la pasta, un chorrito de limón en la carne blanca e incluso una vinagreta pueden hacer maravillas y alegrar mucho el sabor de estos platos, te lo garantizamos.
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