Revista Mía

Alzheimer, Aprende a Distinguir las Señales.

El fallecimiento de Adolfo Suárez ha traído a la actualidad al alzheimer, un mal neurodegenerativo que mantenía al expresidente apartado de la vida pública desde hacía años. El alzheimer carece...

El fallecimiento de Adolfo Suárez ha traído a la actualidad al alzheimer, un mal neurodegenerativo que mantenía al expresidente apartado de la vida pública desde hacía años. El alzheimer carece de curación. No causa la muerte, sino que -como en el caso de Suárez- el fallecimiento se debe a complicaciones asociadas. Cualquier pérdida de memoria no es un síntoma de esta demencia (¿a quién no se le ha olvidado alguna vez un nombre?), pero hay otros, como los trastornos del lenguaje y de la conducta, que sí conviene vigilar. recuerda que el entrenamiento intelectual diario protege al cerebro frente al deterioro neurodegenerativo que caracteriza a esta enfermedad y que la única forma de evitar que avance es tratarla cuanto antes. Por eso, te enseñamos a distinguir las señales.
También llamada ‘enfermedad del olvido’, afecta a unos 650.000 españoles, y cada año se diagnostican alrededor de 100.000 nuevos casos. El primer síntoma por el que suele detectarse es la falta de memoria, pero no siempre es así. Un equipo de investigadores del Hospital Clínic de Barcelona ha observado la aparición de algunos desórdenes (trastornos del lenguaje o de la conducta) asociados al inicio temprano de esta demencia. Por otro lado, a medida que cumplimos años es normal que suframos pérdidas de memoria, sin que ello indique ninguna patología. Entonces, ¿cómo distinguir los síntomas auténticos de los despistes propios de la edad? Para el doctor Jerónimo Sancho, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), la clave está en la progresión: “Cuando se trata de alzhéimer, los olvidos se hacen cada vez más graves, más severos, y, a medida que evolucionan, pueden aparecer nuevos síntomas, como la desorientación o la dificultad para hablar o para vestirse, entre otros”.
DETECCIÓN PRECOZ
Las técnicas más novedosas.
“Aunque la búsqueda de un tratamiento eficaz es una prioridad absoluta, el mayor esfuerzo en la investigación actual se dirige a encontrar técnicas que diagnostiquen los primeros indicios de la enfermedad de la forma más precoz posible”, explica el presidente de la SEN. Estos son los principales avances:
-Neuroimagen. Las nuevas tecnologías de Resonancia Magnética, como la denominada 3 Tesla (3T), y algunas aplicaciones de la Inteligencia Artificial se están empezando a aplicar para diagnosticar el alzhéimer en estadios presintomáticos y, también, para diferenciar las huellas que esta enfermedad deja en el cerebro de aquellas que son propias del deterioro normal asociado a la edad. En este sentido, un proyecto para el diagnóstico precoz llevado a cabo en el Centro de Investigación y Terapias Avanzadas (CITA-Alzhéimer) de San Sebastián, en el que participan 500 voluntarios, está arrojando muy buenos resultados en su primera fase. El objetivo final del estudio, uno de los más exhaustivos sobre el tema, es obtener a través de estos avanzados sistemas de neuroimagen una amplia variedad de datos (clínicos, estadísticos, neurológicos, nutricionales) que permita identificar a tiempo a los pacientes susceptibles de desarrollar esta demencia.
-Análisis del líquido cefalorraquídeo. En aquellas personas que presentan problemas leves de memoria podría ayudar a determinar si, en efecto, se trata de un principio de alzhéimer. Se ha comprobado que, cuando se padece la enfermedad, este líquido presenta niveles significativamente más altos de una sustancia, la proteína precursora beta amiloide. Esta prueba es una de las partes fundamentales del estudio de CITA-Alzhéimer.
-Test oculares. Una investigación llevada a cabo por el equipo del doctor Shaun Frost, de la Organización Científica e Industrial de la Commonwealth, apunta a que los cambios en la retina del ojo podrían suponer un diagnóstico fiable del alzhéimer. Los autores constataron que el ancho de algunos vasos sanguíneos es claramente distinto en las personas que presentan signos tempranos de la enfermedad con respecto a los de las personas sanas.
-Cuantificación de caídas. Otro factor pronóstico es la tendencia a caerse. Según expertos de la Washington University de St. Louis (EE UU), las personas que están en riesgo de desarrollar alzhéimer son hasta dos veces más propensas a experimentar caídas. Es el primer estudio que evalúa las caídas en las fases preclínicas de la enfermedad, y de él se desprende que el control de éstas podría considerarse otro elemento a tener en cuenta en el diagnóstico.
TRATAMIENTOS
Objetivo: evitar que avance.
Los expertos insisten en que actualmente esta enfermedad no tiene cura; los fármacos empleados (llamados inhibidores de la colinesterasa, IChEs) tienen como objetivo frenar su progresión, aumentando los niveles de un neurotransmisor, la acetilcolina, que está disminuida en estos enfermos. Otras opciones se encuentran en fase de investigación, como una vacuna que se aplicaría en los primeros estadios, con el objetivo de detener la neurodegeneración cerebral vinculada al alzhéimer. Sin embargo, aún habrá que esperar hasta que se determine si este hallazgo se puede aplicar como tratamiento y hasta que se pruebe su eficacia.
DEPORTE PARA EL CUERPO ¡Y LA MENTE!
Leer, estudiar, tener intereses de tipo cultural o intelectual… ... es la mejor estrategia para librarse o, al menos, retrasar la progresión de la enfermedad en cuanto ésta manifiesta sus primeros síntomas. Así lo han puesto de manifiesto las últimas investigaciones. La razón parece estar en que el entrenamiento intelectual previo ‘blinda’ de alguna manera el cerebro frente al deterioro neurodegenerativo que caracteriza al alzhéimer.
Por otro lado, las personas más activas físicamente mantienen durante más tiempo la agudeza mental y, por tanto, son menos proclives a desarrollar esta enfermedad. Se ha constatado que quienes realizan ejercicio físico con regularidad (caminatas diarias a paso intenso)  tienen un riesgo hasta un 90% menor de experimentar un declive cognitivo significativo, considerado por los expertos como la antesala de esta patología.
¿SIMPLE DESPISTE O SEÑAL DE ALARMA?
Son ‘lagunas’ o ‘cosas de la edad’:
-Ser incapaz de recordar el nombre de una persona conocida al encontrarse con ella.
-Olvidarse de hechos, personas, fechas o sucesos determinados, ocurridos hace mucho tiempo.
-Desatender, de forma ocasional, actividades que se tiene previsto realizar en la rutina cotidiana.
-Despistarse, o confundirse, al intentar encontrar alguna dirección concreta.
-Saltar de un tema a otro en una conversación y, luego, no acordarse del anterior: “¿por dónde iba?” o “¿qué te estaba contando?”.
-Olvidar tomar la dosis de un medicamento.
-Perder las llaves, las gafas..., o no recordar dónde se han dejado.
Pueden ser un síntomas de la enfermedad:
-Experimentar cambios de personalidad, como falta de empatía, agitación o, en fases más avanzadas, desinhibición.
-Perder por completo el hilo del pensamiento cuando se habla; tener dificultad para encontrar las palabras y, sobre todo, bloquearse cuando hay que tomar decisiones.
-Olvidar nombres de familiares, números de teléfono que se usan con frecuencia o el mes en curso.
-Recordar, por ejemplo, sucesos escolares antiguos, pero no lo que se ha tomado en el desayuno.
-No recordar el camino para llegar a un lugar conocido o colocar, de forma sistemática, objetos habituales en sitios equivocados.
-Perder interés por cosas y personas que antes resultaban amenas.
-Repetir las cosas con frecuencia y mostrarse más suspicaz o ansioso.
Por: Carla Nieto.
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