Revista Mía

¡Más Frutos Secos en tu Dieta!

Llamamos fruto seco a toda fruta seca o con cáscara cuya parte comestible tiene menos de un 50 % de agua. Son muy ricos en grasa, pero principalmente se trata de grasa insaturada, ya que el contenido...

Llamamos fruto seco a toda fruta seca o  con cáscara cuya parte comestible tiene menos de un 50 % de agua. Son muy ricos en grasa, pero principalmente se trata de grasa insaturada, ya que el contenido de grasa saturada que contienen no sobrepasa el 10 %. Esta riqueza en grasa y su escaso contenido en agua los convierten en alimentos muy calóricos, de ahí que no haya que excederse consumiéndolos. No obstante, hay que incorporarlos a la dieta, ya que poseen muchas ventajas saludables. Por ejemplo, gracias a las características de sus proteínas, nos protegen de la arteriosclerosis. Y es que uno de los aminoácidos más abundantes en los frutos secos es la arginina, que sirve para producir óxido nítrico que protege nuestras arterias de la formación de coágulos y que, pro otra parte, previene la disfunción eréctil. Por otra parte, gracias a sus fitoesteroles vegetales, que son unas sustancias muy similares a nuestro colesterol, dificultan la absorción del colesterol en el intestino.
Los frutos secos aportan pocos hidratos, con excepción de la castaña, en la que el 45 %de su peso está formado por éstos. La cantidad de fibra que tienen varía de unos a otros, pero oscila entre 8 y 12 gramos por cada 100 gramos de frutos secos.
Son muy ricos en proteínas (100 gramos de pistachos o almendras nos proporcionan tantas proteínas como 100 gramos de carne o pescado; eso sí, no abuses porque son muy calóricos).
Entre los minerales que los frutos secos aportan destaca el magnesio y el calcio. Las almendras y las avellanas son muy ricas en éstos.
¿Cuántos frutos secos hay que tomar?  Al día unos 20-25 g. Se ha demostrado que las personas que toman frutos secos cinco o más veces por semana disminuyen en un 50 % el riesgo de contraer enfermedades cardiacas.
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