Revista Mía

¿Me pongo fundas o implantes?

¿Fundas o implantes? Si te estás planteando esta duda, sigue leyendo... ¡Lo tendrás claro!

Su resultado estético y sus precios son diferentes, pero también el tiempo de adaptación o sus riesgos. En los últimos años, parece que los implantes van ganando terreno. Pero eso no quiere decir que las fundas hayan desaparecido. Estos son los pros y los contras de cada uno de estos métodos.
Las fundas son menos invasivas (no hay que taladrar el hueso), su precio es 10 ó 20 veces más económico que el de los implantes y la adaptación, en general, es sencilla. “Normalmente basta una radiografía para comprobar la sujeción de la raíz del diente en el que vamos a colocar la corona”, cuentan desde el Consejo General de Colegios de Dentistas de España.
En general, están indicadas cuando se tiene una buena calidad del esmalte y, al llegar a una edad, hay personas que pierden una buena parte de sus dientes o sólo uno entre varios en buen estado. Los fumadores deberían considerar más esta opción.
¿Problemas? Con el tiempo, la funda se termina notando porque la encía se retrae y, lo peor, para poner un puente hay que rebajar o disminuir las piezas de apoyo. Además, siempre se nota que se lleva algo extraño en el cuerpo.

Postoperatorios complicados

En cuanto a los implantes, entre las ventajas está que parecen tus propios dientes y que son incluso más duros que éstos; también que con ellos dices adiós a las caries. Entre sus inconvenientes, que el postoperatorio puede ser complicado y molesto (inflamación, dolores) y que algunos, muy pocos, fallan: la mandíbula no los tolera y tienen que extraerse. En general, los implantes son la mejor solución para las personas que tienen en muy mal estado su propia dentadura y, sobre todo, para quienes buscan un resultado estético impecable.
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