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Discuto con todo el mundo

Si lo repites con frecuencia, ¿no será que no haces algo del todo bien? Aprende cómo interactuar adecuadamente y establecer relaciones positivas.

Si lo repites con frecuencia, ¿no será que no haces algo del todo bien? Aprende cómo interactuar adecuadamente y establecer relaciones positivas. La experta te da las pautas.

Tú puedes, ¡es innato!

“A priori, salvo que tengamos algún trastorno psicológico, todos tenemos la cualidad connatural para relacionarnos de forma armoniosa y pacífica”, explica la coach certificada Sonia Ferrer, Magic Mirror, Barcelona. El problema se genera cuando, en lugar de propiciar relaciones plenas y significativas, propias de una inteligencia emocional sana, nos anclamos en un comportamiento pernicioso que lleva cualquier relación al conflicto y a la animosidad. “Son personas que fomentan los conflictos básicos: la crítica, ponerse a la defensiva, el desprecio y el amurallamiento o la indiferencia”.
Alguien que envenena sus relaciones está tan preocupado por sus contradicciones internas que descuida sus emociones y además es incapaz de comprender el impacto que sus reacciones causan en los demás. ¿Evitarlo? Se trata de tener una actitud positiva a través de la empatía, la escucha activa, y evitando juzgar. “Ponerse en lugar del otro y tener en cuenta sus sentimientos, admitir que tanto tú como los demás podéis cometer errores, establecer una comunicación eficaz... te ayudará a encarrilar cualquier relación”.
Cualquier conflicto puede desencadenar una emoción intensa. Ira, envidia, rabia... Aparecen y hay que aprender a canalizarlas y a expresarlas de forma constructiva.  “Lo primero es aceptar el sentimiento y observarlo y, luego, establecer una discusión tranquila”. En ella debemos comunicar la emoción de forma asertiva (expresarse sin herir al otro), mientras buscamos soluciones que impliquen a los dos ‘bandos’.
Una disconformidad no es grave en sí misma;  por el contrario, puede ser enriquecedora para la relación. “Por lo tanto, encaja la discordia (acéptala con humildad), piensa que no pasa nada (cada uno tiene sus razones) y busca vías de entendimiento. Es más, con la perspectiva que da el tiempo y desde la colaboración, los lazos de la relación saldrán reforzados”.
El antídoto contra el enfrentamiento existe: mantén la calma, no respondas de manera precipitada. “Contraatacar o ponerse a la defensiva no conduce a nada. Aborda el problema desde un diálogo sereno”, explica Ferrer. Tampoco son válidos la burla o el desprecio, solo sirven para perpetuar los problemas en el tiempo. “Busca soluciones que implican al otro y haz las paces. Cuando haya distanciamiento y cerrazón, no huyas del conflicto sin antes intentar solucionarlo”.
1. Ten conciencia emocional. Diferencia los hechos reales de tus sentimientos.
2. Practica el autocontrol. Maneja la  emoción y date tiempo para reaccionar.
3. Establece compromisos. Es esencial para alcanzar metas comunes.
4. Fomenta tu autoestima. Una valoración personal alta ayuda.
5. Establece vínculos. Alimenta las relaciones que te hacen bien.
6.Potencia las muestras de afecto. El contacto físico nos acerca al otro.
“Cuando percibimos cualquier juicio como negativo, sufrimos. Tenemos unas expectativas elevadas (“debo hacerlo todo bien”, “todo el mundo tiene que quererme”... ) y si no se ven reforzadas nos sentimos atacados. La clave para que no generen malestar es dejarlas fluir. Admitir que es una interpretación subjetiva, que responde a creencias y pensamientos, producto de nuestra propia experiencia. Entender esto es entender la relación con el resto del mundo”.

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