Revista Mía

Me gustan los jóvenes

Era lo que nos decía Rosi, de 43 años, en un correo. Había roto una relación con un hombre 13 año menor por la presión social. ¿Estaba equivocada? Hablamos con una psicóloga.

Autor: D.C.
Era lo que nos decía Rosi, de 43 años, en un correo. Había roto una relación con un hombre 13 años menor por la presión social. ¿Estaba equivocada? Hablamos con una psicóloga.
Vaya por delante que nos va a salir nuestro lado reivindicativo. Porque ¿y qué? ¿Qué hay de malo en ello?,  eso pensamos cuando recibimos el email de Rosi que, curiosamente, comparte nombre con la protagonista de El novio de mi madre (en la imagen).
¿La has visto? Michelle Pfeiffer da vida a Rosie, una mujer en la cuarentena, con una hija adolescente, un exmarido que va a tener un hijo con una mujer mucho más joven, un trabajo que ama pero es una lucha sin tregua...  Y en esa vida, que bien podría ser la nuestra, aparece Adam (Paul Rudd), con sus ¿apenas treinta años? Y se lían, y ella rompe porque 'no está bien', pero él -listo-  sabe que sólo nosotros sabemos qué está bien en nuestras vidas y lucha por su relación.
"Yo comprendo el malestar de Rosi. Porque nuestra sociedad enjuicia de forma diferente las relaciones desiguales en edad en función de si la persona mayor es un hombre o una mujer. Se observan de manera distinta. Vivimos en una sociedad patriarcal, desigual e injusta muchas veces", dice la psicóloga clínica Francisca Barba, de Jaén.
Y es que ¿cuántas veces has oído 'qué suerte', 'qué tío' en alusión a un hombre que supera en bastantes años a su pareja femenina? Y, acto seguido, ¿no has oído 'a saber lo que buscará ella en hombre tan mayor', 'qué interés tendrá'? Comentarios elogiosos y despectivos según sus protagonistas sean un hombre o una mujer. ¡Prejuicios!
Ese tono despectivo hacia la mujer tiñe también las relaciones en las que ésta es bastante mayor que su pareja masculina. Algo que se evidencia en el término creado para denominarlas: cougars (puma o pantera en español); 'devoradoras' de jovencitos (yogurines en el argot) que tenían a Samantha, de Sexo en Nueva York, como el prototipo de mujer y que en 2009  llegaban a protagonizar una serie estadounidense Cougars town (una buena forma de asentar en nuestras mentes los prejuicios, ¿verdad?).
"Cada vez son más frecuentes estas relaciones. Según un estudio de Meetic, el 80 % de las españolas prefiere salir con hombres más jóvenes, y es que, aunque nuestra sociedad sea patriarcal, poco a poco se liman tabús", dice la psicóloga.
¿Qué encontramos  en los jóvenes, aparte de su evidente vitalidad y entusiasmo? "Para comenzar, pertenecen a otra generación: tienen menos prejuicios que muchos hombres de generaciones pasadas, educados de un modo más tradicional.
Su concepto de mujer no pasa por el de ama de casa o superwoman, los dos extremos prototípicos, sino por el de compañera; alguien con quien compartir la vida", apunta. Además, "no tienen ese 'estoy de vuelta de todo' o ese poso ajado que pueden generar los años, la experiencia en sí misma, si no hemos aprendido a gestionar lo que nos sucede, si no sabemos hacer limpia".
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