4 lugares de la Bretaña francesa que te van a encantar

Nos vamos a Bretaña para recorrer algunas de sus encantadoras ciudades. Unas son enclaves turísticos de costa, otras históricas y medievales... ¿Nos acompañas?

Nos vamos a Bretaña, para recorrer algunas de sus encantadoras ciudades. Unas son enclaves turísticos de costa, otras históricas y medievales... ¿Nos acompañas?

 

Rennes, la capital: dinámica y universitaria

La capital de Bretaña es una ciudad moderna y con un atractivo ambiente universitario. Aun así, mantiene su esencia medieval gracias a las casas de entramado de madera del siglo XV que se conservan en su casco histórico. Las de la calle Chaprite y la Plaza Sainte-Anne están entre las más apreciadas y mejor conservadas. Ambas zonas son perfectas para ir a cenar o comprar una prenda de diseño.

 

Rennes tiene la suerte de contar con el mercado de Lices, especializado en productos locales y regionales. Es el segundo más importante de Francia y abre cada sábado. Merece la pena circular por sus maravillosos puestos de quesos, verduras, mariscos o panes y, cómo no, seguir la tradición de comer una galette saucisse, una salchicha envuelta en una crepe.

 

Al tener una gran población joven, en la capital bretona se celebran muchos festivales de música como Les Transmusicales (en él se descubrió al grupo Nirvana) o les Tombées de la Nuits. Si quieres disfrutar de ese ambiente en cualquier momento, acércate hasta el muelle de Saint-Cyr, a orillas del río Vilaine.

Dinan: la Edad Media en estado puro

A 60 km de Rennes y a orillas del río Rance se levanta esta preciosa villa amurallada. En lo alto de la colina se perfila el castillo del siglo XV y, a sus pies, las casas con entramado de madera en una red de calles al estilo medieval con los habituales nombres de los oficios de la época: merceros, tejedores, curtidores...

 

Sube a la Torre del Reloj por su escalera de caracol si quieres hacerte una idea de su trazado y disfrutar de una magnífica vista de los picudos tejados de pizarra azulada.

 

Para llegar a la parte baja, toma la calle Jerzual. Tiene mucho desnivel pero es encantadora y está llena de tiendas y talleres de artesanos. Abajo está el puerto deportivo, con restaurantes que miran al Rance, y un paseo que llega hasta el estuario. Aquí también puedes tomar un barco para dar una vuelta por el río.

Saint Malo, de corsarios y mareas

La primera imagen que te llamará la atención es la muralla sobre el estuario del Rance. Este poderoso bastión divide la ciudad en dos: la algarabía de intramuros y la calma del mar. Por eso para conocer Saint Malo lo primero que debes hacer es recorrer el extenso muro y observar los preciosos paisajes que aparecen en el horizonte.

 

Verás que con la bajamar se forman grandes arenales que te permiten llegar a pie hasta las islas cercanas. En la de Grand-Bé está la tumba del escritor francés Chateaubriand, nacido en Saint Malo. Es curioso cómo las mareas influyen en la vida de los maluenses hasta el punto de que muchos llevan a mano un calendario para saber a qué hora exacta se producirá la bajamar o la pleamar. La diferencia puede ser de hasta 13 metros.

 

Saint Malo es cuna de corsarios como Robert Surcouf y exploradores como Jacques Cartier, que descubrió Canadá. Encontrar sus esculturas por la ciudad es un buen ejercicio físico e histórico.

 

Intramuros, Saint Malo es gris como la piedra con la que se construyó la catedral de San Vicente (s. XII). El propio templo y muchas de las mansiones antiguas fueron devastadas en un bombardeo de II Guerra Mundial, aunque han sido reconstruidas. El toque de color lo ponen los escaparates de las tiendas de ropa y decoración (muchas de estilo marinero) y los restaurantes (prueba las famosas ostras de Cancale).

Dinard: regreso a la Belle Epoque

Este popular destino de vacaciones de la Costa Esmeralda esta frente a Saint Malo (desde aquí se toma la mejor foto de la muralla.) Si el sol brilla cuando llegues a Dinard, vete directamente a la playa de l’Écluse. Las casetas a rayas le dan ese aire pintoresco de las ciudades de costa. En el extremo derecho de la playa hay una piscina de agua salada que se usa para enseñar a los niños a nadar.

 

En Dinard se celebra cada otoño un festival de cine británico, lo recuerda la estatua de Hitchcock situada en el centro del paseo marítimo. Aprovecha para conocer las suntuosas mansiones de la belle époque que se encuentran en el Paseo del Claro de Luna. Te encantarán.

Para sibaritas

¿Te apetece disfrutar de una cena en el restaurante Le Saison, del chef David Etcheverry (una estrella Michelín), dormir en una de las 5 habitaciones futuristas (con jardín privado) de su hotel Les Patios y, a la mañana siguiente, visitar el mercado de Lices, de productores y artesanos de Rennes en compañía del propio chef?

 

Esta es una de las increíbles experiencias que puedes vivir en Bretaña. Te encantará si tienes inclinaciones gastronómicas y sibaritas. Se reserva en www.vacaciones-bretana.com. Precio: desde 140 € / persona.

 

Guía práctica

Cómo llegar

Iberia Express (www.iberiaexpress.com) acaba de inaugurar la ruta Madrid-Rennes, con dos frecuencias a la semana (jueves y domingo). Trayecto desde 39 € al comprar ida y vuelta.

 

Dónde dormir

La maison des armateurs. Situado en el centro histórico de Saint Malo. Es el único hotel de 4 * intramuros. 45 habitaciones con encanto. Doble desde 89 € / noche.

Hotel De Nemours. Está en un área peatonal del centro de Rennes. Doble desde 69 € / noche.

 

Dónde comer

En Rennes: Crepería Saint Georges (Chapitre, 11), Léon le Cochon (Pré Botté, 6).

En Saint Malo: L’Atelier (Herse, 18).

En Dinan: La Fleur de Sel (Sainte Claire, 7).

 

+ info: www.vacaciones-bretana.com

App: Oeste de Francia. Disponible para iOS y Android. Es gratuita.

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