5 cosas que te enamorarán de Cadaqués

Situada en la Costa Brava, esta villa de casitas blancas y calles estrechas es un paraíso romántico de playas, bahías y acantilados .

Situada en la Costa Brava, esta villa de casitas blancas y calles estrechas es un paraíso romántico de playas, bahías y acantilados. Conoce el lugar de referencia del genial pintor Salvador Dalí.

 

1. Calas infinitas

 Cadaqués acoge un gran número de calas en parajes recónditos y tranquilos. Entre las mejores, la Cala Guillola, a cobijo de la tramontana y con aguas cristalinas, un paraíso natural en el Cabo de Creus.

 

También, el camino de tierra que va desde la Cala Montjoi a la de Jóncols (y que puede hacerse a pie), ofrece las calitas más bellas de toda la Costa Brava. La Cala Culip, por su parte, es el lugar donde se inspiró el pintor Salvador Dalí para realizar algunas de sus obras más emblemáticas.

2. El casco viejo

 

Su centro histórico es ideal para ir de compras. Los comercios se disponen en edificios antiguos, blancos, típicos de un pueblo marinero. Tiendas de artesanía, de souvenirs, ropa o dulces (los más típicos son los taps, en forma de tapón de corcho con bizcocho y azúcar glas) pueblan la zona. 

 

Además, todos los lunes hay un mercadillo situado muy cerca del centro, al final de la Ribera de Sant Vicenç.

 

3. Iglesia de Santa María

 

Se encuentra en la cima más alta de la villa. Desde allí se contemplan hermosas vistas de la Bahía y del Faro de la Cala Nans. Es uno de los miradores más bellos de España.

 

Se llega atravesando el casco histórico. Todo el trayecto es espectacular, lleno de casas encaladas. 

 

4 La casa museo Dalí

 

Está en la cala de Portlligart, a tan solo 15 minutos andando de Cadaqués. Antiguamente era solo un grupo de barracas para pescadores.

 

La visita a la casa-museo del Salvador Dalí (de unos 50 minutos de duración) nos acerca a la forma de pintar del gran artista del surrealismo.

 

5. El paisaje costero

 

Una de las mejores formas de disfrutar de la agreste costa de Cadaqués es observarla desde un barco. En Portlligart se puede coger el Adela, una embarcación tradicional que hace excursiones por la bahía.

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