5 lugares que no te puedes perder de Biarritz

A tan solo 40 kilómetros de San Sebastián, se encuentra la costera localidad francesa de Biarritz, una población de origen ballenero, como así lo demuestra que en su bandera aparezca como blasón un gran barco destinado a ese tipo de pesca.

A tan solo 40 kilómetros de San Sebastián, se encuentra la costera localidad francesa de Biarritz, una población de origen ballenero, como así lo demuestra que en su bandera aparezca como blasón un gran barco destinado a ese tipo de pesca.

 

A partir del siglo XIX los médicos empezaron a recomendar los baños en las terapéuticas aguas de sus playas, de ahí que pasara a ser un lugar reconocido por su carácter balneario. Sin embargo, su explosión turística llegó cuando la esposa de Napoleón III, Eugenia de Montijo, quedó fascinada con su visita a la villa y decidió construirse un palacio, hoy convertido en el Hôtel du Palais (una de nuestras recomendaciones), para disfrutar de sus vacaciones de verano. En los años veinte, Biarritz era tan popular y exclusiva que era conocida como “la reina de las playas y la playa de los reyes”.

 

Con el paso del tiempo, también comenzaron a llegar a Biarritz al surf, que encontraron en estas playas el lugar perfecto para cabalgar sobre las olas. Tanto es así que se considera que fue precisamente de manos de esta ciudad como se produjo la introducción de dicho deporte en el viejo continente.

 

Así que entre los que cuentan con una gran capacidad monetaria y disfrutan de los mejores hoteles, y los que tienen un espíritu libre, los que solo necesitan para gozar la arena y el mar, es decir, los surferos, Biarritz se ha convertido en una visita imprescindible por su variedad y belleza, con mucho que visitar. Te proponemos sus 5 lugares imprescindibes.

Playas de Biarritz

Biarritz dispone de 6 kilómetros de playas, que se caracterizan por la fina arena y la gran cantidad de algas marinas. Esas algas añaden yodo al agua, el cual tiene efectos beneficiosos para el cuerpo. Estas propiedades curativas son la razón de la popularidad de los balnearios y la talasoterapia en Biarritz.

Roca de la Virgen

Según cuenta la leyenda, a mediados del siglo XIX un rayo de luz les guió cuando regresaban del mar y se toparon con una fortísima tormenta que puso en peligro sus vidas. Así fue como este singular enclave de rocas, con una pequeña figura blanca de la Virgen, se sonvirtió en un santuario al que se puede llegar atravesando el puente Eiffel, que ordenó construir Napoleón III y que lleva el nombre del arquitecto que lo levantó.

Hôtel du Palais

A mediados del siglo XIX, cuando la esposa de Napoleón III, la emperatriz Eugenia de Montijo descubrió Biarritz, decidió que sería el lugar perfecto para construir un palacio junto al mar como residencia de verano. Dicho palacio es conocido a día de hoy como el Hôtel du Palais. Desgraciadamente, después de la II Guerra Mundial, el hotel tuvo que cerrar por un tiempo y su reapertura solamente fue posible con la ayuda del alcalde, que organizó una campaña para recaudar dinero para la rehabilitación del edificio.

Capilla Imperial

La Capilla Imperial se erigió en 1864 como capilla privada de Napoleón III y su esposa Eugenia. Se encuentra situada muy cerca de su residencia de verano, el Hôtel du Palais, y fue construida en una armoniosa mezcla de estilos romano-bizantino e hispano-morisco. La capilla está dedicada a la Virgen mejicana de Nuestra Señora de Guadalupe.

Iglesia Ortodoxa

La emperatriz Eugenia invitó a la nobleza rusa a pasar los veranos en Biarritz y fue esta influencia de visitantes adinerados la que ayudó a esta localidad a convertirse en lo que es hoy en día. En 1892, tras la alianza entre Francia y Rusia y bajo la iniciativa del Zar Alejandro III, esta monumental iglesia ortodoxa fue erigida y dedicada a “Saint Alexander Nevski”. Construida en estilo bizantino, destaca su impresionante cúpula azul y los iconos religiosos traídos desde San Petersburgo.

 

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