6 rincones imprescindibles de Pamplona

Visitar la capital navarra fuera de las fiestas de San Fermín es todo un acierto. Atrévete a descubrir los lugares más bonitos de la ciudad sin bullicio.

Visitar la capital navarra fuera de las fiestas de San Fermín es todo un acierto. Atrévete a descubrir los lugares más bonitos de la ciudad sin bullicio.

 

1. Plaza del Castillo

De ella dicen los pamplonicas que es su ‘cuarto de estar’ porque es un lugar de encuentro habitual para charlar, tomarse un café, quedar para ir de compras o simplemente mirar el deambular de la gente desde una de sus terrazas.

Aquí está el Café Iruña, el más famoso de la capital navarra. El escritor Ernest Hemingway lo situó en el mundo porque era su cuartel general, el lugar desde el que iniciaba sus juergas etílicas. En el centro de la plaza hay un kiosco de música que ameniza las tardes de Pamplona los que pasan por allí, sobre todo durante los meses de verano. Suelen tocar música tradicional con txistus y gaitas. Ver cómo la gente se arranca a bailar es un espectáculo de lo más entretenido.

 

2. Catedral de Santa María

Es el monumento más emblemático de la capital de Navarra . No te pierdas los detalles de su claustro, una joya del gótico.

 

Si te gustan las historias sobre el fin del mundo, te encantará la que está asociada a esta catedral. Según la leyenda, sucederá, ni más ni menos, cuando el cabello del Santo Cristo de Anchieta (la talla más importante del templo) entre en contacto con el pecho del crucificado.

 

3. Calle Estafeta

Su nombre se debe a que en el siglo XIX se situó allí la primera estafeta de correos de la ciudad. Es de visita obligada, y no sólo por ser una de las vías más retratadas por las televisiones de los cinco continentes al ser el lugar de paso de los famosos encierros de San Fermín (después del balcón del Ayuntamiento, con el chupinazo).

 

La zona más conocida es la curva de la calle Mercaderes (en ella chocan los toros). Aquí está la Pastelería Beatriz (Estafeta, 22) que vende los típicos garroticos de chocolate, una especie de mini-napolitanas rellenas de cacao. Esta calle también es un buen lugar para ir de bares. Entre los conocidos están el Bodegón Sarria (pincho de escombro: mollete relleno de jamón y chorizo) y Chez Evaristo (calabacín con brandada de bacalao). Mención aparte merece La Cocina de Alex Múgica, considerado uno de los mejores restaurantes de Pamplona, con una carta llena de propuestas originales y deliciosas como la sopita de tomate con salpicón de marisco o la hamburguesa de cordero en pan de cristal y queso Idiazábal.

4. Recinto amurallado

La muralla de Pamplona constituye uno los complejos bélicos más interesantes y mejor conservados de España. Dar un paseo a lo largo de sus 5 km o disfrutar de sus zonas verdes es una excelente forma de conocer lo que de verdad significó esta ciudad durante el Renacimiento. El ayuntamiento propone 6 recorridos turísticos que puedes ver con detalle en la web.

 

Sin embargo, hay un punto muy destacable: el Mesón del Caballo Blanco. Está en lo más alto del Bastión del Redín y es uno de los rincones con más encanto de la ciudad, con unas vistas extraordinarias sobre el río Arga y los fosos.

 

5. La tienda de Kukuxumusu

Si hay una marca que ha paseado por el mundo una imagen divertida de los ‘sanfermines’ es Kukuxumusu. Nació precisamente durante las fiestas cuando tres amigos decidieron diseñar camisetas para pagarse la juerga.

 

La iniciativa cristalizó en 1989 como empresa. Desde entonces, cada año crean una colección de camisetas y complementos únicos y coloristas. La tienda está en Estafeta, 76.

 

6. Jardines de la Taconera

Es el más antiguo y hermoso de los parques de la capital navarra. Si quieres hacer una entrada triunfal, en plan princesa, accede a él por el Portal de San Nicolás, situado en la calle del Bosquecillo.

 

Este arco fue en el pasado uno de los seis puntos de entrada a la ciudad amurallada. Ya en el parque puedes jugar a descubrir la Mari Blanca, una de las esculturas más populares de la ciudad, aunque en realidad el monumento más importante del recinto es la escultura del tenor roncalés Julián Gayarre.

 

Una de las curiosidades de este pulmón verde pamplonés es que cuenta con un pequeño zoo. Si te acercas con tus hijos, seguro que les encantará ver a los ciervos, patos, conejos y pavos reales que comparten espacio.

 

+ info: Turismo de Pamplona

App móvil: Pamplona Me Gusta.

Continúa leyendo