7 planes para enamorarte de La Rioja

Al nombrar La Rioja se evocan los sabores y aromas del vino que produce. Es su seña de identidad en todo el mundo, aunque esta tierra ofrece mucho más...

Al nombrar esta región se evocan los sabores y aromas del vino que produce. Es su seña de identidad en todo el mundo, aunque La Rioja ofrece mucho más. ¿Nos acompañas a descubrirlo?

 

1. Visitar una bodega o hacer una cata

Son cientos las actividades que se pueden realizar en La Rioja en torno a su producto más reconocido: el vino. Desde visitar bodegas (algunas centenarias como AGE o Viña Tondonia), apuntarse a un curso de cata, conocer el Museo de la cultura del vino en las Bodegas Vivanco (en Briones) o visitar el Centro de Interpretación del Vino de La Rioja (en Haro). Se puede incluso montar en globo sobre los viñedos o navegar en piragua para ver las vides que se asoman al río Ebro.

2. Pasear por Ezcaray

Por sus plazas porticadas y sus casas solariegas y palaciegas, esta villa riojana es una de las más encantadoras de la Sierra de la Demanda. Perderse por sus calles tranquilas o recorrer el paseo arbolado a la ribera del río Oja es una delicia. Si la visita coincide con el invierno, merece la pena acercarse hasta la estación de esquí de Valdezcaray (a 25 km). Ese sería también el mejor momento para adquirir una de sus famosas mantas de mohair. En Mantas Ezcaray las llevan fabricando al modo tradicional desde 1930.

 

3. Probar su rica gastronomía

La mejor compañía para los famosos vinos de La Rioja es la gastronomía de la tierra. Platos típicos como las patatas a la riojana, los guisos de caparrones (alubias secas), o las chuletas de cordero al sarmiento y dulces como los fardelejos (pastas de almendra y aceite) de Arnedo se pueden degustar en cualquier restaurante de la región. Para los paladares más exquisitos hay dos restaurantes con estrellas Michelín: El Portal-Hotel gastronómico Echaurren (en Ezcaray) y la Venta Moncalvillo (en Daroca de Rioja): sin duda, son dos de los mejores exponentes de la alta cocina riojana.

4. Tapear por la calle Laurel de Logroño

En esta calle, la más famosa de la capital riojana, se abrió el bar más antiguo de la ciudad, el Blanco y Negro. Esta apertura dio pie a muchas otras, hasta hoy en que la calle cuenta con unos 60 locales: Los Rotos, Taberna del Tío Blas, Soriano, Taberna de Baco, Laurus... y muchos más. Cada bar tiene su especialidad y por ello los logroñeses tienen la buena costumbre de hacer una ruta de pinchos y vinos entre sus favoritos. Es por este hábito y por el peligro de salir de ella con una ‘buena trompa’, que la calle se empezó a denominar ‘la senda de los elefantes’. Para conocer Logroño hay que pasar por fuerza por esta animada vía.

 

5. Descubrir la cuna del castellano

En el municipio riojano de San Millán de la Cogolla se levantaron los monasterios de Suso y de Yuso (del latín sursum y deorsum, es decir, de arriba y de abajo), en torno a la figura del santo homónimo, un místico dedicado a la oración que vivió, hasta los 101 años, en unas cuevas de la Sierra de la Demanda. La importancia de este enclave monástico, Patrimonio de la Humanidad, es que de aquí salieron los primeros documentos escritos en lengua castellana.

 

6. Reccorrer la senda del río Iregua

Este afluente del río Ebro cruza de sur a norte toda la comunidad riojana. Quizá su zona más bonita es allí donde nace, en la Sierra de Cebollera (Hoyos de Iregua) por las cascadas y pozas, en las que está permitido el baño. Es un lugar ideal para practicar senderismo, más aún en otoño cuando la explosión de rojos y ocres inunda todo el valle. La Fundación Caja Rioja organiza el próximo 5 de octubre la Marcha de Hoyos de Iregua, que discurre íntegramente por este Parque Natural. Aún estás a tiempo de apuntarte (infórmate en el 941 27 01 55).

 

7. Parar en Santo Domingo de la Calzada

Un alto en el Camino de Santiago. La ciudad nació y creció a partir del Hospital de Peregrinos que fundó el Santo Domingo en el año 1044 y del puente sobre el río Oja construido para facilitar su paso. Esta hospedería de la ruta jacobea es ahora Parador de Turismo. Entre las joyas medievales de esta villa está su catedral, que, curiosamente, tiene un gallinero (con un gallo y una gallina vivos), que recuerda un milagro acaecido en el lugar.

 

Guía práctica

DÓNDE DORMIR:

Parador de Santo Domingo de la Calzada. En la localidad del mismo nombre. Ocupa el antiguo hospital de peregrinos del siglo XII. Doble desde 85 € / noche.

NH Logroño Herencia Rioja. En el corazón del casco antiguo de la capital riojana. A 5 minutos de la calle Laurel. Doble a partir de 72,16 € / noche.

La Antigua Ferrería Hotel Rural. En Ezcaray. 10 habitaciones con ambiente rústico. Doble desde 60 € / noche con desayuno.

 

+ INFO: Lariojaturismo.com.

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