Entrevista a Dolores Redondo

Hablamos con Dolores Redondo (San Sebastián, 1969). La autora de la popular Trilogía del Baztán acaba de ganar el Premio Planeta 2016 con la novela Todo esto te daré.

"Me gusta hablar de mis libros"

Vive rodeada de flashes, grabadoras, periodistas y agentes de prensa desde que el pasado 15 de octubre –la noche del Planeta– ganó el apreciado premio literario. Dolores Redondo ya era una escritora alabada y conocida gracias a su Trilogía del Baztán (con la que ha vendido más de 700.000 ejemplares), aunque ahora la ola de medios interesados por su persona, por los detalles de Todo esto te daré (la novela con la que ha obtenido el beneplácito del jurado), se ha multiplicado por diez. Lo lleva bien, confiesa. “Me gusta hablar de mis libros. Ya no estamos en esa época en que el escritor es como un monje que vive en solitario, publica y vuelve a desaparecer”, declara.

"La amistad es el regalo más bonito de la vida adulta"

Una pregunta obligada. ¿Qué vas a hacer con los 601.000 € del premio?
300.000 son para compartir con todos vosotros porque son para Hacienda. La otra parte es para la familia; tengo unos padres jubilados que dependen de una pequeña pensión y tengo hermanos en el paro. Soy la mayor de cuatro hermanos y soy madre. Es una gran ayuda que se va a absorber rápidamente porque este año Hacienda dice: “Ganas 600.000, dame la mitad”, pero no tiene en cuenta los años que me ha costado escribirlo y que el año que viene no me da tiempo a escribir otro libro y no voy a ganar nada.


Es cierto que muchas veces has reivindicado el esfuerzo de llegar hasta aquí, que tienes novelas en el cajón que no se sabe si llegarán a ver la luz alguna vez. ¿Quiéres que se conozcan esas circunstancias?
Tengo el corazón partido entre el interés que los lectores muestran hacia mis libros y hacia mí, que me abruma, porque no soy tan importante ni tan interesante. Tengo una vida anodina, normal. Soy la hija de un marino. 


¿Y qué te parece la figura del escritor celebrity, como por ejemplo Vargas Llosa? De él se habla más por su vida social que por sus novelas, siendo un magnifico autor.
Que tiene una trayectoria extraordinaria de vida, de éxitos y todo es merecido: ser superfamoso, cada premio que ha conseguido. Que se le aprecie por su trabajo, pero también por su capacidad política o por su compromiso con su país, pues me parece muy bien. Qué puedo pensar, ¡si no le conozco! Sería un honor. 


Te defines como una mujer con los pies en la tierra.
Eso es mucho decir, intento tenerlos [risas].


Por otro lado, también debes de vivir en una especie de nebulosa de ficción de la que te alimentas.
No te creas. En cuanto termina la promoción todo vuelve a su sitio: vivo en el mismo pueblo, en la misma casa, con el mismo marido y con los mismos niños. Para mis hijos no soy una gran escritora que ha ganado el Planeta y ha vendido muchos libros, soy su madre. Tengo que seguir ocupándome de lo cotidiano. Te puedo decir que mientras escribía esta novela, en el mes de febrero, mi madre estuvo muy enferma y pasó casi un mes de internamiento. Así que parte del libro está escrito en la silla de un hospital.


Cuando dicen de ti que eres la reina de la novela negra, ¿qué piensas?
Que un día va a venir Alicia Giménez Bartlett y me va a romper la cara [risas]. Pues claro que no, qué tontería. Tengo mucho que caminar hasta llegar a la suela de los zapatos de gente como Alicia. 


En tus novelas se desvelan secretos familiares. ¿Crees que todas las familias tiene algo que ocultar?
No, ni todas son misteriosas o tan horribles como las que cuento en mis libros [risas]. Todo esto te daré es un homenaje a una de mis novelas fetiche, El Padrino, que gira en torno a una familia muy especial y a un personaje (Michael Corleone) con el que, al leer la novela por primera vez, me sentí muy identificada; ese hijo que estudiaba, que era 100 % americano, que no tenía nada que ver con los negocios de la familia y sin embargo acaba siendo el más apto, el digno sucesor de su padre y además asumiéndolo con todo el peso que supone. 


¿De qué trata Todo esto te daré?
De dos cosas fundamentales, de la codicia -los que se pliegan a ella viven arrodillados- y de la amistad adulta, que es el tesoro más importante que pueden encontrar dos personas cuando ya no son niños. De pequeño puedes aceptar a un amigo simplemente porque te cae bien, cuando eres adulto pesa todo: su posición social, sus ideas políticas, su opción sexual. Cuando dos personas ya adultas son capaces de aceptarse con todo eso que traen, desnudarse de prejuicios y decir de la persona que hay detrás: “Es mi amigo, sí, opinamos distinto sobre casi todo y sin embargo nos queremos porque somos personas afines y nos gusta estar juntos”, es el regalo más rico de la vida adulta. Yo he tenido la oportunidad de vivirlo.

"Llego a mi casa y me tengo que poner en modo madre"

Sitúas la novela en la Ribeira Sacra. ¿Por qué en Galicia? Tu padre es gallego.
Ya, pero no es por eso. Si hubiera encontrado ese paisaje en el centro de Castilla o en Extremadura lo hubiera situado allí. Tengo un compromiso especial con el paisaje, con el escenario, porque para mí no es un mero lugar en donde transitan los personajes sino que busco que sea exigente con ellos. Lo fue el Valle del Baztán o Pasajes (San Sebastián) en las anteriores novelas y aquí, la Ribeira Sacra, igual porque obliga a los personajes a sacar lo mejor y lo peor de sí mismos, les obliga a contraer una deuda cultural y de por vida con el lugar.


La descripción que haces de esa zona de Galicia es muy minuciosa.
Es el modo en el que me fascina a mi. Yo llegué allí e hice todos esos recorridos: he vendimiado, he navegado por el río, he visitado monasterios. Cada vez me enamoraba más. 


Sabes que se va a convertir en un lugar de peregrinación como lo ha sido el Valle del Baztán, ¿verdad?
Sé que hay posibilidades y además lo espero porque no es un lugar fácil para la gente que está allí, que tiene un trabajo muy rudo en las viñas, que apenas ha evolucionado porque no lo permiten las condiciones del terreno. Es un lugar en el que la recogida de la uva no se puede hacer con máquinas como en la Rioja o Navarra o en otras partes del país. El proceso es exactamente el mismo que hacían los romanos hace 2.000 años y ha cambiado en lo mínimo. La gente ha mantenido el cultivo de la uva por amor a la tierra y tesón, además hace muy poco apareció el sello de la Denominación de Origen. Ese empeño contra todo es lo que me llama la atención y me hace sentir que llevan una vida heroica. 


Manuel, el personaje principal, llega a este lugar por circunstancias tristes (el fallecimiento de Alberto, su marido) y se encuentra con esas tradiciones tan arraigadas. Él es escritor. ¿Las reflexiones que pones en su boca provienen de tu experiencia como autora?
No, para nada, el protagonista no es escritor para hablar de escritura, sino para hablar de dependencia, de cómo los escritores dependemos de las personas que tenemos alrededor. En mi caso es Eduardo, mi marido, quien se ocupa de todas las cosas de mi vida, de que todo funcione, para que yo escriba. Recuerdo precisamente que Vargas Llosa, cuando recogió el Nobel, agradeció mucho a su esposa de entonces la labor que había hecho durante tantos años ocupándose de cosas tan necesarias y tan insignificantes como la comida de cada día, la ropa, hacerle el equipaje. Es importante no perder el contacto con el mundo. 


De un Nobel de Literatura a otro. Sobre la reciente elección de Bob Dylan declaraste que “la música no se lee”.
Se ha malinterpretado. Lo que quise decir es que me gustan los premios que fomentan la lectura. El premio a Bob Dylan me parece muy bien, pero no incentiva la lectura aunque incentiva la cultura sin ninguna duda. 


¿Cuáles son tus libros de cabecera, esos a los que acudes una y otra vez?
Tengo unos cuantos y son todos muy tétricos: La divina comedia, de Dante; El señor de las moscas, de William Golding. Me va esa línea. 


En marzo se estrena la película El guardián invisible, basada en la primera novela de tu trilogía del Baztán. ¿Te hace ilusión?
A ver, es una suma. Yo no sé si a veces os dais cuenta de lo que me ha pasado. De 2013 a 2016 he publicado El guardián invisible, Legado en los huesos, Ofrenda a la tormenta, he ganado un Planeta, han hecho una película con uno de mis libros. Yo llego a mi casa y me tengo que poner en modo madre, si no, no se puede vivir a este nivel todo el tiempo. ¡Claro que me hace ilusión, cómo no me va a hacer ilusión, pero si es que es increíble!

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