Entrevista a Marta Etura: “Vivimos en una sociedad machista, pero yo me siento libre”

La actriz donostiarra (San Sebastián, 1978) vive uno de sus mejores momentos: no para de encadenar un trabajo tras otro en cine y televisión, y además está esperando su primer hijo.

La actriz donostiarra (San Sebastián, 1978) vive uno de sus mejores momentos: no para de encadenar un trabajo tras otro en cine y televisión, y además está esperando su primer hijo.

 

Actualmente está arrasando en el prime time como protagonista de La sonata del silencio (La 1), serie basada en el libro homónimo de Paloma Sánchez-Garnica. También acaba de estrena El hombre de las mil caras, un thriller político basado en hechos reales que cuenta cómo Francisco Paesa, exagente secreto del Gobierno español, ayudó a Luis Roldán, exdirector general de la Guardia Civil, a salvar 1.500 millones de pesetas robados al Estado.

 

En La sonata... eres Marta. ¿Cómo te has sentido en la piel de esta mujer de los años 40?

La protagonista vive en una época en la que la mujer no tiene libertad, depende de la autoridad de su marido para todo. Él está enfermo y no puede trabajar y ella tampoco por el qué dirán, a pesar de que están en la miseria absoluta. Es una sociedad en la que el rol masculino y femenino están muy marcados y está mal visto que la mujer trabaje.

 

¿Qué te ha llamado la atención de esa época?

La vulnerabilidad de esas mujeres, el sometimiento que padecían por parte de la sociedad y sus maridos. Son cosas que, por ejemplo, yo ahora no siento. Reconozco que vivimos en una sociedad machista, eso es un hecho, pero yo me siento libre, con la libertad y capacidad de hacer muchas cosas. Antes la mujer tenía que buscarse otras estrategias para conseguir sus fines, muchas veces debía asumir ese sometimiento y utilizarlo para llegar a su fin de una manera astuta e inteligente.

En El hombre de las mil caras cambias de registro. Aquí eres Nieves, la esposa de Roldán. ¿Es difícil interpretar a un personaje real?

Sientes un poco la responsabilidad de hacer un personaje que existió. Yo no conocí personalmente a esta mujer, pero la película va mas allá de los personajes reales. Pretende ser un retrato de personas muy codiciosas y bastante corruptas.

 

Es decir, está totalmente al día.

Totalmente, eso es lo interesante. Creo que es un espejo de los comportamientos humanos en determinadas circunstancias de poder, de cómo el poder corrompe, de lo fácil que es robar en determinados ambientes y cómo hay gente que no tiene ningún pudor en hacerlo, y no solo eso, sino que les gusta, les pone.

 

Te defines como una persona inquieta, y a la vista de tu carrera: cine, televisión, danza y teatro –que también has dirigido–, realmente no paras.

Es que es una carrera muy compleja y soy una persona que ama mucho su profesión y quiere formar parte de ella hasta que sea muy ‘viejita’. Entonces considero que uno también tiene que generar su propio trabajo, no puede estar esperando a que le llamen. La acción mueve a la acción, el trabajo mueve al trabajo. Siempre he creído en eso y por eso lo hago.

 

¿Ese compromiso con tu profesión te llevó a aceptar ser vicepresidenta de la Academia de Cine hace unos años?

No fue una iniciativa propia. Me llamó Enrique Fernández Macho (que la presidió de 2011 al 2015). Es una persona a la que tengo en alta estima, muy trabajadora y que ha hecho mucho por el cine español. Reconozco que dudé antes de aceptar, pero después de reflexionar pensé que era una manera de conocer un poco más mi profesión desde un lugar más institucional. Ya sabes que es trabajo no remunerado, vas cuando puedes y tu trabajo te lo permite.

 

¿Y cómo fue la experiencia?

Intenté aportar mis conocimientos, tenía la ilusión de que la gala de los Goya tuviera otro formato, pero al final no lo conseguí. Ahí estuve tres años pero no me volví a presentar porque por suerte tenía mucho trabajo y me parecía demasiado costoso compaginarlo.

 

Una actriz que admires mucho.

Meryl Streep.

 

¿De tu generación?

Admiro muchísimo a Penélope Cruz, a Victoria Abril. Me gusta mucho Elena Anaya. Clara Lago es un pedazo de actriz...

 

¿Y con qué actor has sentido más química?

He tenido mucha suerte de trabajar con muy buenos actores. En mi primera ‘peli’ estuve trabajando con Daniel Giménez Cacho, en la segunda con Juan Diego y Luis Tosar. Ahora acabo de trabajar con Daniel Grao, que es un gustazo. Me siento muy afortunada.

 

¿Crees que el cine español goza de buena salud?

Me apena mucho que vivamos en un país que no cuida esta industria cuando el cine te ayuda a empatizar, genera reflexión y criterio propio. Las sociedades más empáticas son menos violentas, mejores. España es un país en donde no se reconoce el talento en general, solo el deportivo.

 

¿Qué piensas de los que dicen que el cine español es malo?

Me parece ridículo, es muy ingenuo. Por supuesto que hacemos películas muy malas, malas, mediocres, buenas, muy buenas y excelentes. Estas últimas son pocas, pero en el cine, la literatura, el arte, en el ‘mundo mundial’, la excelencia es una minoría.

 

No eres muy amiga de las redes sociales, ¿las evitas?

Ni las evito ni las busco. Soy consciente de que es una herramienta interesante, pero así como el mundo de la danza me apasiona (voy a ver todo lo que puedo), el de las redes sociales no tanto. Es algo que no me ha atrapado. Lo de estar subiendo todo el rato fotos no va conmigo.

 

¿De dónde crees que viene ese afán de los famosos por subir todo a las redes?

Es como todo, para muchas cosas está muy bien y luego tiene un lado negativo que es el narcisismo, eso de estar todo el rato pendiente de qué subo, cómo lo subo –normalmente cosas en las que estás guapísima, donde todo es divino, donde la vida del otro es la bomba–. Y luego esta cosa de tener muchos seguidores... Yo soy más de calidad que de cantidad. La verdad es que las uso lo justo, no me sale hacer promoción de mí misma, supongo que tiene que ver con mi personalidad.

 

Cuando te quieres escapar o te quieres esconder, ¿dónde te refugias?

Me gustan mucho las Baleares. Me parecen un paraíso espectacular.

 

Naciste en Donostia y vives en Madrid. ¿Qué es lo mejor de cada sitio?

De San Sebastián, que es una ciudad muy fácil, muy agradable, donde todo está cerca: tienes 3 playas, 3 montes, sin necesidad de tener coche puedes ir a todo. Allí está mi familia y es mi ciudad. Pero amo Madrid, es mi ciudad de acogida, no es fácil, pero tiene muchísima vida.

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