Entrevistamos a Michael Bublé

El cantante canadiense de 38 años acaba de ganar un Grammy (el cuarto de su carrera) en la ceremonia de entrega de los prestigiosos premios de la música americana que tuvo lugar el domingo -fue premiado en la categoría de Mejor Álbum de Pop Tradicional por su último trabajo To Be Loved-, y sus fans españoles esperan ansiosos sus conciertos en nuestro país: esta noche en el Palau Sant Jordi, de Barcelona, y mañana en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid.

Desde los dos años Michael Steven Bublé soñaba con convertirse en un cantante famoso. Dice que cuando era adolescente dormía con su Biblia y rezaba para convertirse en cantante. Le encantaba el jazz y el swing porque creció escuchando la colección de su abuelo de jazz. Y, precisamente, su abuelo fue su mejor apoyo. Un fontanero italiano que realizaba trabajos a cambio de tiempo sobre un escenario para su nieto. Fue en una de esas actuaciones que le consiguió su abuelo, en una cena de empresa,  donde comenzó una cadena de afortunados acontecimientos. Allí le oyó un importante político que le recomendó para la boda de la hija de un exministro canadiense, boda en la que conoció a un importante productor musical.
Michael Bublé, su álbum debut, fue publicado en febrero de 2003 y contenía versiones, con mucho swing, de standards americanos de diversas épocas. Se le empezó a conocer como el crooner del siglo XXI y algunos le consideraron el nuevo Sinatra. Más versiones, al estilo big band, en su segundo disco, It's Time (2005) y en el tercero, Call Me Irresponsible (2007). El cuarto álbum de estudio de Bublé, Crazy Love (2009), rompía con el estilo crooner y se instalaba en el de cantante melódico pop. Tras un disco navideño, Christmas, llegó su último disco To be loved (que contiene una mezcla de grandes clásicos y tres canciones compuestas por él) con el que llega ahora a España. Mientras esperamos su actuación le hemos hecho unas preguntas.

¿Que ha significado tu abuelo en tu vida?
M.B.: Sin duda, fue mi mejor amigo. Él me abrió los ojos a un mundo maravilloso de música  y a un estilo musical que no parecía destinado a mi generación. Aunque me gusta la música rock 'n' roll y moderna, la primera vez que mi abuelo puso Mills Brothers, algo mágico sucedió. Era tan romántica, tan real… Era lo que yo quería cantar y como yo quería cantar. Fue como ver un flash de mi futuro ante mí. Quería ser cantante y sabía que esa era la música que quería cantar.

¿Cuándo te diste cuenta de que habías conseguido lo que querías? M.B.: Todavía no ha llegado ese momento. No se trata de cuántos discos vendo o de cuánta fama o dinero tengo. Si dentro de diez años todavía sigo cantando, pensaré que lo he conseguido.

Con 30 millones de discos vendidos hasta la fecha, se te considera el mejor cantante masculino de la última década pero has tardado mucho en poder salir adelante...
M.B.: Sí, diez años. Aunque nunca pensé que no merecía la pena, me plantée olvidarme de la música y estudiar periodismo.

Estarás contento de no haber sido periodista.
M.B.: En absoluto. Muchos de mis amigos lo son y a veces tienen que aguantar a artistas con un ego enorme que hacen dos entrevistas y ya están cansados. Hay muchas cosas peores que dar una entrevista.

¿Qué hiciste con tu primer sueldo como cantante?
M.B.: Se lo di a mis padres por Navidad.

Tu último disco se llama To be loved. ¿Será que estás enamorado?
Mi mujer Luisana (está casado con la actriz argentina Luisana Lopilato y acaban de tener a su primer hijo Noah) es mi musa inspiradora. En este disco hay una canción, Close your eyes, que escribí para ella. Me resultó sencillo sentarme al piano, cerrar los ojos y pensar en todo lo que significa ella para mí. Estoy muy feliz, muy contento con la vida.

Continúa leyendo