Eurovisión, ¿sí o no?

El próximo sábado (14 de mayo) Barei, nuestra representante en el festival, irá a por todas con su tema Say Yay! en el Globen Arena de Estocolmo. Preguntamos a dos expertos si este certamen musical está desfasado o no.

El próximo sábado (14 de mayo)  Barei, nuestra representante en el festival, irá a por todas con su tema Say Yay! en el Globen Arena de Estocolmo.

 

Preguntamos a dos expertos si este certamen musical está desfasado o, por el contrario, más vigente que nunca.

 

A favor: "Tiene historia y valor cultural”

José Luis Amo, presidente de AEV (Asociación Cultural de Eurovisivos de España).

 

 “Independientemente del resultado, es interesante seguir participando en el festival. Es inevitable pensar en que es un circo de ‘chanchulleos’ y ‘politiqueo’, donde el intercambio de votos entre países vecinos está a la orden del día; y quizá haya algo de cierto en esto. Pero hay que pensar que en un certamen en el que cada nación muestra al resto del mundo el tipo de música que hace, por lógica recibirá más votos de los países de su entorno (sencillamente por afinidad cultural)".

 

"Lo ideal sería dejar a un lado la idea de competición, y verlo más como un festival en donde cada país participante enseña su música. En España, donde por desgracia ya no hay ni un solo programa musical en televisión, qué menos que participar en este concurso una vez al año, y que, durante una noche de sábado, los telespectadores olviden por una vez el fútbol, los realities y la política, y se sienten delante del televisor para disfrutar de un concurso con tanta historia y valor cultural como es el Festival de la canción de Eurovisión”.

 

En contra: "Hay gastos más necesarios”

Fernando Íñiguez periodista musical en El País y Radio 3.

 

“Más allá del deporte, que consiste en correr más, llegar antes o marcar más goles, no entiendo la competición en otras facetas humanas, sobre todo en las artísticas. Sé que es reflejo de una sociedad competitiva, pero no sé qué determina que una canción sea mejor que otra, o que una película merezca un Goya o un Oscar y otra no. Una canción es una emoción, algo difícilmente medible y subjetivo como para merecer premios frente a otras".

 

"Eurovisión debería ser un muestrario de la música que se hace en los distintos países que la forman, una oportunidad para compartir la diversidad musical. Me temo que nunca ha sido esa su vocación, y me temo que ahora está más alejada de eso que nunca. En plan más prosaico, el festival se ha convertido en un caro escaparate de egos y frustraciones futuras difíciles de justificar cuando el que corre con la cuenta es el erario público, dinero que sale de nuestros bolsillos y que ahora tantos convenimos que se ha de gastar en cosas más necesarias”.

Las cuentas del festival

Participar en Eurovisión no es gratis, los países que concursan deben contribuir en los gastos y, si no, son expulsados del festival, como le ha ocurrido a Rumanía. España pagó el pasado año 356.000 € (menos de la mitad de lo que cuesta, por ejemplo, un capítulo de Águila Roja), a través del presupuesto de RTVE.

 

De hecho, nuestro país es uno de los ‘Big Five’; es decir, de los que más paga (con Francia, Reino Unido, Italia y Alemania), lo que nos da derecho a ir directamente a la final. Pero, ¿y si ganamos, cuánto costaría organizarlo? En 2015, Viena se gastó 21 millones de euros y el año anterior, Copenhague, 44,8.

 

Canción con polémica

Hasta la RAE (Real Academia Española de la Lengua) se ha pronunciado este año sobre Say Yay! la canción que que defenderá Barei (nombre artístico de la cantante madrileña Bárbara Reyzabal, de 34 años), por ser íntegramente en inglés.

 

Nuestros académicos creen que “en pleno año cervantino” no es la mejor elección. “Teniendo en cuenta que el español es una lengua que hablan 500 millones de personas, presentarse con una canción en inglés es sorprendentemente estúpido”, ha dicho el académico José María Merino.

Sin embargo el inglés se impone, ya que de los 42 participantes de esta edición, solo 3 usarán otras lenguas.

Continúa leyendo