Gales, 10 cosas que hacer

La más desconocida de las naciones que forman Gran Bretaña tiene mucho que enseñar: naturaleza, cultura, gastronomía, aventuras...

Te damos 10 ideas para que la descubras tú misma.

 

 

 

Visitar un castillo

Gales es el país de los castillos. En sus más de 21.000 km2 de extensión se contabilizan 641, de modo que no es extraño encontrarse con uno a cada paso. Algunos son vestigios celtas, otros la prueba evidente del poder normando y los más recientes, fabulosas casas señoriales de la época victoriana y georgiana en las que te podrías sentir como una auténtica Princesa de Gales.

Los de Baumaris, Harlech, Caernarfon y Conwy, en el noroeste, construidos durante el reinado de Eduardo I, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Si te alojas en Cardiff, la capital, no puedes dejar de conocer su castillo normando y el palacio adyacente que edificó la familia Bute, en el XIX.

Impresionarse en el museo

Una de las mayores sorpresas de Cardiff es la colección de artistas impresionistas y posimpresionistas de su Museo Nacional, la mayor después de la del Museo de Orsay, de París. Obras de Monet, Rodin, Van Gogh, Cézanne, Renoir o Turner conviven en un edificio de estilo eduardiano.

El museo también alberga colecciones de Historia Natural, Geología y Arqueología que se muestran mediante espacios interactivos, para deleite de los más pequeños de la casa.

Caminar por sus parques nacionales

Cálzate unas buenas botas de trekking  y pasa un día disfrutando de la belleza de uno de sus tres parques naturales: Snowdonia, Costa de Pembrokeshire y Brecon Beacons. Puedes hacerlo a tu aire o seguir el camino trazado por uno de los senderos oficiales.

El que recorre la costa, el Wales Coast Path, es sencillamente espectacular: de hecho, Gales es el único país del mundo en el que se puede bordear su costa a pie. Transcurre a lo largo de 1.400 km (de Chester, en el norte, a Chepstow, en el sur) y atraviesa pueblos, ciudades, acantilados, prados y playas. Por elegir un tramo, el que coincide con el parque nacional de Pembrokeshire pasa por 58 playas, 14 puertos y la ciudad más pequeña de Reino Unido, St Davids, el patrón de Gales.

Practicar coasteering

Ya que estás en el condado de Pembrokeshire, quizá te apetezca saltar desde un acantilado, gatear por las rocas y explorar cuevas. A esta disciplina se la denomina coasteering. Por supuesto, se practica con equipación y bajo la supervisión de un guía.

Si buscas un subidón de adrenalina aún mayor, móntate en la tirolina más larga de Europa. Está en la antigua cantera de Penrhyn, al norte del país. Desde arriba, las vistas sobre el Parque Nacional de Snowdonia, la isla de Anglesey y la de Man son increíbles.

Probar su gastronomía

En la última década, la cocina galesa ha despuntado. Era algo previsible, teniendo en cuenta los extraordinarios productos que obtienen de la tierra y el mar. A la hora del almuerzo, tomar un plato de cawl, una sabrosa sopa elaborada con carne y puerros, o una tostada con queso Cheddar en un pub es de lo más típico.

En la cena, no te defraudará un cordero asado con salsa de menta fresca, un rape o un salmón salvaje. Acompáñalo con una Brains o una Tomos Watkin, dos de las más conocidas cervezas galesas.

Bajar a las playas

La costa de Gales cuenta con cientos de playas. Busca la perfecta para ti: la de Abersoch (Snowdonia), para disfrutar en familia; la de Freshwarer West Beach (Pembrokeshire), para fans de Harry Potter (allí enterraron a Dobby, el elfo doméstico, en la película H. P. y las reliquias de la muerte); la de Rhossili (en la península de Gower), considerada la mejor de Gran Bretaña, o la de Cefn Sidon (Camarthenshire), de 12 km, ideal para practicar kite surf.

Callejear por pueblos con encanto

Algunos tan pintorescos y bonitos como Tenby (Pembrokeshire), nombrado pueblo favorito de los galeses. Esta ciudad-balneario con castillo, un pequeño puerto y casas de colores está situada entre dos playas con la mejor arena de todo el país para construir un castillo, según los expertos. Pero hay muchas más villas llenas de encanto: Llandeilo (Camarthenshire), con preciosas tiendas y cafés, o Abergavenny (Monmouthshire), que celebra el mejor festival gastronómico de Gales (en septiembre).

Comprar en una galería victoriana

Uno de los rincones con más encanto de Cardiff son sus galerías victorianas o arcades, un auténtico laberinto donde confluyen tiendas de ropa vintage, diseñadores, artesanía o discos de vinilo junto a animados cafés en los que hacer una parada y probar la típica welsh cake, una pasta con pasas y canela.

Seguir la ruta de Dylan Thomas

Gales celebra en 2014 el centenario del nacimiento (1914-1953) de este poeta maldito, dramaturgo y escritor: un hombre tan excesivo como genial, y un auténtico icono de Gales.

Para seguir su estela, puedes visitar su boathouse en Laugharne (Carmarthenshire), el hogar junto al mar en el que vivió con su mujer y sus hijos, hoy convertido en casa de té; cotillear por la ventana del estudio donde escribía -un pequeño cobertizo asomado al acantilado- o tomarte una pinta en el bar del hotel Brown’s, en el que pasaba las horas charlando y bebiendo.

Admirar la abadía de Tintern

De lejos, las ruinas de esta iglesia gótica cisterciense del siglo XII son imponentes. De cerca, se pueden observar los detalles que hicieron a esta abadía tan grandiosa, razón por la que el pintor Turner la retrató en tantas ocasiones. Se encuentra a la orilla del río Wye y rodeada de bosques. Sin duda, es uno de los lugares más mágicos de Gales.


Cómo llegar: Vueling tiene vuelos directos a Cardiff, la capital galesa, desde Barcelona, Alicante, Palma de Mallorca y Málaga. Easyjet enlaza Madrid con Bristol, a menos de una hora en coche de Cardiff. Desde Londres, la mejor opción es el tren, a sólo dos horas de viaje de la capital de Gales.

Dónde dormir: Hotel Hilton. Situado justo enfrente del castillo de Cardiff, el corazón de la capital, y a unos metros de la principal zona comercial. Del hotel destaca su Health Club, que ofrece tratamientos de belleza personalizados, y su piscina climatizada de 20 metros.

St Brides Hotel. Está encaramado sobre un acantilado desde el que se disfruta de una magnífica vista del puerto y la playa de Saundersfoot. Las habitaciones tienen una cuidada decoración de ambiente marinero. Lo mejor, la piscina infinity exterior, el spa y su excelente restaurante.

Catle Hotel. En Llandovery, un buen lugar desde el que explorar el Parque Nacional de Brecon Beacons. Todas sus habitaciones son diferentes y pintorescas.

Dónde comer: Chapel 1877. Este restaurante de Cardiff era una antigua iglesia de estilo gótico. Su actual dueño la compró en 2008 y la ha convertido en uno de los sitios de moda. Un local genial para tomar un cóctel o cenar a la carta. 

Dylan Thomas Boathouse. En la casa-museo de Laugharne del famoso poeta hay un tearoom con terraza en donde puedes tomar una sopa del día o un sándwich.

Más información: Oficina de Turismo de Gales.

Por: Raquel Mulas.

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