Jabones Artesanos. ¡Prueba a Hacerlos en Casa!

Son baratos, naturales y te permitirán personalizarnos y adaptarlos a tu tipo de piel, a tus aromas preferidos y a la finalidad que quieras (hidratación, exfoliación, limpieza...). Además nos permiten utilizar para su elaboración productos naturales, algo perfecto para los que aman la vida natural o para los alérgicos a ciertos productos químicos.
Lo primero es hacer una jabón base duro, que se puede usar tal cual o utilizar como base para otros jabones más nutritivos o terapéuticos hechos con glicerina, etc. Para hacer este jabón base vas a necesitar:
-Moldes de silicona o metal con formas originales. También te servirán cajas o cilindros de cartón (asegurándote de que están bien selladas las juntas) o moldes de bizcocho.
-Guantes de plástico gruesos.
-Sosa caustica en perlas.
-Un recipiente de cristal y otro metálico.
-Un termómetro.
-Aceite de oliva.

En un lugar bien ventilado y con mucha precaución para que no salpique (guantes imprescindibles) vertemos 22,5 gramos de sosa cáustica en perlas, en un recipiente de cristal con 54 gr. de agua (o si preferimos leche o infusiones) y remover hasta que quede disuelta. Aquí comienza una reacción química que se traduce en calor por lo que esta solución puede alcanzar los 90ºC y emanará vapores tóxicos. Hacedlo al aire libre o con las ventanas bien abiertas y ¡¡POR FAVOR, TENED MUCHO CUIDADO!!

Hay que esperar a que la temperatura baje a unos 50ºC (necesitaremos un termómetro para ir comprobándolo). Mientras la sosa se enfría, ponemos 168 gr. de aceite de oliva virgen, en un recipiente metálico al baño María. En este caso, debemos conseguir una temperatura entre 30 º y 60º.

Añadir al aceite, ¡con mucho cuidado!, la solución de sosa que ya estará a unos 50º e ir removiendo siempre en un mismo sentido. Hay que tener paciencia y remover entre 15 y 25 minutos. La mezcla estará muy líquida al principio pero a medida que se produzca la soponificación (se cuaje) se hará más espesa. Cuando al levantar la cuchara el líquido deje marcas en la superficie, estará listo.
Es el momento de añadir los ingredientes que queramos: esencias, ralladuras (limón, naranja...), café molido, clavo, semillas (amapola, pipas...), avena en copos, salvado de trigo, canela, colorantes, pulpa de verduras (pepino, zanahoria, perejil...) o pulpa de frutas, miel, zumo de limón, etc. Removemos bien y lo vertemos en el molde.

Lo tapamos con papel de periódico, papel de seda, una madera o con algo que lo cierre y lo cubrimos con una trapo o manta. Buscamos un lugar seco y casi en penumbra y lo dejamos reposar entre 24 y 48 horas. Transcurrido este tiempo lo desmoldamos. Si hemos usado un molde grande es le momento de cortarlo en trozos del tamaño que queramos. Colocamos cada trozo de jabón sobre papel de periódico y así lo dejamos secar cuatro semanas, dándole la vuelta de vez en cuando para que se seque por todos los lados por igual.

Si quieres regalar tus jabones personalizados en Reyes ¡date prisa! Recuerda que deben estar secándose un mes. Esto es porque la sosa debe absorberse completamente antes de poder usarlos. ¿Os animáis?

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