La ruta de la sardina

Aunque son una delicia en cualquier momento del año, en verano apetecen mucho más. Guiamos tus pasos por 5 localidades en las que este pescado azul es el rey.

Aunque son una delicia en cualquier momento del año, en verano apetecen mucho más. Guiamos tus pasos por 5 localidades en las que este pescado azul es el rey.

 

Málaga, capital de los espetos 

Además de Picasso y del sol, la costa malagueña tiene un atractivo gastronómico indiscutible que se materializa en las sardinas y su popular manera de prepararlas: el espeto, es decir, ensartadas en un palo de caña y asadas en la misma playa con brasas de madera de olivo y almendro. La capital malagueña está llena de chiringuitos en los que puedes probar este modesto y a la vez exquisito manjar que se continúa asando como lo hizo por primera vez Miguel Martínez Soler (el dueño del chiringuito La Gran Parada), en 1882. Aunque seguir el rastro del apetecible aroma de las sardinas asadas es un método infalible para encontrar dónde degustarlas, mejor te damos algunas direcciones: Andrés Maricuchi (en la playa del Pedralejo, antiguo barrio de pescadores), El Gabi o El Tintero (en la playa del Palo), Servando (playa de Guadalmar) o Escribano (playa de la Misericordia).

Santurce, las sardinas más frescas

Si hay un lugar del País Vasco donde las sardinas sonc ultura, este es Santurce. Solo hay que recordar la letra de la canción popular “Desde Santurce a Bilbao” en la que la sardinera va vendiendo este pescado azul por toda la orilla de la ría del Nervión. Como homenaje a esta figura, hace más de 30 años se levantó una estatua a las afueras del municipio en la que, como dicta la tradición, está “con la falda arremangada”. Uno de los mejores lugares de Santurce para comer unas ricas sardinas es el restaurante Mandanga (antiguo Hogar de Pescadores), situado en pleno puerto pesquero. En el exterior suelen colocar la parrilla para asar las sardinas que traen directamente de los barcos. Más frescas no pueden ser.

Vigo, pescado de fiesta

Decía el escritor gallego Álvaro Cunqueiro que “La sardina asada es uno de los grandes bocados de las meriendas del verano en la Galicia marinera”. Si en tu ruta estival tienes intención de hacer una parada en la comunidad más septentrional de la Península Ibérica no puedes dejar de acercarte hasta Carballeira de A Guía, en el barrio vigués de Teis, porque durante la primera semana de agosto (y ya van 25 años) se celebra la Festa da Sardiña, un festejo popular que mantiene la tradición de las romerías gallegas y es, según los entendidos, la cita gastronómica más importante de una de las capitales de las Rías Baixas. Durante la fiesta podrás comer sardinas a la brasa hasta hartarte.

Pedreña, clásico del verano

Este pescado azul es una de las joyas de Cantabria. Es cierto que la anchoa tiene fama, pero no se puede obviar que la principal playa de la capital cántabra se llame ‘El Sardinero’ desde el siglo XV, precisamente por la abundante pesca de sardinas que se conseguía en sus aguas. En toda la comunidad puedes encontrar excelentes asadores que preparan este pescado con mimo, pero en la localidad de Pedreña (en la Bahía de Santander, cuna del golfista Severiano Ballesteros), hay un restaurante al que consideran el mejor para comer estas pequeñas delicias del mar. Se trata de El Tronky, un local de comida casera, todo un clásico del verano cántabro, en el que hacen sardinadas en su parrilla exterior.

Candás, en honor al patrón

Desde hace 47 años este pueblo asturiano acoge el Festival de la Sardina dentro de las fiestas de San Félix (del 29 de julio al 2 de agosto), su patrón. La tradición pesquera de Candás viene de la Edad Media. En el siglo XIX su pesca era tan importante que allí se instalaron un montón de fábricas de conservas. Hoy en día todas se han trasladado a lugares más grandes, pero si tienes interés hay un museo de la industria conservera en el que te harás una idea de cómo fue esa época de esplendor. El festival se desarrolla en el Paseo de San Antonio. Allí instalan puestos en los que se degustan sardinas, pero no solo a la brasa, también en tortilla, en empanada... Riquísimas.

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