Lo que pueden hacer tus neumáticos contra la contaminación

Que los neumáticos tengan la presión adecuada es fundamental para combatir la contaminación, pero no es el único factor a tener en cuenta

Cada vez nos preocupa más el medio ambiente, y con razón. Son muchos los gestos que hacemos al respecto en nuestra vida cotidiana y el coche no es una excepción. En este sentido, hay cosas obvias que podemos hacer por él y que se traducirán, además, en un menor consumo, como mantener limpios los sistemas de inyección y el filtro de aire, tener un nivel correcto de aceite y el sistema de escape en perfecto estado. Pero hay uno que es muy importante y al que no siempre se da la importancia que merece, que es el estado de los neumáticos. Que tengan la presión adecuada es fundamental para consumir menos; también otros aspectos que inciden en su desgaste, como una dirección mal alineada o unos amortiguadores en mal estado. 

Quizá no sepas exactamente cómo es su complicado proceso de fabricación. "La carcasa flexible se construye con hilos de acero embutidos en goma, la banda de rodadura está formada por lonas y capas de goma que ofrecen la mejor escultura para rodar, y luego están todos los procesos de verificación", dice Aitor Peña, de CdeComunicación  (Neumáticos y Mecánica Rápida). "La técnica utiliza diferentes compuestos, unos de origen natural como el caucho y otros químicos como acero, elementos textiles, óxido de zinc, azufre o diversos metales pesados -cobre, cadmio, plomo-. Es decir, estamos ante un producto industrial mimado por la más avanzada tecnología".

El problema, al parecer, es que la goma se desgasta con la abrasión y la fricción contra el asfalto y se acaban por desprender ínfimas partículas contaminantes, y que "estas partículas son serios contaminantes del aire. Además -continúa Peña-, según las últimas investigaciones, el uso del freno y del embrague produce otras sustancias tóxicas también minúsculas que son inhaladas por personas y que pueden llegar a filtrarse por los desagües hasta incorporarse, incluso, en el consumo humano de manera directa. Se trata de partículas metálicas con una toxicidad aún por determinar, pero con una alta concentración en determinados puntos con tráfico elevado".

¿Y qué se puede hacer al respecto? Pues como mínimo recordar que el peso de los vehículos es directamente proporcional a este problema (y que lo tengas en cuenta a la hora de escoger más o menos accesorios). "La tecnología eléctrica hace que los coches ganen peso, lo que intensifica el uso de los frenos. Esto produce más desgaste de los neumáticos y la comentada emisión de partículas sospechosas", concluye el experto. El siguiente paso será esperar que dichas emisiones se regulen.

También te puede interesar:

Continúa leyendo