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Los beneficios psicológicos de viajar

¿No has viajado en verano o han sido pocas vacaciones? ¿Has llegado al límite en el trabajo? ¿Estás cansado/a de todos los días la misma rutina? Toca viajar.

¿No has viajado en verano o han sido pocas vacaciones? ¿Has llegado al límite en el trabajo? ¿Estás cansado/a de todos los días la misma rutina? Ha llegado el momento de pensar en ti y animarte a realizar ese viaje que siempre pospones.

 

¿Te gustaría conocer nuevos lugares y tener experiencias nuevas, pero siempre pones excusas? Desde la agencia de viajes online FelicesVacaciones señalan que hay muchas ofertas disponibles: Caribe 2x1, viajes a Nueva York, etc., pero mucha gente no se decide al final por viajar.

 

Es por eso que hemos querido preguntar a Raquel Esteban, psicóloga de Psicología en Positivo los beneficios que tiene el viajar. La experta señala que: “A lo largo de nuestra vida seguramente hemos estado temporadas más largas de tiempo o más cortas, a más distancia o menos distancia de nuestro hogar y con la familia, con amigos, con la pareja o incluso solos en otro lugar distinto en el que vivimos habitualmente. Pero no solemos ser totalmente conscientes de la gran cantidad de aspectos psicológicos positivos que esto conlleva”.

Viajar supone conocer y aprender de nuevos lugares, culturas, tradiciones, personas, paisajes, arquitectura y gastronomía. En definitiva, descubrir nuevas realidades, que, aunque sean diferentes no son necesariamente ni mejores ni peores sencillamente son distintas a la nuestra. Esto abre nuestra mente y enriquece nuestra visión del mundo, nos aporta nuevas perspectivas de ver la vida.

 

Paralelamente, se desarrollan fortalezas psicológicas como la curiosidad, el deseo de aprender, la valentía, el entusiasmo, el ingenio y la sabiduría, entre otras. Además, mientras viajamos nos llenamos de emociones positivas, como la alegría, el interés, el asombro, la inspiración, la diversión, la serenidad, etc. Incluso antes de realizar el viaje ya se activan emociones positivas como la ilusión.

 

La experiencia que supone viajar también nos sirve para afianzar las relaciones con las personas con las que viajamos, si viajamos en familia, en pareja o con amigos. Y desconectar de las preocupaciones de nuestro día a día, darle la espalda a la rutina y a la monotonía, romper con los esquemas de pensamiento habituales, dando mayor flexibilidad a nuestra mente, aparte de vivir más plenamente del presente.

“Existen bastantes maneras de salir de la monotonía, de dejar a un lado las preocupaciones y todo el estrés diario en el que vivimos inmersos normalmente”, prosigue la experta. “Si estás de vacaciones una buena forma de combatirlo es hacerlo viajando. La experiencia de viajar, como ya hemos visto, ayuda a desconectar de las tareas y preocupaciones diarias. Las personas tienen unos rasgos de personalidad propios y unos gustos y aficiones diferentes. De ahí que cada persona necesite un tipo de viaje adecuado a sus características individuales”.

 

Si tus intereses están relacionados con descubrir nuevos lugares puedes hacerlo viajando a distintas ciudades de diferentes continentes como América del Norte o del Sur, Asia, África y el resto de Europa. Desconectarás de lo cotidiano contemplando paisajes desconocidos, admirando la arquitectura del lugar, descubriendo diferente gastronomía y sumergiéndote en su cultura.  

 

En cambio, si tus preferencias se encaminan por actividades relajantes te pueden ayudar mejor a combatir los estresores del día a día. Viajes como escapadas a una casa rural para estar en contacto con la naturaleza y apreciar bellos paisajes donde encontrar tranquilidad. Si estar en un entorno natural no es lo tuyo, existe la opción de establecimientos de alojamiento con spa donde puedes recibir masajes y terapias relajantes. Por otra parte, las playas no masificadas te brindan la oportunidad disfrutar a tu ritmo de la brisa marina, el paisaje y paseos además de poder contemplar el amanecer y las puestas de sol.

 

Si por el contrario, eres de los que para alejarse de la rutina busca relacionarse con otras personas, además de participar en actividades variadas y dinámicas sin dejar de conocer nuevos lugares estaría más acorde realizar un viaje en crucero, a bordo uno abandona en tierra el estrés y se deja llevar.

 

 

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