Los mejores lugares para cargar tu cesta de setas

El otoño tiñe los paisajes de unos tonos que animan a salir y pasear sin rumbo. Una excusa perfecta para buscar setas y disfrutar de ellas.

  • Autora: Inma Coca

España es un país con tal variedad de paisajes y climas que seguro que cerca de casa encuentras un lugar en el que las setas son las protagonistas cada otoño. Aquí te dejamos algunos de los favoritos de los expertos, aunque hay muchos más a lo largo de nuestra geografía. 

 

Cangas del Narcea (Asturias)

Debido a las condiciones climatológicas, es el auténtico paraíso de los amantes de las setas. Y no solo por su gran variedad, también porque su temporada es mucho más extensa que en otras zonas. Aún así, los meses de otoño son los más fructíferos, sobre todo, en la zona montañosa central y occidental, donde se sitúan los municipios de Mieres o Cangas del Narcea, donde se pueden encontrar hasta 3.000 especies de hongos distintas.

Sierra de Albarracín (Teruel)

Al suroeste de la provincia de Teruel, en su frontera con Guadalajara y Cuenca, se esclava una de las zonas más amplias y donde existe una mayor variedad de hongos comestibles, motivo por el que la recolección de setas se ha convertido en uno de los atractivos turísticos de la región.

Las variedades más comunes son los rebollones y las colmenillas, aunque, debido a su extensión, es fácil encontrarse otras especies, como el huevo de rey, boletus o marzuelos. Si la cesta está vacía, siempre podrás compensar el día con vistas tan maravillosas como la que te ofrece el Molino de la Cascada de San Pedro. Además, como guinda a la escapada perfecta, añade una visita al Museo Micológico de Bronchales.

Sierra de Aracena (Huelva)

En esta extensa masa forestal de la provincial de Huelva, las lluvias nos dejan un regalo tan abundante que es fácil de encontrar, sus setas. Los boletus y los rebozuelos son los primeros en aparecer entre los bosques de castaños, encinas y alcornoques. Después, dependiendo de las lluvias, llegarán las trompetillas, entre otras.

La suerte de Aracena es que las setas son una parte importante de su gastronomía, pero no la única, por lo que, una vez terminada la recolección, darse un homenaje acompañando la cosecha con su excelente carne de cerdo ibérico es casi obligatorio. Sin duda, la extensa red de senderos de la Sierra de Aracena invita a perderse por estos bosques buscando setas y pueblos llenos de encanto.

Rabanales (Zamora)

En la provincia de Zamora, muy cerca de la frontera con Portugal, la comarca de Aliste se transforma en otoño y sus bosques se cubren con una alfombra de setas como en los mejores sueños de cualquier amante de la micología. Pero por lo que destaca este pequeño pueblo zamorano es por su centro de interpretación, uno de los más completos y didácticos para toda la familia. Además, organizan tanto excursiones como interesantes exposiciones e, incluso, talleres de cocina.

Berguedà (Barcelona)

Esta comarca catalana, muy cerca de Barcelona, cuenta con una larga tradición micológica, por lo que no faltan senderos bien señalizados y jornadas gastronómicas dedicadas almanjar que cada año se esconde entre los bosques de encinas y robles. La estrella es la Amanita caesarea (reig bord), también conocida como oronja o huevo de rey y fácilmente reconocible por su color naranja. Tras unas fuertes lluvias, solo hay que esperar unas dos semanas y esta sabrosa seta te estará esperando lista para su recolección.

Navarra

Tanto en el norte como en el sur, la recolección de setas es uno de los grandes atractivos de la zona. El Parque miCológico Ultzama es uno de los destinos estrella. Cerca de Unzué parten algunos de los senderos micológicos más destacados, una auténtica maravilla, tanto si encuentras la codiciada trufa como si solo disfrutas de paisaje. Al sur de Pamplona, el tranquilo valle de Valdorba esconde una de las variedades más cotizadas por igual por los recolectores y por los amantes de la gastronomía, la trufa negra. De hecho, esta seta tiene hasta una feria cada mes de diciembre dedicada a su recolección con perros para, luego, degustarla de múltiples formas.

Aprender sobre las setas que predominan en el terreno nos puede ahorrar más de un susto a la hora de consumirlas.

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