Louise Bourgeois en el Guggenheim

El Museo Guggenheim Bilbao presenta Louise Bourgeois. Estructuras de la existencia: las Celdas

El Museo Guggenheim Bilbao presenta Louise Bourgeois. Estructuras de la existencia: las Celdas, una amplia representación de las innovadoras y sofisticadas obras escultóricas desarrolladas por Bourgeois (1911–2010), una de las artistas más influyentes del siglo XX, a lo largo de dos décadas de su carrera.

 

En esta exposición, organizada por Haus der Kunst (Múnich) en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao, el público podrá conocer y experimentar 28 espacios arquitectónicos cargados de emoción que separan el mundo interior del exterior y que representan, en cada caso, un microcosmos particular. La muestra cuenta con el patrocinio de la Fundación BBVA.

 

Las ideas e innovaciones formales de Louise Bourgeois, como su manera de abordar el psicoanálisis y el feminismo, sus instalaciones ambientales y sus formatos teatrales, se han convertido en cuestiones fundamentales del arte contemporáneo. Una excelente muestra de ello son las Celdas, la serie que Bourgeois inició en 1986 con la pieza Guarida articulada (Articulated Lair) y que se compone de aproximadamente 60 obras únicas.

 

Según la propia Bourgeois, su arte es existencialista y le permite dar sentido a todo. Como si de un ejercicio de psicoanálisis se tratara, le sirve para profundizar en el inconsciente y para sublimar ciertos aspectos delpasado, especialmente de su infancia y sus relaciones familiares. Las Celdas poseen un doble simbolismo y pueden entenderse como guaridas o como espacios de protección o reclusión.

La serie de las Celdas gira en torno al deseo de recordar y olvidar a un tiempo. “Tienes que contar tu historia, y tienes que olvidarla. Olvidas y perdonas. Eso te libera”, afirmó Bourgeois en una ocasión. En este sentido, las Celdas contienen referencias a personas y a experiencias del pasado.

 

Emociones encontradas

Las agujas, hilos y husos que se integran en las obras aluden a la niñez de la artista y al oficio de sus padres, ya que su madre era restauradora de valiosos tapices. Las Celdas también hablan de abandono, de traición y de pérdida, en parte a causa de la gran tensión que se vivía en la familia Bourgeois.

 

Por un lado, el padre de Louise engañó a su madre con la au pair de la familia, Sadie, que vivió con ellos durante casi una década. Por otro, en una inversión de los roles habituales, Louise tuvo que cuidar de su madre, quien contrajo una grave enfermedad y pidió a Louise que la ayudara a ocultar ante su padre cómo empeoraba. Louise se vio así inmersa en una trama de emociones encontradas: admiración y solidaridad, furia e impotencia.

 

La mayoría de las Celdas son reconstrucciones del pasado que han sido creadas con elementos arquitectónicos y muebles reutilizados, como puertas, ventanas, mallas de alambre, contenedores industriales e, incluso, una cabina de ascensor. En su interior hay objetos en muchos casos procedentes del contexto biográfico de la artista: frascos de perfume, tapices, lámparas, espejos y esferas de cristal, y también esculturas que, a menudo, representan fragmentos del cuerpo humano (manos, cabezas, torsos).

 

En estos recintos, así como en otras obras que también se muestran en esta exposición y que pueden entenderse como precursoras de las Celdas, se cumple la ecuación infalible que aplicaba Bourgeois al concebir sus piezas: si el dolor remite, la tensión se reduce, la compulsión desaparece. La escultura funciona.

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