Malú: “El escenario, la carretera, el rock&roll… No puedo vivir más sin eso”

Malú acaba de estrenar Caos , su último disco de estudio. Hablamos con ella de su trabajo musical y de cómo es su vida.

Malú acaba de estrenar Caos, su último disco de estudio. Hablamos con ella de su nuevo trabajo y de su vida tras 19 años en la música.

 

Hace mucho tiempo que dejó de ser una Aprendiz, como sostenía esa hermosa canción que Alejandro Sanz escribió para ella y que la lanzó al estrellato musical. Ahora, tras 18 años en los escenarios, Malú (Madrid, 1982) ha aprendido a ponerse “el mundo bajo sus pies”. Y así lo canta en Quiero, el primer single de Caos, su último y décimo disco de estudio. Ahora que ya ha demostrado que llena estadios, que vende millones de discos, que es una cantante llena de energía, se puede relajar para ser más auténtica que nunca.

 

¿Cómo surgió ese tono optimista del disco? ¿Fue algo premeditado o salió sobre la marcha?

MALÚ: Desde hace unos discos para acá, sobre todo desde Guerra fría, cuando más cómoda me siento es interpretando. Empecé a tener la necesidad de expresarme de una forma mucho más real, más cercana a mi forma de sentir, con ese punto mucho más optimista en el que cuentas historias que al final pueden ser incluso un poco dramáticas pero con un mensaje en positivo. Creo que lo que he hecho ahora es afianzar esa sensación. Es cierto que en el disco también hay canciones con un punto más dramático quizá, pero en general yo lo definiría como un disco optimista.

 

Está lleno de guitarras, de voces desgarradas; es muy roquero, ¿no?

Sí. Fue muy gracioso, sobre todo porque cuando lo terminamos nos dimos cuenta de que habíamos hecho un disco completamente de directo sin haberlo pensado. Creo que, después de tantos años sin parar de girar y de haber estado un año sin subirme al escenario, todo ha fluido de manera natural.

 

Se titula Caos. ¿Eres de las personas que se sienten bien en el caos o más bien ordenada?

Tengo las dos variantes. Independientemente de que yo a lo mejor sea una persona muy ordenada, cuando estás preparando un disco o una gira todo se convierte en un pequeño caos. Porque Caos empezó siendo un verdadero caos. No había forma de arrancar, no veía nada, no me apetecía nada, no tenía nada claro, no sabía por dónde tirar... Es ese estado de confusión hasta que de repente todo se empieza a encarrilar.

 

¿A los músicos os pasa como a los escritores, que os encontráis con la página en blanco sin saber qué hacer hasta que llega la inspiración?

Yo creo que en cualquier variante del arte ocurre lo mismo. Ese momento en que te plantas ahí y tienes que empezar a crear algo de cero te lleva a ‘¿cómo arranco aquí?’. Si te quedas a esperar la inspiración, pues igual te mueres y no te ha llegado. Pero si te metes un poquito más dentro, va apareciendo. Yo creo lo que un compañero me dijo una vez: la inspiración no aparece siempre, llega cuando ya estás trabajando.

 

¿Pero tienes algún tipo de rutina?

Lo cierto es que nunca me lo he planteado así. No hay ningún ritual, simplemente empezar a visionar, a sentir. No es que esté tomándome un café y de repente, ¡zasca!, me venga la idea. ¿Por llevar el arte en la sangre es más fácil, o precisamente por eso te exigen más o tú te exiges más?Hace 18 años, cuando salí, se me miraba mucho más con lupa. Venía de la familia que venía y era natural, pero bueno, con el tiempo es algo que se va relajando más.

 

¿Ahora sabes que te reconocen por ti misma y no por tu familia?

Son 18 años de carrera, si no hubiera sido así no habría llegado a tanto.Todo el mundo conoce tu amor por ?los animales.

 

¿Cuántas mascotas tienes? ¿Les has dedicado alguna canción?

Tengo tres perras y un gato. Y sí, alguna canción puede estar basada en los sentimientos que me pueden llegar a provocar, pero obviamente no voy a desvelar cuáles son. Se trata de que las canciones sean tan abiertas a la interpretación que te puedan generar ese sentimiento hacia algo que amas, ya sea los animales, la familia, lo que sea. Eso es lo importante, que cada uno agarre la canción y la haga suya.

 

El amor y el desamor siguen siendo el gran tema de la música.

La verdad es que ambos son realmente lo que nos mueve todo en general. Lo que nos hace estar tristes, alegres, lo que hace que la gente se pelee. Si hubiera más amor, probablemente todo iría muchísimo mejor.

 

Y tú, ¿en qué momento estás?

La verdad es que hace muchísimos años que me siento muy feliz, porque al final la felicidad es estar bien contigo mismo. Eso es lo más importante del mundo. Una vez que lo consigues, puedes con todo lo demás.

¿Qué música escuchas normalmente?

De todo. A mí me gusta la música, independientemente del género. En mi iPod tienes desde heavy metal y rock a flamenco, salsa, clásicos... Hay días que como le des a ‘aleatorio’ te vuelves loco.

 

¿Y algún cantante fetiche para ti?

Cuando era pequeña, moría con Whitney Houston y Aretha Franklin. Las dos son parte de la historia de la música.

 

¿Qué tal tu experiencia en La Voz?

Única, muy enriquecedora. Satisface muchísimo estar dentro de la música en un programa con un formato blanco y que además ves que funciona porque el ganador, en mi caso David Barrull, sacó disco (ya va por el tercero) y no para de trabajar, de hacer conciertos.

 

¿Hay mucho talento en España?

Sí, muchísimo, pero muchísimo.

 

¿Qué te ha dado la tele que no te dé la música o un concierto?

Son situaciones diferentes. El poder vivir la ilusión de otros artistas, esa sensación de estar en el escenario, esa fuerza por querer cumplir el sueño de su vida, es una de las cosas más bonitas que me ha aportado. Y esa valentía, yo no sé si hubiera podido... Por mi timidez, yo no sé si alguna vez habría tenido valor para presentarme. Quizá no me hubiera atrevido a ponerme ahí con cuatro sillas de espaldas. Sinceramente, les admiro muchísimo.

 

¿Te cuidas de alguna manera especial?

Sobre todo, trato de alimentarme de la mejor manera dentro de la locura de este mundo con horarios imposibles. También procuro dormir lo máximo que puedo dentro del estrés que todo esto genera. Básicamente, hago trabajo cardiovascular para poder estar bien en el escenario, y porque luego te sientes muy bien. Da pereza antes de empezar, pero después te das cuenta de que te hace sentirte muy bien.

 

Por lo que estás diciendo, ya te estás preparando para la próxima gira. ¿Tienes ganas de subirte a un escenario?

Sí, eso nunca ha salido de mi cabeza. El escenario, la carretera, el rock&roll... no puedo vivir más sin eso.

 

Ahora, con un frente como la piratería, saber que hay millones de personas que compran tu disco tiene que ser muy satisfactorio...

Es maravilloso, porque es cierto que cuanto más tiempo va pasando, la sensación es peor, tienes más miedo, más nervios, quieres darles todo. Así que, cuando te encuentras que se lanza el disco y gusta y lo disfrutan, es una gran sensación de plenitud.

 

3 preguntas de las lectoras:

¿Cuántos tatuajes tienes? ¿Te los has hecho en momentos especiales?

Tengo en torno a 6 o 7. Todos tienen un sentido para mí que va muy unido a un momento concreto de mi vida. Unos tienen un punto de momentos difíciles, otros de más alegres, no van en una línea por igual. Pero hace muchísimos años que no me tatúo.

 

¿Te gusta ser una referencia? Hay una legión de chicas que te siguen por cómo te peinas, te maquillas...

Tampoco me lo planteo. Pero es verdad que es bonito que, de repente, una niña se haga el mismo peinado que tú en un evento. Me hace mucha gracia, me parece muy emotivo.

 

¿Alguien de tu familia te llama María Lucía, que es tu nombre de bautismo?

No, desde que tengo dos días me llaman Malú.

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