Un Recorrido (Muy Personal) por Palma de Mallorca.

La capital mallorquina tiene un encanto que enamora. Eso fue lo que le ocurrió a Mati Molina Cañadas, una de nuestras mujeres reales, que llegó a Palma de Mallorca hace 18 años y ya no se ha movido. De su mano descubrimos sus rincones secretos favoritos. Ésta es su visión personal de la ciudad.

A  pesar de llevar justo la mitad de su vida en Mallorca, Mati no ha perdido ni una pizca de su gracia andaluza. Esta vivaracha cordobesa de 36 años decidió un buen día dar un triple salto mortal y aterrizar en Palma en busca de una oportunidad profesional y un cambio de aires. Hay un refrán que dice que la fortuna sonríe a los audaces y su historia no es sino un claro ejemplo de ello, porque su apuesta no pudo salirle mejor. Desde entonces no tiene duda de que su sitio en el mundo está precisamente aquí, junto al azul del Mediterráneo, en esta ciudad amable y sosegada que le regala cada día una calidad de vida altísima. Entre risas, comenta que cuando vino no tenía la menor idea de cuánto tiempo se iba a quedar. “Pero Palma me atrapó desde el primer momento. Me sentí además muy bien recibida, así que los años fueron pasando casi sin darme cuenta y aquí sigo, tan feliz”. Soltera, enamorada de su profesión actual -es personal shopper-, salir con ella a descubrir una ciudad que conoce como la palma de su mano es todo un ‘planazo’.

De palacios y flores
Palma de Mallorca tiene una catedral ante la que es imposible no quedarse con la boca abierta. Y no sólo es el edificio religioso más importante de Mallorca y de todas las Islas Baleares, sino una de las joyas más representativas del gótico de nuestro país. “La Seu de Santa María, que es como la llamamos aquí, es algo único por muchas razones, pero sobre todo por lo cerca que está del mar y por sus murallas romanas y renacentistas”, explica Mati, que recomienda acceder al interior y participar en alguna de las visitas guiadas y observar también la Capilla del Santísimo, en la que el pintor mallorquín Miquel Barceló realizó una polémica intervención hace dos años. “Nunca me canso de admirar la catedral, siempre encuentro algún detalle de su estructura y su decoración en el que no había reparado antes. Además, me encanta pasear por la explanada que la rodea por la tarde y esperar a que anochezca para ver cómo se ilumina. ¡Qué belleza!”.
Desde la catedral, el Passeig del Born asciende hacia el casco histórico, que es un maravilloso laberinto de trazado medieval lleno de palacios y casas señoriales, hasta desembocar en la Rambla, donde a Mati le gusta pararse de vez en cuando a comprar flores frescas para su casa en alguno de los puestos que la llenan de color. “Como me chifla ir de tiendas, o al menos mirar escaparates, en mi caso caminar por aquí me lleva más tiempo que a la gente normal, porque esta es una zona muy comercial y más asequible que el paseo de Jaume III, donde están las marcas más exclusivas”, explica Mati.

Para comer, ¿Un llonguet o un frito mallorquín?
Cuando está por la zona, Mati no se salta una parada en el Bar Bosch de la Plaza Rei Joan Carles I. “Es uno de mis bares más queridos”, exclama con vehemencia al pasar por delante. Y, en verdad, está fenomenal para descansar un rato en su amplia terraza y reponer fuerzas con uno de sus llonguets calentitos, un  delicioso pan típico mallorquín que lleva tomate, jamón y queso fundido.
Cerca, en el 15 de La Rambla, la Bodega La Rambla es otra de sus direcciones favoritas, sobre todo para tomar el aperitivo. Este sitio es perfecto para comer muy bien a base de tapas abundantes y sin arruinarse. “Yo siempre pido las croquetas de pulpo, que son alucinantes, pero la ruita de patates (tortilla de patatas) es famosa. También está genial la colflori arrebossada (rebozada)”. En una isla como esta, que ofrece unas posibilidades gastronómicas abrumadoras, se agradece y mucho una dirección concreta para probar las especialidades locales. En palabras de Mati, el Mesón Ca’n Pedro (Rector Vives, 14) es el sitio ideal para probar los caracoles con alioli y el tradicional frito mallorquín de matanzas y rematar un almuerzo o una cena perfectos con un festival de carnes a la brasa.

Día de relax y cena con vistas
En verano, cuando quiere regalarse un sábado o un domingo especial, Mati acude al Puro Beach, un exclusivo club de playa en el que te puedes pasar el día entero en una tumbona o una cama balinesa al borde del mar y que cuenta con una piscina de ensueño. “Es caro, la verdad, pero se está tan bien allí que alguna vez me doy el capricho”, reconoce con cara de satisfacción.
Después de una jornada de sol, cócteles y sushi, el plan perfecto continúa con una ducha y una mesa reservada para cenar en Na Burguesa, un restaurante muy especial con una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad de Palma, ya que se ubica justo en lo alto de un mirador. “De allí recomiendo los raviolis de magret de pato con tomates secos y aceitunas y el lomo de rodaballo con setas. Los postres tampoco son para perdérselos. No los he probado todos todavía, pero la tarta de zanahoria con helado de vainilla me fascina. Y lo mejor es que después de una cena realmente fabulosa te puedes quedar para una larga sobremesa tomando una copa (¡o varias!), charlando tranquilamente en uno de los sofás de su chill out”, apunta Mati.

Museos imprescindibles
Aunque reconoce que cuando va a otras ciudades no dedica mucho tiempo a visitar museos, Mati asegura que culturalmente hay al menos dos citas imprescindibles en la ciudad de Palma. La primera de ellas es el Museo Es Baluard, de arte moderno y contemporáneo. “Merece la pena, tanto por su contenido como por su ubicación, en lo alto del Baluard de Sant Pere”, apunta. La otra visita básica es a la Fundación Pilar i Joan Miró, donde no sólo se encuentran obras del célebre pintor mallorquín y se pasea por sus fabulosos jardines, sino que además se puede entrar en su taller y respirar la atmósfera que le inspiró para desarrollar ese estilo tan personal desde 1956 hasta su muerte, en el año 1983.


GUÍA PRÁCTICA


Cómo llegar.
Iberia, Air Europa, Easyjet, Air Berlín y Vueling conectan las principales ciudades españolas con el aeropuerto de Palma de Mallorca. Si los buscas con antelación, puedes encontrar billetes de i/v a partir de 75 € (tasas incluidas).

Dónde Dormir.
-Hotel Almudaina. Avda. Jaume III, 9. Palma de Mallorca. www.hotelalmu    daina.com. Emblemático y muy céntrico. Habitaciones confortables y acogedoras. Tiene, además, una gran terraza con solárium.  Desde 110 € / hab. doble.
-Hotel UR Azul Playa. Isla de Rodes, 24. Con sólo 18 habitaciones, este hotel que acaba de abrir a finales de abril tiene una ubicación estupenda en Ciudad Jardín, en primera línea de playa, además de vistas panorámicas a la bahía de Palma. A partir de 89 € / habitación doble.

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