Qué ver en Toledo: Santa María la Blanca, la Sinagoga Mayor

Santa María la Blanca es un templo ubicado en Toledo. Un lugar imprescindible si vas a visitar la ciudad.

Durante 211 años este templo funcionó como sinagoga. Fue expropiada y transformada en iglesia como consecuencia del pogromo de 1391. En la actualidad el edificio pertenece a la Iglesia católica, pero no se realiza culto en él. Se encuentra abierto al público y funciona como museo o centro en el que se desarrollan actividades tanto culturales como educativas.

Su historia

La aljama de Toledo conoció un periodo de esplendor a mediados de siglo XII con la llegada masiva de judíos que huían del avance de los almohades por la Península.

Entre los llegados figuraban numerosos científicos, poetas, gramáticos y filósofos que no sólo elevaron el prestigio de Toledo, sino que contribuyeron a que Alfonso VII (en realidad su canciller, Raimundo de Toledo) pusiera en marcha la prestigiosísima Escuela de Traductores de Toledo, cuyo auge habría de llegar con otro Alfonso, el Sabio.

Fue en este contexto cuando, entre finales del XII y principios del siglo XIII, Alfonso VIII patrocinó la construcción de la Sinagoga Mayor de la Judería de Toledo. En conjunto, se trata de un templo cuya extraña planta irregular está dividida en cinco naves separadas por arcos de herradura. Por esas paradojas de la historia, algunos de sus principales méritos arquitectónicos son de influencia almohade, como sus 32 pilares octogonales, los capiteles decorados de piñas y volutas o los motivos geométricos que ornan la parte superior de los arcos.

Los 32 pilares de este templo son de ladrillo recubierto por cemento y cal. Ornados de piñas y volutas, sus capiteles denotan influencia del arte románico. Por encima de los arcos de herradura prevalece la ornamentación abstracta en frisos horizontales que incluye molduras con delicados motivos basados en la interacción de líneas y medallones. Los entrelazados geométricos formados por las líneas son de origen almohade.

En 1260, la comunidad judía de Toledo obtuvo un permiso extraordinario del rey Alfonso X para reconstruir "la mayor y más hermosa sinagoga de España", siendo esto opuesto a una bula del papa Inocencio IV. El edificio fue erigido en territorio cristiano (Reino de Castilla) por constructores moros y tuvo como comitente y financista a la comunidad judía de Toledo, representada por don Yosef ben Shoshan. Una vez acabado, el edificio fue denominado "Sinagoga Mayor", pues era el principal centro de culto hebreo en Toledo.

A principios del siglo XV, las prédicas antisemitas del dominico valenciano fray Vicente Ferrer en Castilla obligaron a muchos judíos a convertirse a la fuerza al cristianismo y muchas sinagogas fueron abandonadas o transformadas en iglesias. Este fue el caso de esta sinagoga, que en 1411 fue asaltada y transformada en parroquia de Santa María la Blanca, nombre que tomó de una imagen que presidía su altar y que había sido copiada de la Virgen Blanca que figuraba en el coro de la catedral.

Desde entonces, este bellísimo lugar fue Refugio de Penitencia para mujeres arrepentidas (a finales del siglo XVI), cuartel de Infantería y almacén de la Real Hacienda (ambos usos en el XVIII), hasta que a mediados del XIX fue cedido a la Comisión de Monumentos, que inició su restauración. Fue declarado Monumento Nacional en 1930.

También te puede interesar:

Continúa leyendo