Toledo. 3 Planes para Vivir el Año de El Greco.

Esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad, merece una y mil visitas. ¿Por qué no aprovechas que se celebra el IV Centenario de la muerte del pintor para organizar una escapada a Toledo?

Por su situación estratégica, la capital de Castilla-La Mancha es visita obligada para todo turista que se precie, provenga de donde provenga, ya sea de una población a corta distancia como del otro confín del mundo. Es más, Toledo es una de esas ciudades a las que se viaja varias veces a lo largo de la vida y en las que siempre se encuentra algo nuevo que descubrir o algo que se quiere volver a disfrutar; quizá por eso cada año recibe a más de un millón de viajeros. Con toda seguridad, en 2014 se incrementará mucho esa cifra, porque celebra el IV Centenario de la muerte de El Greco, el místico pintor griego Doménikos Theotokópoulos. El Greco (Creta, 1541-Toledo, 1614) se afincó en Toledo en 1577 tras demostrar su talento en Venecia (fue discípulo de Tiziano y Tintoretto) y Roma. Pero fue aquí donde el maestro manierista dejó huella. Para la ocasión, Toledo ha organizado un extenso catálogo de ocio cultural que cubrirá los gustos de todos los públicos. Pero en Toledo hay mucho más que ver; te proponemos tres planes para que te empapes de las vibraciones que ofrece este cruce de caminos, culturas y creencias.

PLAN 1: Todo un año en honor a El Greco.
Con un concierto de 50 campanas de 17 campanarios de Toledo se dio inicio, el pasado 18 de enero, a la celebración del Año Greco. El pintor cretense llegó a la ciudad en 1577 y en ella murió el 7 de abril de 1614, hace 400 años. Aquí vivió su mayor esplendor como artista: por eso, ahora, la villa manchega le homenajea organizando un año lleno de eventos que no te puedes perder.


-La expo más completa. El eje de la conmemoración estará en los llamados Espacios Greco, los lugares de la ciudad que exhiben obras del pintor en el mismo sitio donde él las creó: la capilla de San José, la sacristía de la  Catedral –con el impactante Expolio de Cristo–, el convento de Santo Domingo el Antiguo, el hospital de Tavera y la iglesia de Santo Tomé –donde puedes ver una de sus obras más famosas, El entierro del Conde de Orgaz–. Estos espacios, junto al Museo de Santa Cruz, serán las sedes de la gran exposición El Greco de Toledo (del 14 de marzo al 14 de junio), que reunirá más de cien obras del pintor, la mayor parte venidas de grandes museos: del Louvre parisino al Metropolitan de Nueva York.

-Una ciudad viva. Toledo Contemporánea (del 18 de febrero al 14 de junio) es otra de las muestras creadas con motivo del IV Centenario de la muerte del pintor que debes apuntar en tu agenda. Elena Ochoa Foster es la comisaria de esta exposición; en ella, trece fotógrafos de prestigio internacional exponen su visión del Toledo de hoy. Pero no sólo en recintos cerrados se homenajeará al pintor: la calle también será escenario de representaciones teatrales, musicales y de danza en su honor, gracias al programa PaseArte, en el que se pedirá la participación espontánea de paseantes y turistas. Una de las obras callejeras más impactantes será Flamma, cuyo hilo conductor son las músicas y danzas de las tres culturas que convergen en la ciudad bajo la mirada de El Greco, representado por una marioneta gigante manipulada por un especialista.
Si quieres saber más, entra en www.elgreco2014.com/.

PLAN 2: Una ruta para chuparse los dedos.
La gastronomía toledana es un reflejo de la tradición cinegética de la provincia: los montes de Toledo están a un paso. Así, los guisos de perdiz (estofada a la toledana), venado, codorniz (en escabeche) o conejo (al ajillo) son comunes durante la temporada de caza en los restaurantes de los alrededores de la Catedral o del barrio judío. Si buscas una tapa típica, pide unas carcamusas, un guiso de ternera, tomate y guisantes. La olla podrida, a pesar de su nombre, es otro de los deliciosos ejemplos de la gastronomía manchega: es la versión cervantina del cocido de tres vuelcos, pero con más carne. El IV Centenario de la muerte del pintor cretense también tendrá su referente culinario con el proyecto Saborea Greco, que ofrecerá menús degustación a lo largo de todo el año en muchos de los bares y restaurantes de la ciudad.

-Tierra de queso y vino. Es evidente que en la capital de Castilla-La Mancha tiene que haber un queso de oveja de calidad y, cómo no, un excelente aceite de oliva virgen extra, procedente de las almazaras de la provincia. A cualquiera de estos manjares y guisos le irá de maravilla un buen vino de DO La Mancha o Méntrida, sea blanco o tinto.

-La delicia de mazapán. Imprescindible. Es el dulce más conocido de Toledo. Está hecho a base de una masa horneada de almendra cruda y azúcar. Todos hemos probado alguna vez las típicas ‘figuritas’, aunque aquí se comercializa de muchas otras formas, todas exquisitas: la anguila (mazapán en forma de este pez relleno de yema, frutas confitadas o cabello de ángel), las delicias (con forma de media luna -en la foto- y rellenas de yema), etc. También están las empiñonadas, las marquesas o los pasteles de gloria.

PLAN 3: Alternativas para recorrer la ciudad.
Pocas ciudades acumulan en su casco histórico más de cien monumentos declarados Bien de Interés Cultural. Sólo por eso merece una visita la urbe que aúna tres de las grandes culturas: judía, musulmana y cristiana. Un paseo imprescindible por Toledo debe incluir la puerta de Alfonso VI y la de la Bisagra –por la que entró triunfante Carlos V–, la mezquita del Cristo de Luz, la plaza de Zocodover –corazón social de la ciudad–, la Catedral Primada, los exteriores del Alcázar –con sus maravillosas vistas –, la iglesia de los Jesuitas y la de Santo Tomé, la sinagoga del Tránsito y la de Santa María la Blanca y el monasterio de San Juan de los Reyes. Después de transitar por sus abigarradas calles, un buen lugar para terminar la ruta es la ronda del Valle: desde allí, se contempla la típica postal de la ciudad, que al atardecer es aún más bella.

-Del bus al tren. Precisamente son tantos los puntos de interés que el recorrido a pie puede ser fatigoso. Lo saben bien los responsables turísticos, que han creado nuevas formas de conocer esta urbe que vive abrazada por el Tajo. Te las contamos. El Toledo City Tour, cuya parada principal está en la plaza de Zocodover, te permite hacer un recorrido ‘sube y baja’ todo el día (9 €; gratis a menores de 3 años) o realizar un solo tour (5,50 €). Otra opción es el Zocotren: un viaje de 50 minutos a baja velocidad por las calles más céntricas. Cuesta 4,40 € para adultos y 1,90 € para niños.

-Un cigarral. No puedes abandonar Toledo sin visitar un cigarral, finca señorial de recreo situada generalmente a la orilla sur del Tajo. Hoy en día, la mayoría de estas fincas han sido reconvertidas en fantásticos hoteles, como el Cigarral de las Mercedes o el de Cervantes.

GUÍA PRÁCTICA:
CÓMO LLEGAR
Toledo se encuentra a 50 minutos por autovía del Aeropuerto Internacional de Madrid Barajas, y a 30 minutos de la capital de España por la autopista de peaje Madrid-Toledo. El AVE es también una excelente opción. Tarda apenas 25 minutos desde Madrid y hay uno cada hora (ida/vuelta, 18 €).

DÓNDE DORMIR
-Casa de los Mozárabes. En pleno centro histórico, te sorprenderán estos apartamentos turísticos situados en una casa noble del siglo XVI, que fue sede de La Hermandad de los Caballeros Mozárabes. Desde 90 € noche, el apartamento de un dormitorio.
-Hesperia Toledo. Está a sólo 500 metros del recinto histórico amurallado y cuenta con un gran patio cubierto por una impresionante cúpula de cristal. Doble, desde 49,30 €.
-Hotel Carlos V. A cinco minutos de la plaza de Zocodover, un histórico de la ciudad, pero renovado. Aquí pernoctaron artistas de la talla de John Wayne o Claudia Cardinale. Doble, desde 55 €.

DÓNDE COMER
-Mesón la Orza. Cocina tradicional manchega con un punto de sofisticación. Un lugar acogedor en plena Judería toledana. No dejes de probar sus crepes de morcilla y pisto manchego, su cordero relleno con salsa de foie o sus natillas de mazapán. Precio medio, 30 €.
-Colección Catedral. Un espacio vanguardista para degustar y comprar productos gourmet frente a la Catedral, en un edificio de 1924. El local pertenece al Grupo Adolfo, propietario del restaurante del mismo nombre, uno de los más reconocidos de la capital manchega. Menú, a partir de 12,90 €.
-El Palacete. Está junto al Alcázar, en lo que fue una casa-hospedería del siglo XV. Tiene un menú degustación de
36 € en el que incluyen perdiz estofada a la toledana.

QUÉ COMPRAR
El centro histórico (calle Santo Tomé y aledaños de la Judería) y los alrededores del Alcázar y la Catedral cuentan con multitud de tiendas de recuerdos y productos típicos. En ellas podrás comprar damasquinos, espadas, cuchillos, cerámica o mazapán.

+ INFORMACIÓN
www.toledo-turismo.com

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