Una escapada a Estambul

La capital turca es la puerta europea de Asia. Nada te dejará indiferente. Te invitamos a conocer 10 de los encantos de la antigua Constantinopla.

Antes de emprender el viaje, recuerda que para entrar en Turquía, los españoles necesitamos sólo el DNI con validez mínima de 3 meses.

 

Basílica de Santa Sofía

Es el símbolo de Estambul, y no sólo porque se ve casi desde cualquier parte. Aunque el templo que dio origen a este monumento se construyó en el siglo IV, fue Justiniano en 532 quien lo levantó tal cual lo encontramos hoy. Fue iglesia cristiana y posteriormente mezquita con el Imperio Otomano (de ahí que añadieran los cuatro minaretes) hasta que, en 1935, Atatürk la convirtió en museo.

Su cúpula de 31 m de diámetro por 55 m de altura es imponente, como su interior, en el que se encuentra el famoso mosaico del emperador Constantino y la emperatriz Zoe adorando a Cristo. Abre todos los días de 9 a 17 h, salvo los lunes (hay que pagar 25 liras, unos 9 euros; llega pronto, porque hay mucha cola). No te pierdas las vistas de la Mezquita Azul desde las ventanas de la segunda planta.

Mezquita azul

Como está al lado de Santa Sofía, la Sultanahmed Camii (como la llaman en turco), con sus seis minaretes, parece de tamaño similar, pero en realidad es la mitad de grande.

Está recubierta en su interior por más de 20.000 azulejos de colores, la mayoría turquesa, verde y azul, de ahí su denominación popular.

Abre diariamente de 9 a 17 h, menos en los momentos de plegaria. Para entrar (es gratis) hay que descalzarse, y las mujeres deben cubrirse con un pañuelo (si no llevas, allí te lo proporcionarán). La Mezquita Azul (delante) y la Basílica de Santa Sofía prácticamente se funden en esta panorámica de Estambul. 

Estrecho del Bósforo 

Separa la ciudad en dos partes: la europea y la asiática; tiene 30 km y conecta el Mar Negro con el Mar de Mármara. Dar un paseo en barco es el mejor modo de disfrutarlo y de ver los impresionantes palacios otomanos que se asoman a las orillas.

Puedes coger simplemente uno de los ferrys públicos que utilizan a diario los habitantes de Estambul para cruzar de una orilla a otra. Cada trayecto cuesta menos de 1 €. Los ferrys tienen cafetería en la que podrás tomarte un té de manzana.

Palacio Topkapi 

Es la joya de la corona del Imperio Otomano. En él vivieron los sultanes hasta el s. XIX. En realidad es un conjunto de edificios y patios, protegido en parte por una muralla. Aquí están el Museo Arqueológico, la Biblioteca, el Harém o la sala del Tesoro, que guarda una impresionante colección de objetos de lujo: tronos de oro, puñales con esmeraldas encastradas o piedras preciosas sin tallar, una de más de 3 kilos. Cierra los martes.

Delicias turcas

Todo Estambul está plagado de pastelerías; hay una a cada paso, sobre todo por el centro y en el Bazar de las Especias (en el barrio de Eminönü). Sus dulces más conocidos son las delicias turcas o lokum, pastelitos de forma cuadrada hechos a base de almidón, azúcar y miel y con sabor a frutas.

En la pastelería más famosa de la ciudad, Ali Muhiddin Haci Bekir (Istiklal Caddesi, 129), abierta desde 1777, encontrarás una variedad enorme para probar y regalar. 

Gran bazar

Alfombras, prendas de cuero, joyas, artesanía de madera y casi cualquier cosa que puedas imaginar hallarás en este recinto de más de 3.600 tiendas, flanqueado por 22 puertas. El mercado abierto más grande del mundo abre de 9 a 19 h y cierra domingos.

Cisterna Yerebatan

Este depósito de agua conocido como Cisterna Basílica, construido por Constantino y ampliado por Justiniano, es un lugar mágico, un remanso de paz en medio del bullicio.

En su tiempo daba servicio a los grandes edificios de la zona. Sus 336 columnas de 8 m con capiteles corintios sujetan una cúpula de ladrillos. En la base de dos de el las hay unas enormes cabezas de Medusa procedentes del Foro de Constantino. Abierta de 9 a 17,30 h; cierra los martes. 

Torre Gálata 

Este antiguo faro de 68 m de altura es quizá el mejor sitio para contemplar Estambul al atardecer: con el Bósforo al fondo encontrándose con el Mar de Mármara y el Cuerno de Oro.

Se puede llegar hasta esta zona alta de la ciudad tomando el tranvía del Tünel desde el Puente de Gálata. Una vez en la torre, se puede subir en ascensor hasta la penúltima planta; desde ahí se toma una rampa que lleva al mirador, en donde hay un restaurante que por las noches organiza animados espectáculos.

Derviches Giróvagos

Ser testigo del ritual del sema, el baile de estos monjes sufíes que giran sobre sí mismos hasta llegar al éxtasis, es una auténtica experiencia espiritual.

La orden de los Derviches Giróvagos o Mavleví es una cofradía religiosa musulmana de carácter místico. Los puedes ver en la estación de Sirkeci, adonde llega el Orient Express, por unos 20 euros.

Plaza Taksim

Es el centro del Estambul moderno y el lugar elegido por los turcos para sus reivindicaciones políticas y sociales. También es una estupenda zona para comprar o comer, que te devolverá a la realidad de Occidente.
 

+ info: www.turismodeturquia.com/.

Por: Raquel Mulas.

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