Vuelve a amar la Navidad

Que si tiempo para compartir, que si disfrutar de la familia, que si regalos... Pero ¿qué hacemos si no nos gusta? ¿Cómo podemos recuperar su espíritu? Aquí tienes unas cuantas claves.

 

TIEMPO DE RENOVACIÓN


“La Navidad significa nacimiento. La figura de Jesús es una metáfora para renovarnos, meditar, reflexionar”, dice la psicóloga y sexóloga Marián Ponte. Sin necesidad de ser creyente, puedes aprovecharte de esto. “Podemos reflexionar sobre el año que hemos vivido, extraer conclusiones de él para ponerlas en práctica en el siguiente. Adquirir una actitud más positiva y resuelta, confiada; es una buena oportunidad para establecer metas”. Comienza un nuevo año y puedes proponerte, en primer lugar, tener una actitud más receptiva: aprender de lo que te ocurre.

¡DISFRUTA DE LOS SENTIDOS!


Tal vez no haya fiestas que más agasajen los sentidos (sobre todo debido a la buena mesa) que estas. Muchas personas, precisamente, no simpatizan con ellas por el consumismo. “Pero ahí entra nuestra capacidad de decisión. Somos nosotros los que elegimos qué llevar a la mesa y hasta qué punto participamos; es decir, podemos disfrutar de una buena comida a la que nos inviten nuestros familiares o amigos sin caer en los excesos de ellos; se trata de valorar las cosas en su medida y por lo que son, y cuando se nos invita, lo primero que hemos de pensar es que quieren compartir su tiempo con nosotros”.

 

¡CONECTA CON LO BUENO!


“Todo parte de cómo se vivan las cosas; el punto de vista que adquiramos ante lo que sucede”. Porque, por ejemplo, donde puede percibirse derroche, también puede contemplarse amor por los demás. “Muchas personas disfrutan preparando la comida para su familia como una forma de cuidarlos, de pensar en ellos, de dedicarles tiempo”. ¿Y si te dejas llevar por este sentimiento? ¿Y si procuras conectar con la bondad que refleja esta actitud? Seguro que, como mínimo, tu estrés disminuye y eso no sólo lo agradecerás tú, sino tu propio organismo y los demás, tus relaciones y entorno.


DEDÍCATE A LO QUE TE GUSTA


“La Navidades nos dejan un margen para dedicarnos a otras cosas si nos lo proponemos”, dice la experta. En lugar de asistir a todos los compromisos, selecciona sólo los que de verdad te importan y el resto del tiempo dedícatelo a
ti misma. No para aprovecharlo al máximo (la limpieza general y profunda en casa -esa tan necesaria y que siempre postergas-, por favor, en otro momento...); se trata de hacer las cosas que te gustan, esas que también vas postergando: aprovecha ahora.

 

¡NO ENTRES EN CONFLICTOS!


Por muy blancas que puedan ser, las Navidades a veces también resultan tormentosas. “Es lógico, cuando muchas personas que llevan tiempo sin verse y no han sabido solucionar sus diferencias se reúnen durante un tiempo más extenso”. Comentarios, miradas... ¡Deja de estar atenta a todo eso y céntrate en saber de los demás de verdad o, al menos, en relajarte!

Y aunque el conflicto tenga que ver directamente contigo, no tienes por qué entrar
en él y responder con la misma actitud. No hay nada que desarme tanto como la no respuesta y la sonrisa: mantente al margen.

 

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