Ocio

Las mujeres más influyentes de la gastronomía

Aunque las mujeres siempre han sido las encargadas de la cocina de sus casas y todo el mundo adora la cocina de sus madres y abuelas (no de sus padres y abuelos), paradójicamente los chefs con galones - los que han trabajado profesionalmente y obtenido los reconocimientos- son y han sido, en la mayoría de los casos, hombres. Para muestra este dato: de los 195 restaurantes españoles que tienen estrellas Michelin solo 18 tienen una mujer al mando. Lo que representa un 9,2 % del total.

Además, no es una cuetión que ocurre únicamente en España, afecta de forma global al panorama gastronómico mundial. En la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo, el primero capitaneado por una mujer es Arzak y hay que bajar a la posición 30 para encontrarlo.

Sin embargo, esto es algo que poco a poco va cambiando. Cada vez hay más mujeres que, con mucho esfuerzo y trabajo, se han hecho un hueco en este mundo.

La revolución del vino

Lo mismo ocurre en el mundo del vino: en un sector que tradicionalmente ha sido dominado por hombres, tanto en lo que se refiere a su producción como a su consumo, cada vez hay más nombres femeninos entre los expertos en esta bebida.

En AMAVI (Asociación de Mujeres Amantes de la Cultura del Vino) aseguran que, aunque el cambio es evidente, aún queda mucho camino por recorrer en este sentido. A pesar de que las mujeres son consumidoras de vino, prácticamente en la misma medida que los hombres, cuando una pareja va a un restaurante solo en el 4 % de las ocasiones el camarero le ofrece la carta de vinos a ella (y muy posiblemente en menor proporción se ofrece a que ella pruebe el vino elegido), al igual que ocurre cuando uno pide vino blanco y otro tinto, ¿para quién se presupone que es el vino blanco? Pues, al contrario de lo que dicta el cliché, casi el 50 % de las mujeres, en realidad, apuestan por el vino tinto.

En lo que se refiere a la producción de vino, hay una generación de bodegueras  y enólogas que están pisando muy fuerte, liderando proyectos muy exitosos, haciendo auténticos vinazos y con puestos muy relevantes en multitud de bodegas.

Por eso es muy importante poner nombre y cara a estas profesionales, ya que con su duro trabajo están demostrando que la gastronomía también tiene nombre de mujer y es el momento de que reciban un reconocimiento al talento y el trabajo bien hecho en un sector nada fácil.