Revista Mía

Miedo al agua

¿Tu hijo siente pavor cuando se acerca a la piscina? Te contamos cómo actuar para que supere sus miedos.

Autor: Mía Revista.
Aunque la mayoría de los niños disfrutan del mar o la piscina, para algunos el momento del baño es una tortura. Ten paciencia y no le fuerces. Ayúdale dándole seguridad y convirtiendo los chapuzones en un juego.

¿Por qué la temen?

Según un estudio del Laboratorio de Psicología del Deporte de la Universidad de León, las causas del temor al agua suelen estar basadas en tres supuestos. Alfonso Salguero, coautor del estudio, detalla que el primer motivo es el miedo que los progenitores puedan proyectar en el niño; el segundo es por una mala iniciación al medio acuático, que le ha hecho sentirse inseguro y temeroso, y el tercero, por alguna experiencia negativa traumática, como que se haya caído, haya tragado agua o le haya entrado por la nariz.
“Lo que para unos niños es sencillo, para otros se convierte en un riesgo para su seguridad física o psicológica”, afirma el experto. Por eso, la seguridad que les demos tiene que ser real. Tanto las piscinas como las playas son lugares en los que hay que estar con los cinco sentidos cuando vamos con niños.
Ayúdale en todo momento
Un momento crítico es cuando los pies pierden soporte, el miedo a hundirse puede dar al traste con todos los avances que hayamos hecho, así que sujétale bien y deja que se agarre a ti porque es muy importante que el niño se sienta seguro y confiado en todo momento. Es aconsejable también utilizar manguitos, flotadores y demás accesorios que les ayuden a flotar.
La primera norma para ayudar a un niño a superarlo “es no forzarle a que lo afronte directamente, de forma brusca, ya que podríamos provocarle una reacción totalmente adversa”, explica el profesor de Educación Física Alfonso Salguero.
Sin forzar
Así que nada de sustos. Tampoco le eches nunca agua directamente a la cara. “Lo fundamental, como en cualquier faceta de la vida, es respetar el ritmo individual de cada niño: no todos tardamos lo mismo en empezar a andar o hablar y el dominio del medio acuático no es una excepción”.
El contacto con el agua tiene que ser progresivo. “Resulta básico no llegar a situaciones peores y abordar el miedo para que no provoque momentos de ansiedad o estrés”, recomienda el profesor.
Jugando
Comienza primero con los pies o las manos para que el pequeño no rechace el agua por sentirla fría. Es importante que no le obliguemos y mucho menos que le castiguemos o nos enfademos si no alcanza valor suficiente para meterse solo. Lo mejor es hacerlo jugando, con una pelota, o, si estamos en la playa con un cubo.
Desde bebés
Para que todo sea más fácil y natural, lo ideal es introducirles en el medio acuático desde que son bebés. “Debemos permitir que los peques jueguen y experimenten, que sientan el agua. El aprendizaje será mucho más rápido y efectivo”, resalta Alfonso Salguero. Y si este verano por fin ha superado sus temores, no esperes al año que viene para volver a meterlo al agua, porque puede que pierda todo el terreno ganado.

Etiquetas:

tracking