Revista Mía

Niños en el dentista

Si llevas a tu hijo al especialista bucodental desde pequeñito, le estarás haciendo un gran favor que de adulto agradecerá. Te contamos cúando hay que llevarle y por qué es importante.

Si llevas a tu hijo al especialista bucodental desde pequeñito, le estarás haciendo un gran favor que de adulto agradecerá. Te contamos cúando hay que llevarle y por qué es importante.

Mejor prevenir

Todos sabemos que es mejor prevenir que curar. De hecho, se calcula que alrededor del 60% de los problemas bucodentales que padecemos de adultos se podrían prevenir con un tratamiento y seguimiento precoz en la infancia. Por eso, hazle un favor a tu hijo y cuida la salud de su boca desde el principio, llevándole al ortopediatra y evitando que adquiera malos hábitos.
La causa más frecuente de la primera visita al dentista, en niños menores de diez años, es el dolor. Pero esperar hasta ese momento no es lo más conveniente, explican los expertos, pues el tratamiento se vuelve mucho más agresivo y traumático para el pequeño y puede tener consecuencias negativas ya que el dolor afecta a su conducta y el niño se puede mostrar reacio a colaborar en la consulta del dentista. Es mucho mejor llevar al menor al especialista en cuanto le nazca el primer diente y hacer, después, que le controle su boca cada seis meses, siempre que no exista un problema más urgente.
Tiene un enfoque principalmente preventivo, destinado a que los padres aprendan las recomendaciones de higiene bucal y las pautas alimenticias que debemos seguir para evitar la aparición de caries y otras enfermedades orales. También sirve para detectar a tiempo y corregir cualquier problema o malformación que pueda existir en los dientes primarios (de leche), posibilidad que muchos desconocemos y que, sin embargo, es fuente de numerosos desarreglos futuros.
La gran baza a favor de la salud dental de tu hijo es cuidar lo que come.
- Ya desde la lactancia, hay que evitar que el azúcar de la leche materna provoque desmineralización del esmalte: se logra con una buena limpieza de la boca después de cada toma.
- A partir de los seis meses, la dieta del bebé se diversifica, y más aún a los tres años, cuando comienza a comer en el colegio. Aparte de darles una alimentación equilibrada, es importante evitar el exceso de azúcares refinados y productos de consistencia blanda y pegajosa que permanecen más tiempo en la superficie dental y el ataque bacteriano se prolonga. Por ejemplo, no conviene abusar de los zumos, porque bañan la cavidad oral y favorecen la aparición de caries.
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